lunes, 1 de diciembre de 2008

ISIDRO VELAZQUEZ Y VICENTE GAUNA


BOTELLA AL MAR Nº 26




DE: Agenda de Reflexion
Por Jorge L. Devincenzi

El 1° de diciembre de 1967 fueron abatidos en un amplio operativo desplegado por la Policía Federal, dos peligrosos delincuentes: Isidro Velázquez y Vicente Gauna. Sucedió en Machagai, Chaco, en el nordeste argentino, a la vera de la ruta 16, en una zona de obrajes madereros y algodonales, junto al Impenetrable. Pudo haber sido otro compás de la eterna contradanza de policías y ladrones, pero algo lo diferenciaba: a Velázquez se le atribuían cualidades sobrehumanas que infinidad de testigos jurarían haber constatado. En sus correrías solía tener el apoyo de la población más humilde, y sus víctimas eran personajes odiados por su condición social y económica.

Velázquez recompensaba monetariamente esa solidaridad, y eso fue interpretado por algunos como una suerte de redistribución violenta de la riqueza, la de un Robin Hood del siglo XX.

Su captura se había convertido en una obsesión para Guillermo Borda, entonces ministro de Interior, y para la Sociedad Rural del Chaco, que puso precio a su cabeza: dos millones de pesos para acabar con los secuestros de ganaderos y consignatarios, los robos a mano armada y los asaltos a bancos y acopiadores de cereales. Sin embargo, no se sabe de que haya existido alguna delación, o dato confidencial, tendientes a cobrar la recompensa.

Velázquez parecía conocer todos los secretos, aparecía tan sorpresivamente como se esfumaba y había adquirido cierto dominio sobre las mentes de los milicos de la policía provincial.


El objetivo del gobierno es político: terminar con el apoyo y la protección que recibía de la gente del lugar, cuando la doctrina de la seguridad nacional señalaba el peligro de que hubiera grupos armados disimulados entre la población.

Comenta el diario La Razón del 3 de diciembre de 1967: “el halo de leyenda que rodeaba a estos salteadores de la selva, como a los bandoleros de todos los países y de todas las épocas, los hacía acreedores del afecto y la simpatía de las poblaciones campesinas, que en no pocas oportunidades recibieron los beneficios de sus manos, sobre todo entre la gente más pobre. La gente de campo los ampara en su vida errante, de eternos prófugos de la justicia, los ayuda en la procura de abastecimientos y en oportunidades los oculta o les facilita los medios para ocultarse”.

Ángel Persoglia, uno de los productores rurales raptado a principios de ese año, declaró que le había sorprendido “la corrección del bandolero”, agregando: “se despidió de mí diciendo que ya era tarde para cambiar de vida”.

“Vivo o Muerto”, señalaban los carteles pegados en todo el territorio chaqueño por el gobierno, y que solían amanecer arrancados o enchastrados con leyendas tales como: “Isidro Velázquez no se entregará”.

Quién fue

Las primeras noticias sobre Velázquez son de enero de 1952, por el hurto de unas rejas de arado. Los hermanos Isidro y Claudio Velázquez se defendieron argumentando que el dueño, un tal Cuéllar, les debía dinero y ellos habían pretendido cobrarse de esa manera. Fue inútil: se los detuvo y envió a Resistencia.

En mayo, Isidro quedó en libertad pero a Claudio le comprobaron otras raterías y lo condenaron a cuatro años de reclusión.

Luego Isidro se radicó en Colonia Elisa, donde obtuvo un lote de terreno para cultivar algodón y, casoriado, tuvo cuatro hijas. Con ellas, y miembro de la cooperadora escolar del único establecimiento primario del pueblo, no parecía candidato a un destino relevante.

Un año mayor que Claudio, los hermanos eran dos paisanos delgados, de estatura mediana, nacidos en Corrientes del matrimonio de Feliciano Velázquez y Tomasa Ortiz, que habían emigrado al Chaco en busca de trabajo. Radicados en La Verde, se dedicaron a changuear en obrajes y algodonales. Los chicos se hicieron baqueanos del monte donde solían marisquear, esto es, vivir de la caza de animales silvestres: corzuelas, liebres, gallinetas, nutrias, carpinchos, etc., costumbre ancestral de la zona que aún se conserva.

Cuando volvió Claudio después de purgar la condena, los vecinos recuerdan que la policía comenzó a acosarlos, acusándolos de todos los delitos que se cometían en la zona.

A Claudio le gustaba el juego y, no obstante tener mujer e hijos, su presencia era habitual de las bailantas y prostíbulos de la zona, donde se lucía compadreando con un poncho colorado.

En 1958, Isidro fue procesado por marisquear en el campo de un vecino. Al ser detenido la policía maltrata a su madre.

Es acusado de un hurto menor en el 61, y en el interrogatorio en la comisaría de Colonia Elisa sufre una violenta paliza. En un descuido, logra fugarse, y junto a su hermano, se interna en el monte.

Los testigos de la huída sostienen que Isidro repite que está decidido a no dejarse prender nuevamente.

En 1962 se los identificó robando un almacén en Lapachito: el propietario se resistió y mataron al hijo del dueño y a un vecino.

Cometieron otras fechorías por la zona y aunque se enfrentaron a tiros con la policía, no pudieron ser detenidos.


Claudio era desafiante

En mayo de 1963 llega a un almacén en Costa Gaycurú acompañado por un muchacho. Después de asaltar al dueño del boliche, ambos se quedan a beber, y ya picados por la ginebra, dan gritos desafiando a la policía. Dos agentes logran sorprenderlo -Claudio estaba escuchando radio en el local, completamente borracho- y los bajan a tiros.

Al principio se creyó que los muertos eran los dos Velázquez, una noticia impactante para los vecinos, pero luego la investigación policial constató que el acompañante de Claudio era un tal Vega, otro proscrito de Colonia Elisa.

Isidro se esfumó después de la caída de Claudio, y algunos sostienen que está escondido en Formosa. Reaparecería luego en la banda del Chiflón Gauna. No se sabe que tras huir al monte se haya preocupado por el bienestar de su familia.


Vicente Gauna

La ruta 16 es una recta paralela a las vías del hoy abandonado F.C. Belgrano, el de trocha angosta, que atraviesa en dirección sudeste-nordeste el Chaco desde Resistencia hasta las zonas boscosas de Salta y el río Juramento, rasando el extremo norte de Santiago del Estero.

El camino fue abierto por las avanzadas militares dirigidas por el subcomandante Fontana, que a principios del siglo XX pacificaron a los pueblos indígenas, estableciendo allí la frontera agropecuaria. Detrás de Fontana llegó el sistema de producción capitalista: obrajes madereros, caña de azúcar y refinerías, algodonales. En 1964 se producen a lo largo de la ruta varios hechos delictivos caracterizados por una violencia excesiva.

Según la investigación de la policía provincial, sus protagonistas son cuatro o cinco sujetos dirigidos por Juan Vicente Gauna, alias “Chiflón”, un correntino nacido en Empedrado en enero del 42. Es notable la ferocidad con que actúan, rematando a balazos a sus víctimas aun después de haber obtenido el botín que pretendían.


Un viajante de comercio que hace el circuito Resistencia - Charata recibe dos balazos en la cabeza a cambio de unos pesos.

Años más tarde, cuando los hechos se suelden y confundan con la leyenda, se intentará oponer a ambos protagonistas: Gauna es cruel e inflexible, y no elige sus víctimas, que pueden ser tanto pobres hacheros como hacendados.

Velázquez, en cambio, es un hombre común arrastrado fuera de la ley por alguna injusticia pasada, y lucha en desventaja contra su destino. Al contrario de Gauna, sólo roba a gente adinerada y paga generosamente el poder moverse con libertad entre el pobrerío.

Algunos han exagerado esta cualidad de robar a los ricos para repartir entre los pobres.

Lo cierto es que Isidro no realizaba ningún proselitismo o reivindicación: sólo pagaba protección, y lo hacía con generosidad.


Gauna y Velázquez

Viejos militantes de la Resistencia Peronista relatan que Gauna tuvo tratos con Carlos Caride, un miembro de la FAP y luego de Montoneros, que caería en un enfrentamiento armado durante la década del 70.

Protagonista de hechos resonantes que le conferían, a los ojos de la juventud de entonces, un perfil de héroe, Caride era conocido por ser un partidario de la lucha armada, un “fierrero” que se entrevistó con Gauna por algún contrabando de armas desde el Paraguay, para planificar en conjunto algún secuestro resonante, o lo que es menos probable, intentado comprometerlo en la fantasía de abrir un foco guerrillero en el Chaco.

A fines de 1964, son secuestrados en Zapallar Carlos y Gabino Zimermann, productores forestales de General San Martín.

Ya para entonces, Isidro era conocido como “El Vengador” por los vecinos, quienes celebraron su vuelta: la carta donde se exige rescate por los Zimermann lleva su firma, Isidro Velázquez.

En la fantasía popular, algunos dicen que no es Isidro sino Claudio, o su alma en pena; otros, que está vengando al pueblo por sus desventuras.

Con el secuestro de los Zimermann se inicia el accionar conjunto de Gauna y Velázquez. Pero hay dos cambios: el primero se convierte en líder del grupo, y ya no se ataca a los pobres.

Otros hechos que se les atribuyen: en 1966, asalto en La Verde. Asalto en Laguna Blanca, donde muere el dueño del comercio mayorista, un tal Panzardi.

Un comisario provincial comentará años después: “Velázquez, con segundo grado aprobado, tenía la rapidez de un guazuncho y la inteligencia de un zorro”.

Gobierna el Chaco en ese entonces el escribano Deolindo Felipe Bittel, y al país el médico Arturo Illia, cordobés nacido en Pergamino, que había llegado a la Casa Rosada con el 25% de los votos y la proscripción del peronismo.

Mas tarde senador y candidato a vicepresidente, Bittel pertenecía a esa corriente conservadora, muy arraigada en las provincias argentinas de economía agraria, denominada “neoperonismo”, y que combina patrones de estancia, dueños de vidas y hacienda, y folklore justicialista.

El Chaco es una provincia extremadamente pobre, cuya producción se limita hoy -y en ese entonces- casi exclusivamente al cultivo del algodón, soja, y la explotación forestal, esta última en franca retirada. Según cifras oficiales del Indec, el 51,7% de la población del nordeste argentino (2 millones de personas) vive actualmente con menos de 120 pesos mensuales. Para la CTA, la pobreza es mayor.


Velázquez menospreciaba a sus perseguidores

Solía enviar mensajes humorísticos a la policía y en unos cuadernos les hacía dibujos, como los de las historietas. En uno de ellos se burlaba del jefe policial que pedía refuerzos a un teniente coronel para prenderlos; y en otro escribía con una trabajosa letra de imprenta acerca del ofrecimiento de ayuda de algunos policías de Corrientes: “Acéptenles, para que engorden los mosquitos chaqueños. Nosotros no peligramos ni aunque se vengan todos los correntinos”.

Llevaba encima varios de esos cuadernos ilustrados cuando la policía lo abatió, años después.

También asaltan la casa del intendente de Laguna Limpia y luego de robarle, lo matan.

Una patrulla de la policía provincial -que ya tiene 800 efectivos afectados a la búsqueda- sale a perseguirlos por el monte. Los rodean en la zona de General Obligado, cerca de Cote Lai. El agente Juan Ramón Mierez le apunta a Isidro con su arma pero antes que pueda gatillar, recibe un tiro en el pecho y cae muerto.

Ahora firman sus pedidos de rescate como “Velázquez y Gauna, los vengadores”. Revista Gente n° 111, del 7 de septiembre de 1967, entrevista a un policía provincial:

- ¿Cree que lo van a apresar a Velázquez?

- No. Es imposible. Él tiene el payé, y estoy seguro que por más que le tiremos, las balas no le van a entrar. Ustedes saben que el agente Mierez vació su pistola y no hubo caso. Después Velázquez, con un solo disparo, le atravesó el corazón.

- ¿Si se encuentra frente a frente con los bandoleros, que hace?

- Por más que quisiera hacer algo, no podría, pues él nos paraliza con sólo mirarnos.

Por la coincidencia de que también se llamara Mierez un capataz de La Forestal que abatieron las bandas de Mate Cosido y Juan Bairoletto en la década del 30, crece una corriente de simpatía religiosa entre el pueblo, el payé, la protección divina, y los uniformados provinciales no escapan a esa influencia. Un anciano de Resistencia lo explicó así: “ese Gauna es el mismo que las tropas nacionales degollaron en 1906″.


Cacería

En quechua, Chaco significa “tierra de cacería”, y así se la denominaba en la época del dominio incaico. Según cuenta Gracilaso de la Vega, el Inca dirigía personalmente una gran batida anual con miles de soldados y cazadores a través de una zona fitogeográfica de más de 675.000 km² que abarca las actuales provincias argentinas de Santa Fe, Salta, Formosa, Chaco y Santiago del Estero, sur de la república del Paraguay y este de Bolivia.

El Imperio se abastecía de pieles, lanas y carnes y reafirmaba cada año su dominio sobre los pueblos seminómadas de la región: abipones, mocovíes, chulupíes, guaycurús, chorotes, tobas, pilagá, vilelas y matacos. No siempre alcanzaría esa meta, como lo comprobarán los mismos españoles más tarde: Juan de Ayolas murió a manos de una partida belicosa del pueblo carcará.

En la rigurosa estratificación social incaica, la lana de llama se distribuía entre el pueblo; las de alpaca y vicuña, más suaves, se reservaban para la familia real. De aquel gran bosque sólo quedan hoy algunos retazos cuadriculados por algodonales, establecimientos madereros, desiertos y vinales.

La mayor parte de la selva fue comida por la explotación irracional de la madera: para el carbón que alimentaba los ferrocarriles ingleses y el tanino con el que se curtían los cueros argentinos.

El principal enemigo del poblador chaqueño es el vinal, el impenetrable, el avance irresistible de la selva. El gobierno argentino continuó la tradición de la cacería: primero contra los pueblos aborígenes, a quienes diezmó por exterminio y enfermedad. Después fue la súper explotación de los obrajes.

Ahora persiguen a Isidro Velázquez.

Diario La Nación del 4 de setiembre de 1968:

“En inspecciones efectuadas por funcionarios del gobierno a centros de trabajo instalados en la región del Chaco santiagueño, especialmente en establecimientos dedicados a la explotación de productos forestales, se han comprobado, según la información oficial suministrada al respecto, graves transgresiones a normas legales que amparan la actividad del trabajador rural, particularmente en los tradicionales negocios surgidos durante el otrora auge de la industria taninera, vulgarmente conocidos con el nombre de proveedurías… Pese a la evolución alcanzada en este aspecto se advierten aún prácticas que se creían desterradas para siempre, que lesionan el patrimonio moral, espiritual y material del ser humano, puesto que algunas firmas siguen burlando impunemente disposiciones de la ley, pagando con vales el trabajo de sus obreros. Estos documentos que se entregan como pago al hachero, sólo pueden ser negociados en la misma firma que los emite, lo que significa que por las manos del trabajador jamás pasa dinero en efectivo alguno”.


El Vengador

Gobierna el país un general llamado Juan Carlos Onganía, que acabó con la democracia proscriptiva en junio de 1966 e impuso algo peor. Los políticos, incluyendo el neoperonista Bitel, se han ido a su casa o colaboran con la administración militar que promete quedarse cien años.

Onganía llega disfrazado de dictador bananero sobre una carroza descubierta, arrastrada por cuatro caballos negros, a la inauguración de la exposición rural de 1966: se cree un ser providencial, especie que la historia argentina criará y reproducirá.

Muy lejos de Buenos Aires, un personaje hosco, arma en mano, ordena al borde de la ruta:

- ¡Vos quedate allí y avisá si viene algún camión!

El paisano obedece, lleno de miedo. Su servicio será generosamente pagado.

En una escena similar, el mismo personaje irrumpe de noche en un rancho.

- ¡Sírvanme comida - ordena - y prepárenme un lugar para dormir!

El puestero obedece. A la mañana siguiente, el desconocido se ha retirado sin saludar ni agradecer, dejando sobre la mesa un fajo de billetes, muchos más de los que el paisano haya imaginado nunca.

Ciertas o no, las anécdotas se repiten, multiplican y adornan con nuevos detalles.

Lo que conocieron a Isidro aseguran que llevaba siempre un pañuelo anudado en los cuatro vértices, y que el rectángulo de tela le señalaba con exactitud cuál era el rumbo de donde venía la partida policial.

Afirman también que, a punto de ser apresado, podía desaparecer o se convertía en animal.

Un agente de la policía provincial mencionó que estando a pocos metros de Velázquez, éste se desvaneció tras un matorral. Al transponerlo, el policía se encuentra con una vaca que, vuelta, lo miraba fijamente.

La policía rodea el lugar donde será entregado el bolso que contiene el rescate de los hacendados Giussano, pero al acercarse el bolso se ha esfumado.

Cuando se producen simultáneamente distintos asaltos a mano armada en localidades alejadas entre sí, todos les son atribuidos a la banda.

Dicen que lo paralizó al agente Ángel Pelozo, de la comisaría de La Verde, en el paraje Rancho Juana, cercano al pueblo de La Eduvigis. Fue poco después de las 10 de la mañana, en octubre de 1966: Pelozo había sido uno de sus más firmes perseguidores, y pagó con su vida.

En marzo de 1967 la mala suerte de la policía provincial se confirmó una vez más: el cabo Pedro Vence, de Quitilipi, volvía hacia Presidencia de la Plaza, luego de participar en un patrullaje en búsqueda de la banda.

Vence viajaba de favor en un camión que chocó violentamente contra otro vehículo detenido en la ruta, sin luces. El suboficial murió instantáneamente y el pueblo señaló en silencio: “Ha sido El Vengador”.

Con la policía provincial paralizada, en el ministerio del Interior con sede en Buenos Aires se consideró que había llegado el momento de intervenir.

Se ordena al capitán Aurelio Acuña, del ejército, que viaje a Resistencia al frente de medio centenar de federales. Al llegar, Acuña pone en marcha el Operativo “Silencio”, rebautizado por el pueblo chaqueño como operativo “Fracaso”.

Dijo un camionero que alguna vez lo llevó por algunos kilómetros: “Velázquez era bueno y se confió, no debió confiar en gente de la ciudad”.

La ametrallada

Según relata Hugo Chumbita, “Isidro se había relacionado con un cartero de Machagai, Ruperto Aguilar, y a través de él con otro empleado de correo, Alberto Cejas. Éste y su esposa Laura Marianovich, preceptora del colegio secundario, lo llevaron en su automóvil Fiat 1500 algunas veces y él les pagaba por sus servicios.

La policía había marcado la numeración del dinero del rescate de los últimos secuestros, lo cual permitió descubrir a Aguilar y obligarlo a colaborar. En ausencia de Cejas, indujeron también a su esposa a tender una trampa a los bandidos. Éstos se escondían en el campo, por Quitilipi, cerca de una reserva toba de la que recibían ayuda. Todo se preparó para el 1 de diciembre de 1967. Al caer la noche, decenas de hombres armados esperaban bajo un pequeño puente de la ruta provincial 9 el paso del automóvil”.

Algunos sostienen que la Marianovich tuvo con Isidro una relación sentimental. Ella lo negará siempre: explica que le tiene compasión, que lo entiende y que a veces lo ha refugiado.

La banda, entretanto, está planeando el golpe maestro: asaltar la sucursal del Banco Nación en Resistencia.

Con la complicidad de los medios de comunicación, el equipo policial que ha llegado de Buenos Aires informa sobre distintos atracos simultáneos en distintos pueblos, atribuidos todos a la banda de Velázquez y Gauna, buscando que el perseguido baje la guardia, que lo pierda su omnipotencia, de modo de usar la mitología popular en su contra.

Detenida por la Policía Federal, la maestra se resiste a hablar. Se le promete no ser juzgada como cómplice y sobre todo, le aseguran que se brindará al bandolero un juicio justo.

Pasan minutos, horas.

Ella termina cediendo (al fin y al cabo le han prometido que la vida de Velázquez será respetada), y confiesa qué camino tomarán desde la población toba hacia Resistencia, rumbo al edificio del Banco de la Nación Argentina.

Se puede conjeturar que, al escuchar los falsos informes trasmitidos por radio, Velázquez y Gauna deben haber creído que tenían allanada su ruta hacia el objetivo.

Se arma la emboscada “en el paraje Pampa Bandera, distrito Machagai…”, como será escrito en el informe policial.

Cuatro de las cinco personas que viajan en el auto, incluyendo el propio Gauna, caen acribillados casi de inmediato.

Ambos bandos utilizan armas largas. Una treintena de policías gatillaron más de quinientas veces sus revólveres, fusiles y metralletas.

A pesar de todo, Velázquez logra abrir una de las puertas del vehículo y se interna unos metros en la picada del monte.

Quizás es presa de su propio mito: al volverse para gritar su sapukay, el grito de guerra de los guaraníes, una bala se le incrusta en la cabeza luego de cargarse al agente Medina.

Algunos sostienen que en su huída se ha topado con otro agente que, presa de miedo, se había bajado los pantalones para evacuar, y que Isidro literalmente choca con él.

¿A usted le parece, que un valiente caiga a manos de un cagón?- sostuvo un vecino.

Según cuenta Chumbita, “Aguilar conducía y detuvo el motor mediante un dispositivo instalado al efecto en el vehículo para cortar la electricidad, simulando un percance. La mujer bajó a ponerse a salvo, e Isidro se dio cuenta.

- ¡Caímos!- habría dicho.

Gauna fue acribillado en el asiento trasero.

Diario La Razón del 3 de diciembre de 1967:

“los efectivos policiales prepararon desde hace tiempo las diversas tramperas entre los sectores más populares de la población, precisamente donde los bandoleros gozaban de más simpatía y prestigio”.Revista Así, edición del 14 de diciembre de 1967: “Desde la época de Mate Cosido no se registraba un hecho policial de tanta repercusión popular en el Chaco. Por eso se explica que millares de personas desfilaran en Machagai, donde permanecieron ante los restos de ambos delincuentes, que terminaron siendo sepultados. Velázquez y Gauna cayeron en su ley, pero jugándose con arrojo cuando ya habían comprendido que el final estaba cercano”. “La gente es ingrata, insidiosa y difícil de entender. Ahora que cazamos a Velázquez están en contra de la policía”. Declaraciones a la Revista Así, enero 1968, del comisario Pujol, jefe del operativo, en enero de 1968).

El diario porteño La Razón titula en primera plana el día siguiente del suceso: “LA MUERTE DE VELÁZQUEZ PROVOCÓ EN EL CHACO UN FORMIDABLE IMPACTO EMOCIONAL”.

El árbol a cuyo pie cayó Isidro Velázquez se convirtió en centro de peregrinación de la gente humilde. El gobernador militar ordenó talarlo, reducirlo a astillas y quemar los restos.

A pesar de ello, el pueblo humilde no dejó de concurrir, llevando como amuleto un poco de ceniza. Ese polvillo negro se guarda con fervor religioso: alguna vez fue el árbol bajo cuya copa murió el héroe.

A pesar de la vigilancia en el lugar, aparecen flores y otros tributos en un pequeño nicho cercano al lugar donde corrió la sangre de los bandoleros.

También depositaban flores naturales o de plástico, y todo tipo de ofrendas sobre la tumba en el cementerio de Machagai.

El gobierno militar decidió sepultar el cuerpo en otro cementerio, quizás fuera de la provincia. Nunca se supo dónde.

Isidro Velázquez es un desaparecido.

“Ya no está Isidro Velázquez / la brigada lo ha alcanzado / y junto a Vicente Gauna / hay dos sueños sepultados” (”El último sapukay”, de Oscar Valles, chamamé cuya difusión fue prohibida durante la dictadura argentina de 1966-1973).

Ese mismo año se instituyó el 1° de diciembre como “Día de la policía provincial”. Todavía se celebra.


Post scriptum

Las andanzas de Isidro Velázquez fueron cantadas en “El último sapukai”, de Oscar Valles; “El puente de la traición”, de Cardozo y Domínguez Agüero, “La ratonera”, de Raúl Barboza; y “Bandidos rurales”, de Gieco y Chumbita.

Los hechos fueron relatados por Roberto Carri en Isidro Velázquez - Formas prerrevolucionarias de la violencia, Buenos Aires, Sudestada, 1968, con una segunda edición publicada recientemente por Colihue; y en Luis Bruschtein, El fugitivo de Pampa Bandera. Historia de Isidro Velázquez en Crisis n° 62, Buenos Aires, julio de 1988.

El bandolerismo social fue encarado por la literatura argentina en el tradicional Martín Fierro, y por Eduardo Gutiérrez en las biografías noveladas de Juan Moreira y Hormiga Negra.

También se atribuyen poderes sobrenaturales, curaciones y apariciones mágicas a otros delincuentes y perseguidos: los mendocinos Juan Francisco Cubillos y Juan Bautista Bairoletto; el sanjuanino José Dolores Córdoba: el tucumano Manco Bazán Frías; el correntino Francisco López; el catamarqueño Julián Baquisay; Antonio Mamerto Gil Núñez, el gauchito Gil; Aparicio Altamirano, Olegario Álvarez, “el gaucho Lega”; la sanjuanina Martina Chapanai; Juan Cuello; el Gato Moro; Brunel, el Tigre de Quequén; Santos Guayama; el tucumano Segundo David Peralta, alias Mate Cosido; el paraguayo Pelayo Alarcón, que actuó en Salta.

Leguizamón y Castilla le pusieron letra y música a una de esas vidas:

La noche que ande Argamonte / tiene que ser noche negra / por si lo vienen siguiendo / y le brillan las espuelas. / Argamonte por el monte / pasa despacio a caballo / los lazos de su memoria / al aire van cuatreriando. / El gaucho se anda escapando / no desensille / no vaya que andando el vino / me lo acuchillen.

Por Jorge L. Devincenzi

http://www.causapopular.com.ar
[Texto gentileza de www.lagazeta.com.ar]

VA POR TÍ, AGUSTÍN

BOTELLA AL MAR Nº 25. AGUSTÍN MORA VALLE



AGUSTÍN: NOS DEJASTE ASÍ DE PRONTO, HEMOS QUEDADO CONSTERNADOS, PERO NO VENCIDOS, SIEMPRE ATENTOS A TU LUCHA.
AMIGO, ESTÁS EN NUESTRO CORAZÓN:



Hola amigos/as.

Esta nota es para informar que vuelvo a suspender la actividad que realizaba semanalmente y que consistía en la escritura y publicación de artículos en diferentes medios digitales y a través de otras personas y colectivos.

La enfermedad que me viene acosando desde ya hace un año sigue sin darme tregua y, en esta ocasión, se ha tomado muy en serio su labor destructiva. Eso me obliga a no poder hacer apenas nada por cuestiones tanto físicas como psicológicas. También traslado mi domicilio desde Gran Canaria hasta Madrid para poder ser cuidado y atendido por mi familia, ya que este toro es muy grande para poder lidiarlo yo solo

Bueno, se acaba un ciclo. No sé si habrá posibilidad de abrir otro pero, en todo caso, quiero que sepan que ha sido para mi muy hermoso compartir con ustedes tantos meses de lecturas, comentarios, opiniones, críticas, etc. Siempre he pensado que la comunicación diferente, alternativa, era necesaria (ahora más necesaria que nunca) y en ello me he esforzado.

Muchísimas gracias y aquí les dejo un abrazo solidario, revolucionario.

Agustín Mora
http://www.loquesomos.org/lacalle/tuopinion/Vaporti.htm

RAÚL LAGUZZI.


BOTELLA AL MAR Nº 24.
"Si no nos contiene la memoria, nos derramará el olvido". RAÚL LAGUZZI

Lo conocí en 1973 cuando éramos jóvenes y las ilusiones nos elevaban más allá de lo que creíamos ser. Nos reunía una misma pasión: una transformación revolucionaria no sólo de la sociedad como un todo sino también de "nuestra institución", la universidad. Y con detalles: una forma de entender la sociología para mí, un modo de entender la actividad del farmacéutico y bioquímico para él. En un caso, la relación cercana entre praxis y teoría, en el otro, de manera más terrenal pero bastante más efectiva, los medicamentos, constituían las maneras en que se encarnaban nuestros sueños. ¿De qué servía enseñar sociología si no estaba acompañada por una actividad transformadora? ¿De qué servía enseñar farmacia si dejábamos que los remedios fueran objeto de comercio por parte de grandes laboratorios extranjeros? Estos desafíos se expandían en todas y cada una de las disciplinas. Los consultorios jurídicos en las villas, los centros de atención médica, en fin, la elaboración de medicamentos por parte de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires. No éramos concientes del odio que despertábamos ni de la violencia de que eran capaces los que lucraban con una Argentina atrasada y dependiente. Éramos miles los que estábamos en el mismo barco, y creíamos que el viento de los cambios estaba a nuestro favor. Rápido, nos despertaron de nuestro sueño. El cimbronazo del Pinochetazo fue tremendo en nuestras conciencias pero más aún saber que aquí adentro, muchos de los que se habían subido al barco del 25 de mayo a último momento, trataban de hundirlo de todas las maneras posibles. Primero debió renunciar Puiggrós, y seguimos…Y por fin, a la muerte de Perón, Raúl se hizo cargo del rectorado, en medio de una marejada imposible de controlar. Así llegó esa noche terrible del 5 de septiembre de 1973, donde la Triple A le asesinó a su bebé de 6 meses de edad. Sí, para los que no se imaginan la crueldad de aquel entonces: de seis meses de edad. Nos echaron, fui preso, él al exilio, a un exilio que se convirtió en su casa definitiva, un París que recibió un militante enamorado de la ciencia y convirtió en un científico de primerísimo nivel en su área. Cabe aquí recordar una carta que hace apenas un año escribió, junto con Elsa, su compañera, a los estudiantes de Farmacia: “Desde el decanato… me propuse implementar dos tipos de medidas que estaban entrelazadas. Unas destinadas a incrementar el nivel científico de nuestra Facultad. La ciencia, en sí, no es ni reaccionaria ni popular. Todo depende de la ideología de los que se apoderan del conocimiento científico. Las segundas fueron destinadas a crear profesionales que utilicen esa ciencia con una ideología al servicio del pueblo. Por eso se comenzó a crear una planta de producción de medicamentos para que la Facultad de Farmacia y Bioquímica y sus estudiantes participaran activamente con los proyectos de salud que se querían implementar en diferentes provincias. Fue un corto periodo que terminó en todo nuestro país de una manera muy triste y dolorosa. Hay que hacer lo necesario para que esto no se repita. Para ello el recuerdo es indispensable y ese recuerdo de ustedes nos emociona. Mi mujer como yo también pensamos que "Si no nos contiene la memoria, nos derramará el olvido".

Hoy, estoy seguro que millones de argentinos saben que el olvido no nos disolverá y que todavía tenemos un futuro.
ERNESTO VILLANUEVA.

CARTA DE ELSA Y RAÚL LAGUZZI A LOS ESTUDIANTES DE FARMACIA Y BIOQUIMICA

BOTELLA AL MAR Nº 23 RAÚL LAGUZZI.

Estimados estudiantes de la Facultad de Farmacia y Bioquímica: A través de mi amigo Claudio Capuano les envío un abrazo solidario. A mí me tocó actuar en un momento muy particular de la Argentina. Un momento en el cual el pueblo había votado por un proyecto nacional y popular. Desde el decanato de la facultad yo no hice otra cosa que tratar de cumplir con ese mandato. Por lo tanto, me propuse implementar dos tipos de medidas que estaban entrelazadas. Unas destinadas a incrementar el nivel cientifico de nuestra Facultad. La ciencia, en si, no es ni reaccionaria ni popular. Todo depende de la ideología de los que se apoderan del conocimiento científico. Las segundas fueron destinadas a crear profesionales que utilicen esa ciencia con una ideologia al servicio del pueblo. Por eso se comenzó a crear una planta de producción de medicamentos para que la Facultad de Farmacia y Bioquímica y sus estudiantes participaran activamente con los proyectos de salud que se querían implementar en diferentes provincias. Fué un corto periodo que termino en todo nuestro pais de una manera muy triste y dolorosa. Hay que hacer lo necesario para que esto no se repita. Para ello el recuerdo es indispensable y ese recuerdo de ustedes nos emociona. Mi mujer como yo también pensamos que "Si no nos contiene la memoria, nos derramara el olvido". De nuevo un gran abrazo y gracias.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

SOLICITADA DE ADEBA APOYANDO A LA JUNTA MILITAR


EL MISMO DÍA QUE RODOLFO WALSH DABA A CONOCER SU DENUNCIA A LA JUNTA MILITAR, EL CAPITAL FINANCIERO APOYABA LA POLÍTICA ECONÓMICA...

Solicitada

Un año después...

El pronunciamiento militar del 24 de marzo de 1976 significó, ante todo, la inevitable asunción del

poder por un gobierno con autoridad. Además, implicó una convocatoria a las fuerzas sanas del

país para rescatarlo del caos en que se encontraba. ADEBA, Asociación de Bancos de capital y

dirección argentinos, reitera hoy su adhesión a los principios de moralización, reconstrucción y

recuperación de nuestros valores nacionales que inspiraron aquel movimiento.

Sin perjuicio de que las empresas humanas son siempre perfectibles, nuestra convicción de que

el país ha tomado el buen camino es inquebrantable. Algunas objeciones con carácter de

autocrítica pueden ayudar a adecuar, rectificar o intensificar los programas trazados, según lo

exija la evolución del proceso. Otros no quieren ver que existe siempre un costo para cualquier

meta a la que se quiere llegar. Que todos los objetivos no pueden alcanzarse plena y simultáneamente.

Que si se quieren los fines hay que querer los medios conducentes a ellos.

Frente a la magnitud del daño que se había inferido a las instituciones, a la economía y, más

grave aún, a las conciencias, pues se había llegado a confundir y corromper ideológicamente a

parte de nuestra juventud, la ruta emprendida ha de ser necesariamente larga y difícil. Sobre la

marcha, surgen obstáculos impredecibles o atrasos inesperados.

En el área económica, en la cual se desarrolla nuestra actividad profesional, nos encontrábamos:

1) Al borde del estado de cesación de pagos internacionales.

2) La inflación había alcanzado el nivel previo a la inminente destrucción de nuestro sistema monetario

y financiero.

3) La vida económica se desenvolvía bajo el signo del desabastecimiento y el mercado negro.

Aquella situación aparece hoy totalmente superada en cada uno de esos sectores críticos.

Por otra parte, deben destacarse las realizaciones del Gobierno en el campo de los cambios

estructurales. Nos incumben específicamente algunos que, a nuestro juicio, van construyendo el

marco jurídico que hará posible e impulsará una gran transformación de nuestro sistema financiero

que podrá así contribuir decisivamente al futuro progreso económico. Tal carácter tiene, por

ejemplo, la ley de descentralización de los depósitos y la ley de entidades financieras.

adeba

Asociación de Bancos de Argentina

El cronista comercial 24 de marzo de 1977


BOTELLA AL MAR Nº 21. RODOLFO WALSH Y LA CARTA A LA JUNTA MILITAR

BOTELLA LITERARIA. La denuncia de Walsh a la Junta Militar le valió que un comando lo interceptara y, ya herido, lo condujera a la ESMA.

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH
A LA JUNTA MILITAR


1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.9
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".10

5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.


1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.

2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba... Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".

3 "Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.

4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".

5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.

6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.

7 "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.

8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por "La Opinión" el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".

9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.

10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según "La Razón" del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.

11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.

12 Diario "Clarín".

13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.

domingo, 16 de noviembre de 2008

BOTELLA AL MAR Nº 20 BERNARDO ALBERTE




No puedo dejar de compartir el contenido de esta denuncia que le costó la vida a Alberte. Por el tenor de la nota creo que él la escribió como testamento político, por eso es que es fundamental leerla y darla a conocer,


CARTA ABIERTA DE BERNARDO ALBERTE A JORGE RAFAEL VIDELA
En la madrugada del 24 de marzo de l976 era asesinado por fuerzas combinadas del ejército y
policiales, el Tcnel. (R.E.) Bernardo Alberte; horas antes había terminado de escribir esta carta
donde denunciaba la represión ilegal y la complicidad de las F.F.A.A
Buenos Aires, 24 de marzo1976.
Al Sr. Teniente General
D. Jorge Rafael Videla
Comandante General del Ejército
S/D
Me dirijo a Ud. a los efectos de informar lo siguiente:
1.- El día 20-III-76, a las 20 horas, un grupo armado intento secuestrarme, en mis oficinas de la
calle Rivadavia 764, 1º, con el aparente propósito de asesinarme. Acababa de retirarme del
lugar elegido por esa banda armada unos minutos antes, lo que me permitió observar el
operativo desde la calle, asi como el gran despliegue de elementos materiales y humanos
utilizados.-
2.- La observación personal de los hechos me permite asegurar a Ud. que se trataban de
efectivos de seguridad, que luego de detener a tres personas que se encontraban en las
citadas oficinas, esposarlas, vendarle los ojos y cargarlas en los vehículos, se desplazaron
velozmente por la calle Rivadavia hacia el oeste, sin poder seguirlos, por no poder disponer de
vehiculo propio en ese momento. El desplazamiento se produjo con los acostumbrados toques
de sirena de los vehículos policiales.-
3.- El día anterior en un operativo vinculado con el ya descripto fue secuestrado y luego
asesinado el joven peronista Máximo Augusto Altieri.-
4.- En las citadas oficinas desarrollo actividades políticas vinculadas al Movimiento Peronista,
formando parte de la Corriente Peronista "26 de Julio" cuyo ideario surge de la documentación
que adjunto.-
5.- La presente denuncia formal y escrita la presento en esta oportunidad luego de haber
agotado todos los medios para averiguar el paradero del joven Altieri, vivo, lo que conseguí,
pero muerto el día sábado 20, despues de gestiones infructuosas realizadas en ese Comando
General; en el Ministerio del Interior y a través de vinculaciones personales con camaradas
relacionados con los Servicios de Informaciones.-
6.- La búsqueda personal realizada junto a su padre, fue facilitada por compañeros peronistas
de la Municipalidad de Avellaneda y por personal policial de la Comisaría 1ª. de esa ciudad, lo
que me permitió hallarlo acribillado a balazos en la morgue del cementerio de Avellaneda, sin
identificar, en avanzado estado de descomposición, con el vientre abierto y con las vísceras al
aire. El cadáver era un simple N.N., a los cuatro días de haber sido encontrado por la policía de
Tristan Suárez, en su jurisdicción, habiendo fallado en él el método eficaz y habitual de
identificación sin causa justificada.
7.- Es muy probable que si no hubiera mediado la decisión de encontrarlo y la colaboración del
personal descripto hubiera desaparecido toda posibilidad de que sus familiares ejercieran el
derecho de darle sepultura cristiana.-
Estos son los hechos que informo al Sr. Comandante General, pero que como información
sintética y descripción objetiva, no tiene mucha importancia dentro de todo el contexto de
violencia que caracteriza la situación política argentina, si no va acompañada de una
apreciación que me siento con el derecho de hacer y con la obligación de señalar, por mi
condición de Jefe retirado de las F.F. A.A., cuya trayectoria dentro de la Institución el Sr.
Comandante General conoce bien; por mi actuación política dentro del Movimiento Peronista,
donde ocupe la mas alta jerarquía dentro del país durante parte del exilio del General Perón y
por la militancia política que continuo realizando dentro del movimiento mayoritario, lo que me
confiere, por lo menos, la experiencia que muchos necesitan para acceder a una realidad que
se les escapa y que los supera, lo que es grave cuando ello le ocurre a quienes tienen la
responsabilidad de asumirla, comprenderla y conducirla con acierto.-
En mis apreciaciones el Sr. Comandante encontraría excesos si no aclarara que me siento en
condiciones de dirigirme a Ud., no con mis simples atributos de oficial retirado de las F.F.A.A.,
que me subordinarían y limitarían, y por consiguiente, harían de mis consideraciones una
formal, simple e insuficiente apreciación que carecería de valor.-
Sin dejar de expresarle a Ud. el respeto que me merecen ciertas jerarquías, puedo asegurarle
que la vida me ha enseñado a superarlas a todas, cuando de la necesidad de expresar el
pensamiento se refiere. Esa fue mi norma, aun desde joven oficial; frente a Generales de la
envergadura inigualada del General Juan D. Perón; frente a políticos y militantes; frente a los
hechos simples y los más graves.-
Esto me lo enseño la vida que transite como joven y como viejo como pobre y como rico; como
obrero y como patrón; como militar y como civil; como jefe y como subordinado; como
subversivo y como político; como libre y como preso;como perseguido, como prófugo, como
exiliado, como peronista.-
Sin duda avanzamos hacia un enfrentamiento hacia el que se nos quiere llevar gradualmente
con falsas opciones y manejando falsos valores y alarma observar la ligereza y hasta la
irresponsabilidad con que ciertas personas y ciertos sectores que tienen poder, poder
transitorio, alientan el enfrentamiento con hechos o con palabras.-
Y apuntando con este concepto a nuestros camaradas de las F.F.A.A. inquieta escucharlos en
sus discursos fúnebres, por ejemplo, cuando ante sus muertos pareciera que quieren superar
con palabras posturas que deben asumir con hechos silenciosos y positivos. Yo también tengo
esa experiencia de discursos fúnebres. Hable en homenajes ante nuestros obreros y militantes
muertos y también ante camaradas fusilados por otros camaradas, y comprendo ahora que no
alcanzan las palabras, ni los discursos, ni las oraciones fúnebres ni las homilías de nuestros
santos pastores de la Iglesia, para ocultar las causas que generan la violencia que esta entre
nosotros desde hace mucho tiempo.-
Reconozco que el que utiliza un muerto, su muerto, para desahogar su "bronca" por la injusticia
de esa muerte, tiene derecho a hacerlo. Pero si siguiéramos en esa puja de exaltar a nuestros
muertos,
¿Quien tiene más derecho?
- Aquel que tuvo la oportunidad de asistirlo y por lo menos, tocarlo aun caliente y
desangrándose, o verlo recién "acicalado" por la funeraria, preparado para el homenaje y para
transitar "limpio" hacia la gloria.
- O aquel que tiene que recogerlo sucio de un zanjon o de un pastizal, acribillado salvajemente;
indefenso y maniatado, torturado y vendado sus ojos, en alto grado de descomposición, como
dicen las autopsias, o como decimos nosotros, podrido y en condiciones de ser ya comida de
gusanos ?-
Este es el destino de muchos de nuestros militantes y de nuestros obreros. ¿Puede algún
Coronel o algún General, asumir alguna vez, con su discurso, una tragedia como esta? Le
ahorro la respuesta: no lo haga. Yo ya no lo hago más. No bastan ni sirven las palabras para
evitarla.-
¿Qué nos pasa a los argentinos ? cuando aceptamos clasificar a los muertos en "deseables" o
"indeseables"; cuando nos acostumbramos y hasta toleramos y propiciamos los excesos del
poder, cuando renunciamos al debate y aceptamos que los detentadores de ese poder puedan
considerar que en todo caso sus excesos puedan encuadrarse jurídicamente en figuras como
"excesos de defensa" u otros inventos; cuando negamos por boca de Generales de la Nación la
democracia, con el argumento de que se podría propiciar un "gobierno ateo, materialista y
totalitario"?.-
Con estos conceptos no pretendemos enjuiciar a las F.F.A.A., porque no somos jueces y si lo
fuéramos no tendríamos el poder para hacer cumplir la justicia. Solamente, hacer reflexiones
que permitan comprender la necesidad de la autocrítica, que no se observa en la severidad de
los pronunciamientos militares que ya es costumbre repetida escuchar.-
Nosotros no consideramos a las F.F.A,A. como una institución poseedora de valores
inmutables, sino como una institución humana que actúa para bien o para mal, de acuerdo a
los hombres que circunstancialmente las dirigen. No son mejores ni peores que los hombres
que la componen, y por consiguiente, no existe la continuidad histórica que iguala a todos los
militares a través del tiempo con un mismo sello de excelencia, desinterés o patriotismo;
tampoco el merito de una época alcanza a los protagonistas de otra, salvo que la revaliden con
su propia conducta. Y lo mismo en lo que atañe a conductas infamantes. Los meritos de San
Martín no apañan a Quaranta, ni Fernández Suárez infama a Belgrano, a Dorrego o a
Guemes. Podemos admirar al Almte Browm y negar al mismo tiempo a Rojas y a Benigno
Varela. Podemos sentirnos deudores y herederos de tantos milicos que regaron con su sangre
el suelo de América y de la Patria y no por ello atenuar nuestro juicio sobre los oficiales
cómplices, ejecutores y consentidores de vejámenes y torturas.-
Sin duda este es un criterio antagónico con el que sustentan muchos militares que tienen un
extraño concepto de su parentesco con la historia y con la gloria. Pero es claro, y si se lo
recalca asi tan crudamente, es para evitar que se sigan cultivando prejuicios indiscriminados de
un patriotismo que luego la historia nos revela como falso.
Es que los argentinos tenemos una ingrata experiencia acumulada en este siglo. Cuando con el
argumento siempre esgrimido y ahora repetido, de la necesidad de defender "un estilo de
vida", nuestro estilo de vida, el Ejercito protagonizo como represor la historia de la "Patagonia
trágica" y los obreros lo hicieron como mártires; cuando desde aviones navales con tripulación
también de políticos se bombardeo al Pueblo en la Plaza de Mayo; cuando se fusilo en la
Penitenciaria Nacional; en José León Suárez y en Campo de Mayo; cuando se fusilo en Trelew;
cuando militares intervinieron en la profanación del cadáver de Evita, cuando el Ejercito en un
gran operativo pretendió impedir el reencuentro del Pueblo con su líder; cuando representantes
de las tres armas concurren a convocatorias de lo mas representativo de las empresas "lideres"
y lo mas rancio de los terratenientes y ganaderos, para considerar la situación económica
nacional y formular criticas al gobierno, sin asumir las propias, etc., la preocupación se apodera
de los sectores populares, especialmente cuando se anuncia que el Ejercito intervendrá en la
"subversión en las fabricas", lugar de trabajo de nuestros obreros y nada se dice de hacerlo en
las empresas, lugar de expoliación del país y del patrimonio nacional.-
La situación es seria y también dramática, no solo para los trabajadores, sino también para las
propias F.F.A.A., impulsadas a avanzar en un terreno, donde por plano inclinado serán llevadas
a sustituir a las policías de los ambientes fabriles, hasta ahora privadas, y a ser custodios de
los intereses de una de las partes, precisamente la menos indicada para representar el interés
general.-
A todas estas reflexiones dan lugar los 7 puntos primeros de esta nota, que describen una
situación concreta.-
Si a ello agregamos que bandas armadas se desplazan por la Capital de la Republica y por los
centros poblados, sin respuesta alguna de las fuerzas encargadas del orden y sin que las
autoridades responsables (en este caso el Jefe de la Policía Federal) tomen conocimiento, el
problema es mas grave, no porque supongamos que el General jefe de esa policía no quisiera
impedirlo, sino porque no puede: los hechos y las cosas lo superan.-
Si además, en las averiguaciones del paradero del joven Altieri y en otras realizadas,
comprobamos que su caso no es el único, que las morgues renuevan diariamente sus
depósitos de cadáveres acribillados y que los órganos de seguridad no se asombran, de ningún
modo, sino que lo aceptan como común y normal, comprendemos que el pesimismo sobre la
verdadera y grave responsabilidad y misión de las fuerzas del orden se ha apoderado de ellas,
en el mejor de los casos, pues hay otros en que se las puede suponer cómplices de esas
matanzas.-
Si escuchamos decir a funcionarios policiales que el joven Altieri ha sido "ajusticiado",
comprobamos a que nivel llego el respeto por el concepto de la justicia, a cuyo servicio ellos
deber estar.-
Todos estos hechos se han producido en el ámbito con el que ese Comando en Jefe esta
relacionado, por la función que ha asumido y es por ello que lo pongo en su conocimiento.-
Solamente y como colorario de todo esto corresponde hacer una ultima reflexión. Frente al
concepto ya asentado de la inhabilidad de las F.F.A.A. para el ejercicio del poder político,
experimentado en tres desgraciadas oportunidades en lo que va de este siglo, comienza ya a
extenderse en la opinión publica el mismo concepto, pero en funciones que parecieran mas
especificas de esas fuerzas: la del mantenimiento del orden y de la seguridad de las personas,
a cuyo servicio han puesto ya oficiales en actividad.-
Por ultimo hago saber al Sr. Comandante General que denuncias similares sobre el hecho a
que da lugar esta, han sido formuladas ante instituciones políticas, de la Iglesia, empresarias,
obreras y profesionales, donde a cada una se le hace conocer nuestro pensamiento sobre las
responsabilidades de cada una.-
Saludo al Sr. Comandante General.
Bernardo Alberte
Tcnel. ( R.E.)