miércoles, 11 de febrero de 2009

HAY QUE CONCEPTUAR LOS HECHOS Y LA HISTORIA DE LA REALIDAD ARGENTINA. RODOLFO PUIGROSS

BOTELLA AL MAR Nº 59 NO PASARÁN
BELLAS ABSTRACCIONES Y MORTALES REALIDADES
por Carlos O. Suárez


“ Las izquierdas comparten con el liberalismo y el nacionalismo de minorías el hábito mental de conceptuar conceptos, en lugar de conceptuar los hechos y la historia de la realidad argentina”.
RODOLFO PUIGGRÓS


En una reunión del Comité Central del Partido Bolchevique (23/02/1918), Vladimir I. Lenin afirmó: “Es preciso combatir la frase revolucionaria para que no se diga un día de nosotros esta amarga verdad: LA FRASE REVOLUCIONARIA SOBRE LA GUERRA REVOLUCIONARIA HA MATADO LA REVOLUCIÓN”.

Tan llamativa expresión en labios del líder de la Revolución Rusa de 1917, estaba referida a la ofensiva de los “comunistas de izquierda” ( Bujarin y otros), quienes proponía declarar la “guerra revolucionaria” al imperio alemán, cuyas tropas ocupaban extensas zonas de la naciente Unión Soviética, y así mismo a los restantes gobiernos de Europa Occidental.

La desoladora realidad de un pueblo extenuado por cuatro años de contienda bélica en el contexto de la gran guerra de 1914-1918, así como de una país cuya infraestructura productiva y de comunicaciones había colapsado, no era suficiente para convencer a los “izquierdistas” que pretendían suplantar al devastador presente por sus consignas abstractas en pos de la revolución mundial.

Ese recuerdo acerca de la dramática coyuntura soviética de 1918 nos traslada a los ininterrumpidos debates que en la actualidad se producen en Argentina, cuando ciertos y dirigentes de “izquierda” atacan indiscriminadamente al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al igual que en su momento hicieron respecto a la gestión de Néstor Kirchner.

La galería dirigencial de los que poseen el raro privilegio de la equivocación permanente – variante no advertida en su época por León Trotski – ha sido enriquecida por figuras provenientes del Movimiento Peronista, aquejados de pronto por el virus del purismo ideológico. Es en consecuencia que atacan sin tregua al “kirchsnerismo”, categoría política que resumiría todos los males de la humanidad, mientras apoyan a la Mesa de Enlace del “campo” en sus campañas antigubernamentales.

De no conocer a personalidades como Pino Solanas , Alcira Argumedo y Claudio Lozano, podría pensarse que nos hallamos ante los clásicos grupos financiados por las fundaciones norteamericanas y la Sociedad Rural, cuando en cambio debemos concluir que tales dirigentes confunden “sonidos” con “intención”.
En la nota del historiador Norberto Galasso ( Página 12 – 1/02/2009), este se extiende sobre los negativos ejemplos de nuestra historia en relación a los que basados en ideologías puras e inmarcesibles terminaron haciéndole el juego al imperio y la oligarquía nativa.

No vamos a referirnos a quienes en nombre del “socialismo” compartieron las tribunas con Spruille Braden o a los que entre 1976 y 1983 resultaron ser cómplices de la dictadura al repudiar “la violencia de ambos signos”.

Sabemos, desee luego, que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, aunque los compañeros surgidos del movimiento nacional deberían recordar las experiencias en que “los revolucionarios “ y “los clasistas” de hoy asaltaban los sindicatos junto a la infantería de marina en 1955.

No es ocioso recordar al respecto que los decretos 154 y 155 de 1983, por los cuales el presidente Raúl Alfonsín decidió enjuiciar a las cúpulas de las Fuerzas Armadas y a la Conducción Nacional de Montoneros, iniciando la siniestra política de los “Dos Demonios”, se basó en una presentación ante la Justicia del entonces titular de la Federación Agraria, Humberto Volando, quien adjuntó como “prueba subversiva” un ejemplar de “Vencer”, órgano del Movimiento Peronista Montonero.

Los herederos de aquellos “demócratas” de 1983, servidores de tiempo completo del FMI y el Banco Mundial, se lanzaron a las rutas en el 2008 con el revolucionario objetivo de perpetuar los gigantescos beneficios de la renta agraria. Es entonces que el que no entienda la esencia del conflicto en curso, podrá citar a Lenin, Gramsci o Mao, pero en la práctica es un agente del imperio y la oligarquía.

Norberto Galasso recuerda a Scalabrini Ortiz cuando en las vísperas del golpe reaccionario de 1955 plantea que la opción no se daba “entre Perón y el Arcángel San Miguel” sino “entre Perón y Federico Pinedo”.
Y hoy, aquí y ahora, el pueblo no tiene que elegir entre Cristina Fernández de Kirchner y la Revolución Socialista, sino, lisa y llanamente entre este gobierno – con todas las limitaciones que puedan señalársele - y la coalición de partidos y organizaciones patronales del agro al servicio de la restauración golpista de 1930, 1955 y 1976.
Buenos Aires, 10 de febrero de 2009.-


*Carlos O. Suárez
Periodista.
Escritor especializado en temas de política nacional y latinoamericana.
Columnista de diarios y revistas de Argentina y México: "Primera Plana", "El Sol", "El Día".
Profesor de Historia de América Latina (Universidades y Centros de Investigación de Arentina- UBA-, México e Italia).
Director de Prensa y Difusión de la Universidad de Buenos Aires.
Director de Relaciones Internacionales de la Sociedad Argentina de Escritores.
Colaborador de las editoriales Fondo de Cultura (México) y autor de la colección "Transformaciones" del Centro Editor de América Latina.
Autor, entre otros libros, de:
"Globalización y mafias en América Latina".
"La estrategia neocolonial del imperio (Documentos Santa Fe I, II y IV), en colaboación con Beba Balvé, Luis Brunati y otros autores.
"Esto pasó en El Salvador".
"El continuismo dictatorial en Argentina " (1976-2000).
Integrante de la Secretaría de Prensa y Difusión del FREJULI y el PJ (1973-1989).
Integrante de la Mesa Nacional de Intransigencia y Movilización Peronista.
Integrante del Consejo Superior del Mov. Peronista Montonero.
Secretario General de los Capítulos Argentinos del Tribunal Antimperialista de Nuestra América (T.A.N.A.)y
la Asociación por la Unidad de Nuestra América.
Columnista y miembro de la Redacción de A.L.I.A. y Anca Nahuel multimedios

PUBLICADO EN www.alia.com.ar el 11/02/2009 15:23:29 -03:00 GMT

Agencia Latina de Información AlternatiVA.

lunes, 9 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR Nº 58 EL MAPA DE LA INSEGURIDAD DE LOS MEDIOS.

MAPA DE LA INSEGURIDAD DE LA INFORMACIÓN.
QUEDA CLARO, TODO SALE DEL MISMO ALAMBIQUE, OBSERVEN, SAQUEN SUS CONCLUSIONES Y DESPUES HAGAN, COMO DICE UMBERTO ECO: UNA GUERRILLA SEMIOLÓGICA, DONDE LO REVOLUCIONARIO ESTÁ EN DECODIFICAR CORRECTAMENTE EL MENSAJE. O COMO DIJO SCALABRINI: "Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria"

viernes, 6 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR Nº 57 LA GUERRA CULTURAL Y POLÍTICA.




BOTELLA CON EL MENSAJE DE RICARDO FORSTER. LA IMPORTANCIA DE DAR LA BATALLA EN EL NIVEL POLÍTICO Y CULTURAL.


Crisis del neoliberalismo y nuevos desafíos político-culturales
03-02-2009 / La batalla por la resignificación de las palabras.

Cada época redefine y reinterpreta los lenguajes y los conceptos políticos para adaptarlos a sus propias necesidades; a veces se trata de matices, de modificaciones imperceptibles, mínimas, de esas que parecen no dejar marcas; otras, somos testigos de giros elocuentes, de cambios dramáticos en el sentido y en el contenido de lo nombrado, como si las nuevas necesidades abiertas por la escena actual exigiesen una profunda depuración de los modos del decir tradicionales. En tiempos de revolución nada permanece intocado y, mucho menos, las palabras con las que estábamos acostumbrados a decir y a nombrar las cosas y a la sociedad. Allí todo se perturba y entra en una redefinición sustancial buscando transformar las antiguas tradiciones en las nuevas gramáticas de la historia y del futuro.
Pero no hace falta imaginar un cataclismo social ni regresar sobre las sendas perdidas de la revolución para descubrir de qué distintos modos una época va produciendo sus interpretaciones y sus demonizaciones; cómo puede apropiarse de viejos conceptos para definirlos de otra manera haciéndoles jugar un juego muy distinto al que antes jugaba. Un giro conservador también lleva dentro suyo la capacidad para resignificar lenguajes y cosas, mundos materiales y sociales. En las dos décadas finales del siglo XX pudimos ver cómo el giro neoliberal no sólo modificaba de cuajo las reglas de la economía, las formas del intercambio y el universo del trabajo sino, más grave y sistemático, generó las condiciones para una colosal transformación cultural que sigue marcando a fuego nuestra actualidad y los modos a través de los que gran parte de los sujetos sociales se ven a sí mismos, miran a los otros y definen lo verdadero y lo falso de este tiempo político, económico y social. El neoliberalismo se apropió de los lenguajes de la industria del espectáculo y de la información movilizándolos con la intención de horadar el sentido común haciéndolo mutar hacia un nuevo régimen de valor.
Los grandes medios de comunicación jugaron un papel decisivo en la transformación cultural que le imprimió al mundo la ideología de mercado lanzando al tacho de los desperdicios todo aquello que podía recordar al Estado de Bienestar, a las políticas keynesianas de intervención, a la idea de responsabilidad solidaria entre los trabajadores activos y los jubilados sin dejar de mencionar la invisibilización que cayó sobre los sectores subalternos, esos vastos mundos populares que fueron silenciados y desposeídos de derechos y de identidades legítimas para convertirse simplemente en pobrecitos, en desclasados o en marginales irredimibles. La revolución cultural neoliberal logró naturalizar la pobreza y la ineficiencia "estructural" del Estado al mismo tiempo que iba vaciando de todo contenido el espacio público y a la política para dejar paso a la lógica empresarial y a sus recursos como nuevo maná del orden global. Se inició el tiempo del fervor privatizador, máxima panacea planetaria.
El santo y seña de la época fue la libre competencia, la desregulación y la flexibilización laboral. El mercado, esa sagrada "mano invisible" teorizada por Adam Smith en el siglo XVIII como punto de partida del liberalismo clásico, alcanzó su mayor dimensión mítica convirtiéndose en el verdadero dios de la época, suerte de gran padre universal por el que debía pasar todo lo significativo a la hora de definir si una nación era o no parte de la civilización. El mercado como absoluto, como paridor no sólo de la riqueza material sino, también y fundamentalmente, como garante último de la libertad y de la democracia. Unidad indisoluble entre mercado y democracia liberal, ése fue el núcleo ideológico de las últimas décadas. Manos libres, gramáticas de directorio de empresa, competencia, especulación financiera sin control alguno, organismos internacionales puestos al servicio de la ideología de mercado y de los intereses de los países centrales que les exigían a los periféricos que hicieran todo aquello que ellos no estaban dispuestos a hacer.
Las nuevas palabras desplazaron a las viejas o simplemente les hicieron dar un giro de 180 grados para que pasaran a significar otra cosa. Cayeron como dioses muertos aquellas ideas y prácticas que pudieran recordar ese otro tiempo en el que la lógica del mercado encontraba sus límites y sus reglas o, de un modo más radical, se utilizó el desbarrancamiento del régimen soviético para destituir de aquí a la eternidad cualquier opción anticapitalista o que simplemente se moviera por los continentes conceptuales de la igualdad o de la redistribución de la riqueza. Reinó una palabra única, monocorde, totalitaria pero camuflada con todo el glamour hollywoodense; la promesa californiana infectó las conciencias universales mientras la gran potencia imperial iba camino a su propia crisis sin antes arrojar sobre el planeta la barbarie militarista de los inolvidables texanos.
Entre nosotros, imitadores gustosos de las estéticas primermundistas, el menemismo, con la complicidad de amplios sectores de la economía, de la política y de la cultura (sin excluir a los progresistas de la Alianza, ansiosos por moralizar la política sin modificar un ápice la lógica perversa de la convertibilidad), terminó de realizar el plan iniciado por la dictadura, uno de cuyos ejes principales era la destrucción del aparato productivo junto con la desaparición de toda memoria ligada a la equidad social. El menemismo naturalizó los valores del mercado, los exacerbó, frivolizó la política, la vació de contenidos transformándola en un vodevil. Modificó las conciencias habilitando prácticas y políticas afincadas en la lógica del más puro egoísmo devastador del espacio público y de la solidaridad social. Sus palabras centrales fueron: privatización, primer mundo, mercado, relaciones carnales, flexibilización, shopping center, country, AFJP como sinónimo de una ancianidad a la sueca […] de la plata dulce a la convertibilidad la trama social y cultural de los argentinos fue profunda y decisivamente transformada hasta alcanzar niveles de desigualdad inimaginables apenas unas décadas atrás.
Tal vez por eso el centro de la contienda actual no sea el económico (la colosal crisis del sistema especulativo-financiero del capitalismo neoliberal habla por sí sola) sino, centralmente, el cultural y político. Tratar de remover años de penetración ideológica y de horadación del sentido común; buscar recomponer un tejido social desgarrado junto con los valores que le daban sustento a esa matriz igualitarista que atravesó durante gran parte del siglo XX a nuestra sociedad, es quizás el mayor desafío de una política popular y democrática. Y en ese desafío el modo de decir, las maneras del nombrar y la resignificación de las palabras serán fundamentales. Allí se dará una batalla sin la cual no habrá posibilidad cierta de modificar el rumbo de las cosas.

LO TENEMOS QUE CONSTRUIR:

jueves, 5 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR Nº 56. A MÍ NO ME LA VAS A CONTAR... MORDISQUITO

BOTELLA AL MAR DEL CAMBALACHE. Mordisquito fue el seudónimo con que Enrique Santos Discépolo expresaba sus ideas a través del diálogo imaginario con ese personaje que no reconocía las conquistas sociales del peronismo.
Para los que quieran el libro completo está en http://www.elortiba.org/pdf/Mordisquito.pdf


Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa
todo. Sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago
a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas
acostumbrado a saber que tu patria era la factoría
de alguien y te encontraste con que te hacían el regalo de
una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias
por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa
en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado.
¡Pero con el sobretodo te quedaste! Entonces, ¿qué
me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes
no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestás.
¿Y por qué protestás? ¡Ah, no hay té de Ceilán!
Eso es tremendo. Mirá qué problema. Leche hay, leche
sobra; tus hijos, que alguna vez miraban la nata por turno,
ahora pueden irse a la escuela con la vaca puesta.
¡Pero no hay té de Ceilán! Y, según vos, no se puede vivir
sin té de Ceilán. Te pasaste la vida tomando mate cocido,
pero ahora me planteás un problema de Estado porque
no hay té de Ceilán. Claro, ahora la flota es tuya, ahora
los teléfonos son tuyos, ahora los ferrocarriles son tuyos,
ahora el gas es tuyo, pero…, ¡no hay té de Ceilán! Para
entrar en un movimiento de recuperación como este al
que estamos asistiendo, han tenido que cambiar de sitio


muchas cosas y muchas ideas; algunas, monumentales;
otras, llenas de amor o de ingenio; ¡todas asombrosas!
El país empezó a caminar de otra manera, sin que lo
metieran en el andador o lo llevasen atado de una cuerda;
el país se estructuró durante la marcha misma; ¡el país
remueve sus cimientos y rehace su historia!
Pero, claro, vos estás preocupado, y yo lo comprendo:
porque no hay té de Ceilán. ¡Ah… ni queso!
¡No hay queso! ¡Mirá qué problema! ¿Me vas a decir a
mí que no es un problema? Antes no había nada de
nada, ni dinero, ni indemnización, ni amparo a la vejez,
y vos no decías ni medio; vos no protestabas nunca, vos
te conformabas con una vida de araña. Ahora ganás bien;
ahora están protegidos vos y tus hijos y tus padres. Sí;
pero tenés razón: ¡no hay queso! Hay miles de escuelas
nuevas, hogares de tránsito, millones y millones para
comprar la sonrisa de los pobres; sí, pero, claro, ¡no hay
queso! Tenés el aeropuerto, pero no tenés queso. Sería
un problema para que se preocupase la vaca y no vos,
pero te preocupás vos. Mirá, la tuya es la preocupación
del resentido que no puede perdonarle la patriada a los
salvadores.
Para alcanzar lo que se está alcanzando hubo que
resistir y que vencer las más crueles penitencias del
extranjero y los más ingratos sabotajes a este momento
de lucha y de felicidad. Porque vos estás ganando una
guerra. Y la estás ganando mientras vas al cine, comés
cuatro veces al día y sentís el ruido alegre y rendidor que
hace el metabolismo de todos los tuyos. Porque es la primera
vez que la guerra la hacen cincuenta personas mientras
dieciséis millones duermen tranquilas porque tienen
trabajo y encuentran respeto. Cuando las colas se formaban
no para tomar un ómnibus o comprar un pollo
o depositar en la caja de ahorro, como ahora, sino para
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pedir angustiosamente un pedazo de carne en aquella
vergonzante olla popular, o un empleo en una agencia
de colocaciones que nunca lo daba, entonces vos veías
pasar el desfile de los desesperados y no se te movía un
pelo, no. Es ahora cuando te parás a mirar el desfile de
tus hermanos que se ríen, que están contentos… pero eso
no te alegra porque, para que ellos alcanzaran esa felicidad,
¡ha sido necesario que escasease el queso! No
importa que tu patria haya tenido problemas de gigantes,
y que esos problemas los hayan resuelto personas.
Vos seguís con el problema chiquito, vos seguís buscándole
la hipotenusa al teorema de la cucaracha, ¡vos, el
mismo que está preocupado porque no puede tomar té
de Ceilán! Y durante toda tu vida tomaste mate! ¿Y a
quién se la querás contar? ¿A mí, que tengo esta memoria
de elefante? ¡No, a mí no me la vas a contar!

miércoles, 4 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR nº 55 NORBERTO GALASSO Y LA CLARIDAD MERIDIANA.

BOTELLA CON CLARIDAD PARA LOS QUE ESTÁN PERDIDOS EN LA NEBLINA. GRACIAS NORBERTO GALASSO.


Los aliados posibles y el enemigo principal
http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090202/notas/na08fo01.jpg
Por Norberto Galasso

Días atrás, se publicaron en este diario notas de opinión de Hugo Barcia y Alcira Argumedo referidas a declaraciones de Pino Solanas donde responsabilizaba por la mortalidad infantil no sólo al Gobierno, sino también a "cómplices, mentores intelectuales, etc.", entre los cuales se hallaría el grupo Carta Abierta. Alcira no refutó las apreciaciones correctas de Barcia sobre la mortalidad infantil, sino que fundamentó el furibundo antikirchnerismo de Proyecto Sur en siete puntos, entre los cuales los puntos 2, 3, 4 y 6 corresponden a uno solo: la política del Gobierno respecto a los recursos naturales; el punto 1 se refiere al Tren Bala, proyecto que puede considerarse frustrado, el 4 al blanqueo de capitales y el 7 a la prórroga de las licencias a los medios de comunicación. Además, ratificó las críticas de Pino a Carta Abierta. Estas posiciones no son nuevas en Proyecto Sur: en La Nación, Pino ha señalado que "Kirchner es un traidor a la patria e hipotecó el futuro" (29/9/2007), en Perfil sostuvo que "Kirchner continúa a Menem" (20/5/2007) y últimamente calificó a este gobierno de "antinacional y antipopular". Si esto lo pregonasen Altamira, Ripoll o Alderete, no escribiría estas líneas pues la izquierda abstracta, liberal o antinacional, como se la quiera llamar, se ha especializado, desde Yrigoyen hasta hoy, en ser funcional a la reacción, en nombre del socialismo y sólo la izquierda nacional ha sabido comprender a los movimientos nacionales cabalgando a su lado mientras intentaba mantener su independencia política, ideológica y organizativa, aunque también allí hubo claudicaciones como la de Ramos frente al menemismo. Pero como estas críticas (confundiendo al posible aliado con el enemigo principal) provienen de compañeros con los cuales hemos transitado caminos de lucha, como en el frustrado Proyecto Sur de 2002/03, alguien que pertenece a las bases de Carta Abierta, orienta la Corriente Política E. S. Discépolo y dirige el periódico Señales Populares, se ve obligado, con el dolor que provoca criticar a antiguos compañeros, a intervenir en la polémica.

A las críticas de Alcira, podemos oponer:

1) La avanzada política de derechos humanos del kirchnerismo.

2) La avanzada política latinoamericana que contribuyó a hundir el proyecto del ALCA, que desde el Unasur contribuyó a evitar el golpe de Estado en Bolivia y que ha logrado la simpatía y apoyo de Chávez y Fidel, quienes, según parece, saben algo de imperialismo y cuestión nacional.

3) La depuración de la Corte Suprema de Justicia con la incorporación de figuras de capacidad y conducta incontrovertible.

4) El recupero de los aportes previsionales al tomar las AFJP, dando un fuerte golpe al poder financiero.

5) La reconversión de una economía de especulación por un modelo productivo que permitió una importante disminución de la desocupación y la pobreza.

6) El intento de redistribuir el ingreso a través de la Resolución 125, afectando la renta agraria diferencial, en el mismo sentido que lo hizo Perón en el '46 a través de los tipos de cambio selectivos. (En este caso, no vale el argumento de Alcira acerca de la votación de Lozano, pues la AFIP (resolución 1898/2008) inició acción contra las grandes exportadoras por los 1700 millones de pesos evadidos (El Cronista, 22/1/2009). Y aun cuando no lo hubiera hecho, esto obligaba, por lo menos a la abstención y no a ser cobertura de izquierda de la nueva Unidad Democrática que están conformando Carrió, Morales, López Murphy y otros.)

7) El recupero del rol del Estado: en Correos, Aguas, transporte aéreo, astilleros, algunos ramales ferroviarios, proyecto de tomar la fábrica de aviones de Córdoba y el canal Encuentro.

El kirchnerismo es pues todo esto y es también buena parte de lo que dice Alcira, como ocurre normalmente con los movimientos nacionales en gestación, policlasistas, contradictorios, clientelistas, pragmáticos, conciliadores, con "amigos del poder" que hacen negocios. ¿Se lo tenemos que decir nosotros, desde la izquierda nacional, justamente a los peronistas? Diría Jauretche, ¿dónde se ha visto que los hijos enseñen a los padres cómo se hacen los hijos? ¿Qué hubiera hecho Pino cuando Perón se negó a expropiar a la corrupta y recorrupta CADE? ¿Hubiera dicho que era "un gobierno antinacional y antipopular"? Claro, desde la izquierda abstracta es fácil decir, ¿por qué Perón no desarrolló fuertemente la minería?, ¿por qué apenas dio el puntapié inicial con Somisa cuya primera colada es de la época de Frondizi? ¿Y el contrato petrolero con la California? ¿Habría dicho acaso: "¡Qué antinacional y antipopular es este Perón!"? Pino dice en otro artículo: "Perón no estaría hoy en el PJ". Yo pregunto: ¿era mucho mejor el PJ del '54? ¿No había entonces "amigos del poder" que hacían negocios? ¿Quiénes eran Jorge Antonio y Silvio Tricerri? ¿O entonces resulta que Codovilla tenía razón siendo funcional al imperialismo para que sanease a la Argentina emporcada por los "negros peronistas" del '45?

Por otra parte, somos ya lechuzas demasiado cascoteadas para entrar en la moralina boba de la Carrió: la corrupción es intrínseca al capitalismo y cuando está la reacción en el poder disimula sus negocios con leyes a su conveniencia; cuando estamos los del pueblo algunos violan esas leyes y hacen sus negocitos. Pregúntenle a Chávez, que sabe de esto, como también de la clase media de Caracas escandalizada moralmente, aunque, igual que la nuestra, evade impuestos con toda naturalidad.

Por momentos me asombro, porque parece que hay que enseñarles peronismo a los peronistas. Ningún gobierno, decía Perón, cumple el 100 por ciento de los objetivos nacionales y populares, porque está el enemigo que también es fuerte. Cuando cumple el 50 por ciento o más ya el balance es favorable. Jauretche le decía a Jorge Del Río cuando se deslizaba a la oposición porque Perón no expropiaba la CADE: "Es importante, sí, pero usted no puede ver la historia por el agujerito de la cerradura de la CADE".

El balance general es el que interesa. Escuchen esto mis viejos y queridos amigos: "Hay muchos actos, y no de los menos trascendentales por cierto, de la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. En el dinamómetro de la política, esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de su conveniencia. No debemos olvidar en ningún momento –cualesquiera sean las diferencias de apreciación– que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país" (1947). No hace falta que te diga a vos, Pino, que hiciste recientemente una película sobre "los hombres que están solos y esperan", que el autor es Raúl Scalabrini Ortiz. Por eso, como decía Jacques Prevert, es muy peligroso dejar que los intelectuales jueguen con fósforos porque, retomando a Jauretche, combatir lo bueno ("desgastando", creando "clima destituyente") puede significar que en vez de lograr lo mejor, sirvamos para que vuelva lo malo.

En esta Argentina de hoy hay que luchar para profundizar este proceso, cabalgándole al lado, marcando críticas, proponiendo soluciones superadoras, empujando, pero no atacando desde enfrente, presionando para que fracase, porque la única opción que hay hoy la conocemos y viene de lejos: Bullrich Luro Pueyrredón, Pinedo, Estensoro, López Murphy, Grondona, Anchorena, los grandes pulpos mediáticos... y el Tío Sam.

Por esta razón, Proyecto Sur debería sumarse a Carta Abierta en vez de arrojarle críticas y trabajar desde allí, para incorporar a la lucha a los sectores populares, para movilizar, exigiendo al Gobierno que profundice lo realizado, porque –y vuelvo a decir, me da vergüenza explicarlo a compañeros de larga militancia– aquí hay una cuestión nacional argentina y latinoamericana por resolver. Y estamos frente a una oportunidad como nunca tuvimos antes. Lo saben Fidel, Chávez, Evo, Correa y muchos otros y lo intuyen los pueblos. Quienes socaven este proceso –con planteos que desconocen la correlación de fuerzas existente– asumen una grave responsabilidad si se frustra esta gran oportunidad para ir dando pasos hacia una América latina unida y soberana, marchando en el camino del socialismo del siglo XXI.

* Historiador y ensayista.

lunes, 2 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR Nº 54. ALERTA, ALERTA, ALERTA QUE CAMINA, LA ESPADA DE BOLIVAR POR AMÉRICA LATINA!

Ilustración de A. Payés

nota publicada por Mónica Oporto en: http://www.loquesomos.org/lacalle/tuopinion/Decuando.htm


DE CUANDO AMÉRICA LATINA PRODUJO EL BLOQUEO DE LOS EEUU.

BOTELLA AL MAR PARA LATINOAMÉRICA. PARA ESTAR ALERTAS Y ATENTOS, QUE NO QUIEBREN ESTE PRESENTE.

Están cambiando los tiempos
Para bien o para mal
Para mal o para bien
Nada va a quedar igual
(Cielito de los Muchachos, Mario Benedetti-Daniel Viglietti)

América Latina avanza en la profundización de procesos políticos y económicos que parecían, al principio, tímidos y prontos a secarse, destinados al fracaso y a fracasar por el boicot al que nos tenía acostumbrados la intervención –siempre preventiva- del Gran Hermano del norte cuyos tentáculos –se supo, no sólo no pudieron ocultarlo sino que tampoco quisieron evitar darlo a conocer con orgullo: intervinieron en Guatemala contra Jacobo Árbenz tanto como en Chile contra Salvador Allende para derrocarlos y exterminar el paso revolucionario que daban-. Fueron aquellos pasos pioneros como los de Cuba, pero que no tuvieron la suerte con que sí contó la revolución iniciada en 1953 cuando un pequeño grupo acompañó la toma del Cuartel Moncada, paso que se convirtió en el punto de no-retorno para los que, posteriormente, se lanzaron a la Sierra Maestra a derrocar al dictador Batista que contaba con el apoyo norteamericano.

Norteamericanas fueron las tropas que, también, intervinieron el territorio y la Aduana en Haití, el país (posiblemente) mas pobre de nuestra América, exprimido por la acción imperial.

Norteamericanos fueron los que ambicionaron poseer la isla de Cuba, y los que iniciaron la guerra de 1898 contra España para despojarla de las últimas posesiones coloniales americanas bajo el lema de “dar libertad a los cubanos”, aunque después los aplastaron con la imposición de la Enmienda Platt y el nombramiento de los tres primeros gobernadores sin contar con que posteriormente sólo participaron de las elecciones aquellos fácilmente dirigidos por los EE.UU.

Norteamericanos los que se instalaron en territorio mexicano tras los pasos de la Doctrina Monroe (América para ellos), y tras un Destino manifiesto que los impulsó a llevar los beneficios de la libertad y la democracia a todo el mundo. Y descuartizaron a México como el castigo ejemplar de un nuevo Tupac Amaru. Pobrecito México, tan cerca de los EE.UU... que el lobo feroz le devoró la mitad de su territorio. Para colmo, con Porfirio Díaz los norteamericanos contaron con una mano amiga interna.
Norteamericanos fueron los capitales invertidos que acompañaron la aventura de Keith Minor, el “rey sin corona de centroamérica” cuando daba forma a la United Fruit Company y se compraba vidas y haciendas, tierras y trenes, barcos y correos, muelles y comunicaciones en América Central, parte norte de América del Sur y del Caribe, y gobernó a través de la empresa –UFCo- un vasto imperio en tierras americanas, y de manera arbitraria apoyó con sus dólares a dictadores de derechas que arrestaron, torturaron y asesinaron a dirigentes y militantes que denunciaron su accionar.

Norteamericanos fueron quienes apoyaron la secesión del territorio que hoy es Panamá -una escisión de la Gran Colombia- que le reportó el “beneficio” del reconocimiento de la independencia por parte del gobierno imperial pero a costa de una franja de territorio –the Canal Zone- que en la década de 1960 fue reivindicada por un grupo de estudiantes y culminó en una masacre. Y norteamericanos los instructores instalados en Panamá en la Escuela de las Américas, un enclave del imperio en territorio americano, por donde pasaron infinidad de militares latinoamericanos y recibieron instrucción para la detección, persecución, tortura y asesinato de todo militante o simpatizante de organizaciones sociales que despidiera cierto ”tufillo rojo” en plena Guerra Fría. Pretexto norteamericano para justificar la presencia y la intervención, que luego perfeccionaron con el “premio al mérito” con que beneficiaron a militares latinoamericanos que eran instruidos en la mencionada Escuela (de Asesinos) y se constituirían no sólo en potentes difusores sino en gendarmes al servicio del imperio programados para no ver mas que enemigos internos.

Norteamericanos fueron los que invadieron Nicaragua y para quedarse propiciaron con su apoyo el crecimiento de la figura de Anastasio Somoza jefe de la Guardia Nacional funcional para eliminar al general de Hombres Libres, Augusto César Sandino.

Norteamericanos fueron los que comandaron a los marines que de tanto en tanto desembarcaron en Haití. O en Nicaragua.

Y norteamericano el embajador que en 1946 publicó un libro “Blanco” para iniciar una campaña contra Perón. Ese mismo embajador, accionista de la United Fruit que, asociado con las elites locales de Argentina y con el Partido Comunista, el Partido Socialista y algunos sectores del Radicalismo (no el Yrigoyenista) formaron la Unión Democrática con vistas a derrocar en las elecciones al movimiento popular al que, paradójicamente, ayudaron a fortalecer. El movimiento que congregó en su seno a los sectores, hasta entonces ignorados: los trabajadores.

Norteamericanos los hombres de la CIA y los dólares otorgados al gral. René Barrientos por entonces presidente (de facto) Bolivia para ejecutar las órdenes imperiales y que, en octubre de 1967 sirvieron para atrapar y matar al Che Guevara.

Norteamericanos fueron los que invadieron la Bahía de Cochinos para derribar al gobierno de Fidel Castro y debieron salir “como rata por tirante”, derrotados, y como represalia dos años mas tarde condenaron a la isla a lo que se conoce como BLOQUEO, prohibiendo a todo país aliado de EE.UU. todo intercambio con Cuba, y a los países que quisieran gozar de los beneficios de la amistad norteamericana, puestos en conocimiento de cuál debía ser la conducta esperada para poder alcanzar un espacio al lado del imperio, unas migajas. Pero Cuba resistió.

Y el resto de los países de América Latina avanzó, maltrecho, asesinado, torturado, empobrecido, condicionado por alianzas que no significaron progreso, castigado, amenazado, mandoneado por elites cipayas desde adentro pero al servicio de los de afuera. Y América vivió mirando al norte, a ese norte que nos impusieron para decirnos acto seguido, según la impuesta posición del mapa, “el norte es el que ordena”, el que está arriba, y el sur abajo, sujeto verticalmente al orden.

Hasta ahora en que, de a poco, paso a paso, lenta pero profundamente surgió la América profunda, la que estaba oculta y fue creciendo en Bolivia, en Ecuador, en Brasil, en Chile, en Paraguay, en Venezuela, en Argentina, en Cuba… dejando atrás la adolescencia difícil para posicionarse en la adultez a través de instituciones y decisiones. Y hoy, por qué no, poner el metro a las intervenciones y las decisiones impuestas desde el imperio al resto de América, pero más aun con la decisión impostergable y definida de abrir las puertas a la hermana República de Cuba, concretar un cada vez mas sólido bloque que decrete el bloqueo a EE.UU., que nos reúna en nuestras coincidencias para que ya no nos divida, invada, ni frene procesos políticos, sociales, intelectuales y económicos vitales para América Latina la que, no obstante, debe estar atenta y vigilante. Porque en EEUU cambiaron algunas cosas… para que nada cambie.

LQSomos. Mónica Oporto. Enero de 2009



Los Americanos (Piero)

Ellos nacen ancianos
Y van envejeciendo
A través de la vida
Los americanos

Y nacen convencidos
Que no hay nadie en el mundo
Que sea más importante
Que los americanos

Napoleón para ellos
Fue un señor italiano
Que organizó la cosa
Sin americanos

Y están más que seguros
Que no hubiera perdido
Waterloo con la ayuda
De los americanos

Si conocen historia
No es por haber leído
Si no de haberla visto
En el cine americano

Con grandes escenarios
Y música grandiosa
En el sutil estilo
de los americanos

De mandíbulas grandes
De tanto mascar chicles
Es muy común el verlos
A los americanos

Luciendo mil colores
Todos menos el negro
Al que no consideran
Del gusto americano

Cuando son mayorcitos
Se visten de turistas
Y salen por el mundo
Los americanos

En viaje organizado
Con romance incluido
A lo largo pagado
Por americanos

Si hay algo que se admire
Donde quiera que vayan
Es la gran elegancia
De los americanos

Con típicos atuendos
Se mezclan con la gente
Y nadie se da cuenta
Que son americanos

Y además siempre compran
Valiosas cosas viejas
Recién envejecidas
Para americanos

Y después en sus casas
Reciben amistades
Que alaban el buen gusto
De los americanos

Y en los clubes nocturnos
Se sienten inspirados
Los americanos
Y es muy común hallarlos
Bailando sin descanso
Derrochando la gracia
De los americanos

Y bien amigos míos
Ya basta por ahora
Les dije lo que pude
De los americanos

Y si los ven...
Si los ven les dan mis respetuosos saludos
A los americanos

domingo, 1 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR Nº 53. AMANECE QUE NO ES POCO.

BOTELLA AL MAR PUBLICADA POR JORGE GILES EN MIRADAS AL SUR EL 1 DE FEBRERO DE 2009

EN LA SENDA DEL CRECIMIENTO.

Venían de Traslasierra y de las vecindades de otros pueblos más lejanos, eran varios miles los cordobeses que se dieron cita en Villa Dolores el pasado jueves para escuchar a la Presidenta Cristina Fernández. Como si esos hombres y mujeres de acento cantarín, volvieran a encontrarse con don Arturo Illía, el último Presidente de la República que los visitó allá por 1966.
Fue en un acto oficial con el gobernador y el intendente local, en coincidencia con el cierre del encuentro de una Concertación plural que hace posible que Hipólito Irigoyen, en algún lugar del cosmos y de la historia, se abrace a la distancia con el General Perón.
Un grupo de muchachos y muchachas no paraban de cantar la enseñanza de León Gieco, “si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”. Y ellos, con sus esperanzas intactas, estaban diciendo que no se olvidaban de Cobos.
Mientras el gobierno y las fuerzas políticas que lo respaldan avanzan con decisiones en favor del empleo, el consumo interno y la construcción de consensos amplios y generosos, los opositores no paran de dar vergüenza ajena.
Macri paseando por Suiza y Carrió por EE.UU. reclamando porque se le perdieron 4 millones de boletas, aproximadamente 20 toneladas de papel, en las últimas elecciones. Habrá que pedirle que no haga más el ridículo porque, en verdad, esa fue la diferencia que le sacó precisamente quien resultó primera y hoy nos gobierna, con más de 8 millones de votos a favor. Pero además, alguien debería decirles que vengan a trabajar de vez en cuando. No es un buen ejemplo para la sociedad que los dirigentes políticos vivan vacacionando.
El colmo es escuchar a Eduardo Buzzi afirmando muy compungido que el quite de las cartas de porte con el que lucraban corporativamente, les ocasionó 50 empleos menos. Seamos serios, el cultivo intensivo de la soja transgénica que ellos defienden, causó el éxodo y el desarraigo cruel de 300.000 familias campesinas en los últimos años, sin hablar de la sobre explotación que sufren los peones rurales.

Saber como todos saben, aunque no se admita públicamente, que las primeras proyecciones de este año electoral indican que el oficialismo rondaría el 60 % de los votos y la diáspora opositora se repartiría el resto en pequeñas porciones, nos acarrea un peligro: caer en la pereza del pensamiento. Para evitarla, es conveniente repasar que si el posibilismo fue la enfermedad política que azotó estas pampas cuando la democracia aún andaba gateando, el foquismo iluminado, el mesianismo y el vanguardismo, fueron y son las expresiones de grupos que en su orfandad de pueblo terminan transformándose en “patrullas perdidas”, como en su momento definió certeramente Rodolfo Walsh.
No es bueno para las fuerzas populares y democráticas, abrevar en ninguna de esas fuentes para entender, acompañar y ayudar a profundizar el actual proceso político que vive la Argentina y los países de la región. Sí es conveniente, tener memoria y registro de la historia que nos precede, para no cometer los mismos desatinos.
Con virtudes y defectos, el proyecto que encarnan la Presidenta Cristina Fernández y Néstor Kirchner, es consecuencia de las luchas sociales que hicieron colapsar el viejo país en diciembre de 2001. Algunas medidas gubernamentales, incluso, a veces parecieran ir unos pasos adelante de lo que teóricamente permite la correlación de fuerzas entre los sectores populares y los que representan el poder económico más concentrado. El punto de apoyo principal está puesto en las demandas populares antes que en una organización política. Es todo un dato de la realidad. Se entiende, de este modo, que la voluntad presidencial en sintonía con el deseo de las mayorías populares, son los que hacen posibles los cambios que impactan sobre la vida concreta de los argentinos.
¿Se ha superado, entonces, la etapa de la crisis política, entendida ésta desde el concepto gramsciano de “lo nuevo que aún no nace y lo viejo que no termina de morir”?
Creemos que sí. Por eso insistimos en que lo nuevo ya nació y está expresado en este espacio político, social y cultural, configurado por el kirchnerismo en su más amplia acepción peronista, frentista y concertadora. Con sus propios límites, sus impurezas, sus contradicciones, sus potencialidades, sus debilidades y sus fortalezas. Asumir que hay un nuevo país y un nuevo movimiento popular, significa valorar una herramienta vital para el triunfo de quienes se identifican con el proyecto que nos gobierna. Lo viejo está en retirada, pero resiste. Lo nuevo deberá seguir avanzando, creciendo y mejorando, porque no hay tregua con los que apuestan al pasado que dejamos atrás definitivamente.
El escenario nacional muestra a las claras el límite posible de abordar, exitosa y productivamente, desde la acción política. Dicho con elocuencia esquemática: no hay nada más “a la izquierda” que este proyecto nacional y popular y si lo hubiera, será desde el interior del mismo proyecto de donde saldrán las respuestas que correspondan. Nadie está en condiciones de abordar, en soledad, ese espacio utópico que algunos reclaman como urgente. Es pura fantasía, irresponsable por cierto, la pretensión de buscar el desgaste del gobierno con la excusa de apostar al desarrollo de una alternativa superadora.
Si este gobierno, supongamos, se llegara a desgastar, arrastraría consigo a todos los espacios identificados con el progresismo y la centroizquierda y por tanto, la única que sacaría provecho sería la vieja derecha travestida de posmoderna. No lo decimos para amedrentar a nadie que piensa diferente, sino para convidar a que cada uno asuma sus responsabilidades ante este proceso histórico. Nada más ni nada menos.
Se deberá andar con cuidado para no dilapidar el camino recorrido por los argentinos desde el 2003. Por primera vez, hay gobierno y hay fuerzas de gobierno: el PJ, el Socialismo, el Partido Intransigente, la Concertación, el Partido de la Victoria, el Frente Grande, los movimientos políticos y sociales y otras agrupaciones cercanas.
Este dato revelador obliga a ser responsables, a ser generosos de espíritu, con vocación permanente de unidad nacional y de articulación con otros sectores, al compromiso con los que menos tienen, a construir un nuevo pensamiento que armonice el cambio con la memoria histórica, a recuperar el valor de la política y a convocar lo mejor de nuestros sueños, caminando junto a aquellos que, por trayectoria, no deberían estar ausentes en esta hora que vive América Latina, con gobernantes que, como dice la Presidenta, después de tantos sufrimientos, se parecen en serio a los pueblos que representan.
En el país de los argentinos, amanece, que no es poco.