miércoles, 18 de febrero de 2009

DE TODO TE QUEJAS..:!!!

BOTELLA AL MAR Nº 61. MORDISQUITO.


BOTELLA PARA LOS QUE LE BUSCAN EL PELO A LA SOPA CUANDO LA SOPA NO TIENE PELOS. LOS QUE SOSTIENEN, COLABORAN Y EMPUJAN EL CARRITO PORQUE SU LEMA ES: "CUANTO PEOR, MEJOR". POR ESO TRABAJAN DE CONTRAS Y VOCIFERAN DESDE TODOS LOS ESPACIOS, CUALQUIER SITUACIÓN LES SIRVE PARA PONER SUS QUEJAS Y CULPAR AL GOBIERNO. ENTRE ELLOS ESTÁN LOS QUE NO SUPIERON MANEJAR LA SITUACIÓN, LOS QUE GOBERNARON NINGUNEANDO EL PUEBLO, LOS QUE GOBERNARON EN CONNIVENCIA CON INTERESES QUE NO ERAN LOS DEL PUEBLO. TODOS FRACASARON. HOY SON PROFETAS DEL ODIO.

"¿Vos la querés seguir? Y bueno… , vamos a seguirla,
pero dejáme antes aclarar una posición. Yo no discuto
porque crea que tengo toda la razón del mundo. Al contrario,
discuto porque creo que vos no tenés ninguna.
Protestás porque te parece que es elegante. Lo hacés
como una actitud. «Son criterios», decís. Y digo yo: ¿no
será falta de criterio, en vez? Hay personajes que consideran
que una actitud elegante en la vida es la de estar
con un codo apoyado en el mostrador. Otros, sosteniendo
el marco de la puerta, en los zaguanes de las casas.
Hay también señoras que creen que la que no tiene por
lo menos un complejo no es de buena posición. ¡Y bueno!
A vos se te repujó en la cabeza la idea de que la posición
fundamental es negar, desconocer, decir que no. Te
parece que eso da mucha importancia. Que te regala la
apariencia de un hombre que tiene ideas, cuando la verdad
es que negás porque, en realidad, no tenés ninguna
idea. La del hombre aquel que entraba siempre en las
reuniones diciendo: «No sé de qué se trata, ¡pero me
opongo lo mismo!» ¡Pero, no! ¡A mí no me la vas a contar!
Vos negás, protestás, con la misma injusticia del que
arma un escándalo en su casa porque «le perdieron» la
llave del escritorio. Resulta que después de promover
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la batahola, cuando ya todo está cabeza abajo y en la mitad
del tobogán, la llave del escritorio aparece en la botamanga
de su propio pantalón. Entonces, como ya no
podría justificar todos los gritos en contra, con tal de
no hacer el papelón, esconde la llave en el bolsillo y sigue
protestando para mantener una actitud. Igualito que
vos. Escondés, tu conciencia frente a la realidad de los
hechos y seguís soplando contra el ventilador para no
reconocer que la erraste. Y lo peor es que, queriendo
sostener esa pirueta tuya —de resentido—, inventás argumentos
de manteca. Sí, argumentos que se derriten a la
luz de la evidencia más chiquita. Te molesta —¡lógico!—
esa felicidad preciosa de la gente que cree en lo que ve.
Vos seguís buscando vanamente el pelo en la sopa. Y
pretendés haberlo encontrado con frasecitas definitivas
como estas de: «Ahora uno llama a un electricista y, para
colocar un enchufe miserable, te cobra quince pesos. ¡Yo
no sé adónde vamos a parar!» A ningún lado. ¿Por qué?
Si ahí está tu error. Es que ese enchufe miserable, como
era miserable la situación de ese electricista, ya no lo
son. No hay nada miserable ya. Todo ha adquirido dignidad.
Ésta es la tremenda transformación que se ha operado
y que vos, con la llavecita escondida en la botamanga
del pantalón, seguís negando y desconociendo.
Se ha dado dignidad a la gente. Todo el que trabaja es
considerado dignamente. Y el que ya no puede trabajar
se ha ganado una protección digna. Y es digna la criatura
que todavía no trabaja, porque algún día ocupará
su lugar de combate en la conquista del progreso común.
Pero vos protestas porque te cobran quince pesos
por colocar un enchufe. ¡Claro! ¡La conquista de la dignidad
humana no cuenta para nada para vos! Para vos,
lo único importante son los quince pesos del enchufe.
Pero, decíme: vos, además de protestar, ¿trabajás en algo?
¿Sí? ¿No te das cuenta de que esa conquista admirable
de la dignidad te alcanza a vos también y que todo se
ha equilibrado sobre la marcha misma? ¿O no trabajás
porque sos alabardero del rey y aquí rey no hay? ¡Únicamente
así se entendería! Porque no me vas a contar
que aquí falta trabajo. Ahora… No… ¡Ah!… Creía…
Pero protestás sin advertir que lo único imperdonable
es tu protesta. Y entonces, ¿de qué protestás? Mirá,
«vamo a dejarla», como decía un reo. ¿Sí? Vamos a dejarla.
Porque yo te respeto, pero a mí, ¡a mi no me la vas
a contar!" MORDISQUITO.

lunes, 16 de febrero de 2009

CHAVEZ, ESTA VEZ MI VOTO NO ES NEGATIVO

BOTELLA AL MAR Nº 60. SALUDAMOS AL GOBIERNO DE LA HERMANA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA. QUE NO NOS LA VENGAN A CONTAR CAMBIADA, ES UN TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA. ES UN TRIUNFO DEL CHAVISMO.


BOTELLA CON OXIGENO PARA AMÉRICA LATINA.

SALUDADO POR FIDEL Y POR LA AMÉRICA DEL SUBSUELO SUBLEVADO QUE AHORA ES VISIBLE, TIENE VOZ Y CORAZÓN Y DIJO SI!
Con 94.2 por ciento del escrutinio, votan en favor de la enmienda 54.36% y en contra 45.63%

De Fidel Castro, el primer mensaje "por una victoria que por su magnitud es imposible medirla"
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BOTELLA AL ALBA Nº 60

miércoles, 11 de febrero de 2009

HAY QUE CONCEPTUAR LOS HECHOS Y LA HISTORIA DE LA REALIDAD ARGENTINA. RODOLFO PUIGROSS

BOTELLA AL MAR Nº 59 NO PASARÁN
BELLAS ABSTRACCIONES Y MORTALES REALIDADES
por Carlos O. Suárez


“ Las izquierdas comparten con el liberalismo y el nacionalismo de minorías el hábito mental de conceptuar conceptos, en lugar de conceptuar los hechos y la historia de la realidad argentina”.
RODOLFO PUIGGRÓS


En una reunión del Comité Central del Partido Bolchevique (23/02/1918), Vladimir I. Lenin afirmó: “Es preciso combatir la frase revolucionaria para que no se diga un día de nosotros esta amarga verdad: LA FRASE REVOLUCIONARIA SOBRE LA GUERRA REVOLUCIONARIA HA MATADO LA REVOLUCIÓN”.

Tan llamativa expresión en labios del líder de la Revolución Rusa de 1917, estaba referida a la ofensiva de los “comunistas de izquierda” ( Bujarin y otros), quienes proponía declarar la “guerra revolucionaria” al imperio alemán, cuyas tropas ocupaban extensas zonas de la naciente Unión Soviética, y así mismo a los restantes gobiernos de Europa Occidental.

La desoladora realidad de un pueblo extenuado por cuatro años de contienda bélica en el contexto de la gran guerra de 1914-1918, así como de una país cuya infraestructura productiva y de comunicaciones había colapsado, no era suficiente para convencer a los “izquierdistas” que pretendían suplantar al devastador presente por sus consignas abstractas en pos de la revolución mundial.

Ese recuerdo acerca de la dramática coyuntura soviética de 1918 nos traslada a los ininterrumpidos debates que en la actualidad se producen en Argentina, cuando ciertos y dirigentes de “izquierda” atacan indiscriminadamente al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al igual que en su momento hicieron respecto a la gestión de Néstor Kirchner.

La galería dirigencial de los que poseen el raro privilegio de la equivocación permanente – variante no advertida en su época por León Trotski – ha sido enriquecida por figuras provenientes del Movimiento Peronista, aquejados de pronto por el virus del purismo ideológico. Es en consecuencia que atacan sin tregua al “kirchsnerismo”, categoría política que resumiría todos los males de la humanidad, mientras apoyan a la Mesa de Enlace del “campo” en sus campañas antigubernamentales.

De no conocer a personalidades como Pino Solanas , Alcira Argumedo y Claudio Lozano, podría pensarse que nos hallamos ante los clásicos grupos financiados por las fundaciones norteamericanas y la Sociedad Rural, cuando en cambio debemos concluir que tales dirigentes confunden “sonidos” con “intención”.
En la nota del historiador Norberto Galasso ( Página 12 – 1/02/2009), este se extiende sobre los negativos ejemplos de nuestra historia en relación a los que basados en ideologías puras e inmarcesibles terminaron haciéndole el juego al imperio y la oligarquía nativa.

No vamos a referirnos a quienes en nombre del “socialismo” compartieron las tribunas con Spruille Braden o a los que entre 1976 y 1983 resultaron ser cómplices de la dictadura al repudiar “la violencia de ambos signos”.

Sabemos, desee luego, que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, aunque los compañeros surgidos del movimiento nacional deberían recordar las experiencias en que “los revolucionarios “ y “los clasistas” de hoy asaltaban los sindicatos junto a la infantería de marina en 1955.

No es ocioso recordar al respecto que los decretos 154 y 155 de 1983, por los cuales el presidente Raúl Alfonsín decidió enjuiciar a las cúpulas de las Fuerzas Armadas y a la Conducción Nacional de Montoneros, iniciando la siniestra política de los “Dos Demonios”, se basó en una presentación ante la Justicia del entonces titular de la Federación Agraria, Humberto Volando, quien adjuntó como “prueba subversiva” un ejemplar de “Vencer”, órgano del Movimiento Peronista Montonero.

Los herederos de aquellos “demócratas” de 1983, servidores de tiempo completo del FMI y el Banco Mundial, se lanzaron a las rutas en el 2008 con el revolucionario objetivo de perpetuar los gigantescos beneficios de la renta agraria. Es entonces que el que no entienda la esencia del conflicto en curso, podrá citar a Lenin, Gramsci o Mao, pero en la práctica es un agente del imperio y la oligarquía.

Norberto Galasso recuerda a Scalabrini Ortiz cuando en las vísperas del golpe reaccionario de 1955 plantea que la opción no se daba “entre Perón y el Arcángel San Miguel” sino “entre Perón y Federico Pinedo”.
Y hoy, aquí y ahora, el pueblo no tiene que elegir entre Cristina Fernández de Kirchner y la Revolución Socialista, sino, lisa y llanamente entre este gobierno – con todas las limitaciones que puedan señalársele - y la coalición de partidos y organizaciones patronales del agro al servicio de la restauración golpista de 1930, 1955 y 1976.
Buenos Aires, 10 de febrero de 2009.-


*Carlos O. Suárez
Periodista.
Escritor especializado en temas de política nacional y latinoamericana.
Columnista de diarios y revistas de Argentina y México: "Primera Plana", "El Sol", "El Día".
Profesor de Historia de América Latina (Universidades y Centros de Investigación de Arentina- UBA-, México e Italia).
Director de Prensa y Difusión de la Universidad de Buenos Aires.
Director de Relaciones Internacionales de la Sociedad Argentina de Escritores.
Colaborador de las editoriales Fondo de Cultura (México) y autor de la colección "Transformaciones" del Centro Editor de América Latina.
Autor, entre otros libros, de:
"Globalización y mafias en América Latina".
"La estrategia neocolonial del imperio (Documentos Santa Fe I, II y IV), en colaboación con Beba Balvé, Luis Brunati y otros autores.
"Esto pasó en El Salvador".
"El continuismo dictatorial en Argentina " (1976-2000).
Integrante de la Secretaría de Prensa y Difusión del FREJULI y el PJ (1973-1989).
Integrante de la Mesa Nacional de Intransigencia y Movilización Peronista.
Integrante del Consejo Superior del Mov. Peronista Montonero.
Secretario General de los Capítulos Argentinos del Tribunal Antimperialista de Nuestra América (T.A.N.A.)y
la Asociación por la Unidad de Nuestra América.
Columnista y miembro de la Redacción de A.L.I.A. y Anca Nahuel multimedios

PUBLICADO EN www.alia.com.ar el 11/02/2009 15:23:29 -03:00 GMT

Agencia Latina de Información AlternatiVA.

lunes, 9 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR Nº 58 EL MAPA DE LA INSEGURIDAD DE LOS MEDIOS.

MAPA DE LA INSEGURIDAD DE LA INFORMACIÓN.
QUEDA CLARO, TODO SALE DEL MISMO ALAMBIQUE, OBSERVEN, SAQUEN SUS CONCLUSIONES Y DESPUES HAGAN, COMO DICE UMBERTO ECO: UNA GUERRILLA SEMIOLÓGICA, DONDE LO REVOLUCIONARIO ESTÁ EN DECODIFICAR CORRECTAMENTE EL MENSAJE. O COMO DIJO SCALABRINI: "Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria"

viernes, 6 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR Nº 57 LA GUERRA CULTURAL Y POLÍTICA.




BOTELLA CON EL MENSAJE DE RICARDO FORSTER. LA IMPORTANCIA DE DAR LA BATALLA EN EL NIVEL POLÍTICO Y CULTURAL.


Crisis del neoliberalismo y nuevos desafíos político-culturales
03-02-2009 / La batalla por la resignificación de las palabras.

Cada época redefine y reinterpreta los lenguajes y los conceptos políticos para adaptarlos a sus propias necesidades; a veces se trata de matices, de modificaciones imperceptibles, mínimas, de esas que parecen no dejar marcas; otras, somos testigos de giros elocuentes, de cambios dramáticos en el sentido y en el contenido de lo nombrado, como si las nuevas necesidades abiertas por la escena actual exigiesen una profunda depuración de los modos del decir tradicionales. En tiempos de revolución nada permanece intocado y, mucho menos, las palabras con las que estábamos acostumbrados a decir y a nombrar las cosas y a la sociedad. Allí todo se perturba y entra en una redefinición sustancial buscando transformar las antiguas tradiciones en las nuevas gramáticas de la historia y del futuro.
Pero no hace falta imaginar un cataclismo social ni regresar sobre las sendas perdidas de la revolución para descubrir de qué distintos modos una época va produciendo sus interpretaciones y sus demonizaciones; cómo puede apropiarse de viejos conceptos para definirlos de otra manera haciéndoles jugar un juego muy distinto al que antes jugaba. Un giro conservador también lleva dentro suyo la capacidad para resignificar lenguajes y cosas, mundos materiales y sociales. En las dos décadas finales del siglo XX pudimos ver cómo el giro neoliberal no sólo modificaba de cuajo las reglas de la economía, las formas del intercambio y el universo del trabajo sino, más grave y sistemático, generó las condiciones para una colosal transformación cultural que sigue marcando a fuego nuestra actualidad y los modos a través de los que gran parte de los sujetos sociales se ven a sí mismos, miran a los otros y definen lo verdadero y lo falso de este tiempo político, económico y social. El neoliberalismo se apropió de los lenguajes de la industria del espectáculo y de la información movilizándolos con la intención de horadar el sentido común haciéndolo mutar hacia un nuevo régimen de valor.
Los grandes medios de comunicación jugaron un papel decisivo en la transformación cultural que le imprimió al mundo la ideología de mercado lanzando al tacho de los desperdicios todo aquello que podía recordar al Estado de Bienestar, a las políticas keynesianas de intervención, a la idea de responsabilidad solidaria entre los trabajadores activos y los jubilados sin dejar de mencionar la invisibilización que cayó sobre los sectores subalternos, esos vastos mundos populares que fueron silenciados y desposeídos de derechos y de identidades legítimas para convertirse simplemente en pobrecitos, en desclasados o en marginales irredimibles. La revolución cultural neoliberal logró naturalizar la pobreza y la ineficiencia "estructural" del Estado al mismo tiempo que iba vaciando de todo contenido el espacio público y a la política para dejar paso a la lógica empresarial y a sus recursos como nuevo maná del orden global. Se inició el tiempo del fervor privatizador, máxima panacea planetaria.
El santo y seña de la época fue la libre competencia, la desregulación y la flexibilización laboral. El mercado, esa sagrada "mano invisible" teorizada por Adam Smith en el siglo XVIII como punto de partida del liberalismo clásico, alcanzó su mayor dimensión mítica convirtiéndose en el verdadero dios de la época, suerte de gran padre universal por el que debía pasar todo lo significativo a la hora de definir si una nación era o no parte de la civilización. El mercado como absoluto, como paridor no sólo de la riqueza material sino, también y fundamentalmente, como garante último de la libertad y de la democracia. Unidad indisoluble entre mercado y democracia liberal, ése fue el núcleo ideológico de las últimas décadas. Manos libres, gramáticas de directorio de empresa, competencia, especulación financiera sin control alguno, organismos internacionales puestos al servicio de la ideología de mercado y de los intereses de los países centrales que les exigían a los periféricos que hicieran todo aquello que ellos no estaban dispuestos a hacer.
Las nuevas palabras desplazaron a las viejas o simplemente les hicieron dar un giro de 180 grados para que pasaran a significar otra cosa. Cayeron como dioses muertos aquellas ideas y prácticas que pudieran recordar ese otro tiempo en el que la lógica del mercado encontraba sus límites y sus reglas o, de un modo más radical, se utilizó el desbarrancamiento del régimen soviético para destituir de aquí a la eternidad cualquier opción anticapitalista o que simplemente se moviera por los continentes conceptuales de la igualdad o de la redistribución de la riqueza. Reinó una palabra única, monocorde, totalitaria pero camuflada con todo el glamour hollywoodense; la promesa californiana infectó las conciencias universales mientras la gran potencia imperial iba camino a su propia crisis sin antes arrojar sobre el planeta la barbarie militarista de los inolvidables texanos.
Entre nosotros, imitadores gustosos de las estéticas primermundistas, el menemismo, con la complicidad de amplios sectores de la economía, de la política y de la cultura (sin excluir a los progresistas de la Alianza, ansiosos por moralizar la política sin modificar un ápice la lógica perversa de la convertibilidad), terminó de realizar el plan iniciado por la dictadura, uno de cuyos ejes principales era la destrucción del aparato productivo junto con la desaparición de toda memoria ligada a la equidad social. El menemismo naturalizó los valores del mercado, los exacerbó, frivolizó la política, la vació de contenidos transformándola en un vodevil. Modificó las conciencias habilitando prácticas y políticas afincadas en la lógica del más puro egoísmo devastador del espacio público y de la solidaridad social. Sus palabras centrales fueron: privatización, primer mundo, mercado, relaciones carnales, flexibilización, shopping center, country, AFJP como sinónimo de una ancianidad a la sueca […] de la plata dulce a la convertibilidad la trama social y cultural de los argentinos fue profunda y decisivamente transformada hasta alcanzar niveles de desigualdad inimaginables apenas unas décadas atrás.
Tal vez por eso el centro de la contienda actual no sea el económico (la colosal crisis del sistema especulativo-financiero del capitalismo neoliberal habla por sí sola) sino, centralmente, el cultural y político. Tratar de remover años de penetración ideológica y de horadación del sentido común; buscar recomponer un tejido social desgarrado junto con los valores que le daban sustento a esa matriz igualitarista que atravesó durante gran parte del siglo XX a nuestra sociedad, es quizás el mayor desafío de una política popular y democrática. Y en ese desafío el modo de decir, las maneras del nombrar y la resignificación de las palabras serán fundamentales. Allí se dará una batalla sin la cual no habrá posibilidad cierta de modificar el rumbo de las cosas.

LO TENEMOS QUE CONSTRUIR:

jueves, 5 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR Nº 56. A MÍ NO ME LA VAS A CONTAR... MORDISQUITO

BOTELLA AL MAR DEL CAMBALACHE. Mordisquito fue el seudónimo con que Enrique Santos Discépolo expresaba sus ideas a través del diálogo imaginario con ese personaje que no reconocía las conquistas sociales del peronismo.
Para los que quieran el libro completo está en http://www.elortiba.org/pdf/Mordisquito.pdf


Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa
todo. Sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago
a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas
acostumbrado a saber que tu patria era la factoría
de alguien y te encontraste con que te hacían el regalo de
una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias
por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa
en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado.
¡Pero con el sobretodo te quedaste! Entonces, ¿qué
me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes
no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestás.
¿Y por qué protestás? ¡Ah, no hay té de Ceilán!
Eso es tremendo. Mirá qué problema. Leche hay, leche
sobra; tus hijos, que alguna vez miraban la nata por turno,
ahora pueden irse a la escuela con la vaca puesta.
¡Pero no hay té de Ceilán! Y, según vos, no se puede vivir
sin té de Ceilán. Te pasaste la vida tomando mate cocido,
pero ahora me planteás un problema de Estado porque
no hay té de Ceilán. Claro, ahora la flota es tuya, ahora
los teléfonos son tuyos, ahora los ferrocarriles son tuyos,
ahora el gas es tuyo, pero…, ¡no hay té de Ceilán! Para
entrar en un movimiento de recuperación como este al
que estamos asistiendo, han tenido que cambiar de sitio


muchas cosas y muchas ideas; algunas, monumentales;
otras, llenas de amor o de ingenio; ¡todas asombrosas!
El país empezó a caminar de otra manera, sin que lo
metieran en el andador o lo llevasen atado de una cuerda;
el país se estructuró durante la marcha misma; ¡el país
remueve sus cimientos y rehace su historia!
Pero, claro, vos estás preocupado, y yo lo comprendo:
porque no hay té de Ceilán. ¡Ah… ni queso!
¡No hay queso! ¡Mirá qué problema! ¿Me vas a decir a
mí que no es un problema? Antes no había nada de
nada, ni dinero, ni indemnización, ni amparo a la vejez,
y vos no decías ni medio; vos no protestabas nunca, vos
te conformabas con una vida de araña. Ahora ganás bien;
ahora están protegidos vos y tus hijos y tus padres. Sí;
pero tenés razón: ¡no hay queso! Hay miles de escuelas
nuevas, hogares de tránsito, millones y millones para
comprar la sonrisa de los pobres; sí, pero, claro, ¡no hay
queso! Tenés el aeropuerto, pero no tenés queso. Sería
un problema para que se preocupase la vaca y no vos,
pero te preocupás vos. Mirá, la tuya es la preocupación
del resentido que no puede perdonarle la patriada a los
salvadores.
Para alcanzar lo que se está alcanzando hubo que
resistir y que vencer las más crueles penitencias del
extranjero y los más ingratos sabotajes a este momento
de lucha y de felicidad. Porque vos estás ganando una
guerra. Y la estás ganando mientras vas al cine, comés
cuatro veces al día y sentís el ruido alegre y rendidor que
hace el metabolismo de todos los tuyos. Porque es la primera
vez que la guerra la hacen cincuenta personas mientras
dieciséis millones duermen tranquilas porque tienen
trabajo y encuentran respeto. Cuando las colas se formaban
no para tomar un ómnibus o comprar un pollo
o depositar en la caja de ahorro, como ahora, sino para
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pedir angustiosamente un pedazo de carne en aquella
vergonzante olla popular, o un empleo en una agencia
de colocaciones que nunca lo daba, entonces vos veías
pasar el desfile de los desesperados y no se te movía un
pelo, no. Es ahora cuando te parás a mirar el desfile de
tus hermanos que se ríen, que están contentos… pero eso
no te alegra porque, para que ellos alcanzaran esa felicidad,
¡ha sido necesario que escasease el queso! No
importa que tu patria haya tenido problemas de gigantes,
y que esos problemas los hayan resuelto personas.
Vos seguís con el problema chiquito, vos seguís buscándole
la hipotenusa al teorema de la cucaracha, ¡vos, el
mismo que está preocupado porque no puede tomar té
de Ceilán! Y durante toda tu vida tomaste mate! ¿Y a
quién se la querás contar? ¿A mí, que tengo esta memoria
de elefante? ¡No, a mí no me la vas a contar!

miércoles, 4 de febrero de 2009

BOTELLA AL MAR nº 55 NORBERTO GALASSO Y LA CLARIDAD MERIDIANA.

BOTELLA CON CLARIDAD PARA LOS QUE ESTÁN PERDIDOS EN LA NEBLINA. GRACIAS NORBERTO GALASSO.


Los aliados posibles y el enemigo principal
http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090202/notas/na08fo01.jpg
Por Norberto Galasso

Días atrás, se publicaron en este diario notas de opinión de Hugo Barcia y Alcira Argumedo referidas a declaraciones de Pino Solanas donde responsabilizaba por la mortalidad infantil no sólo al Gobierno, sino también a "cómplices, mentores intelectuales, etc.", entre los cuales se hallaría el grupo Carta Abierta. Alcira no refutó las apreciaciones correctas de Barcia sobre la mortalidad infantil, sino que fundamentó el furibundo antikirchnerismo de Proyecto Sur en siete puntos, entre los cuales los puntos 2, 3, 4 y 6 corresponden a uno solo: la política del Gobierno respecto a los recursos naturales; el punto 1 se refiere al Tren Bala, proyecto que puede considerarse frustrado, el 4 al blanqueo de capitales y el 7 a la prórroga de las licencias a los medios de comunicación. Además, ratificó las críticas de Pino a Carta Abierta. Estas posiciones no son nuevas en Proyecto Sur: en La Nación, Pino ha señalado que "Kirchner es un traidor a la patria e hipotecó el futuro" (29/9/2007), en Perfil sostuvo que "Kirchner continúa a Menem" (20/5/2007) y últimamente calificó a este gobierno de "antinacional y antipopular". Si esto lo pregonasen Altamira, Ripoll o Alderete, no escribiría estas líneas pues la izquierda abstracta, liberal o antinacional, como se la quiera llamar, se ha especializado, desde Yrigoyen hasta hoy, en ser funcional a la reacción, en nombre del socialismo y sólo la izquierda nacional ha sabido comprender a los movimientos nacionales cabalgando a su lado mientras intentaba mantener su independencia política, ideológica y organizativa, aunque también allí hubo claudicaciones como la de Ramos frente al menemismo. Pero como estas críticas (confundiendo al posible aliado con el enemigo principal) provienen de compañeros con los cuales hemos transitado caminos de lucha, como en el frustrado Proyecto Sur de 2002/03, alguien que pertenece a las bases de Carta Abierta, orienta la Corriente Política E. S. Discépolo y dirige el periódico Señales Populares, se ve obligado, con el dolor que provoca criticar a antiguos compañeros, a intervenir en la polémica.

A las críticas de Alcira, podemos oponer:

1) La avanzada política de derechos humanos del kirchnerismo.

2) La avanzada política latinoamericana que contribuyó a hundir el proyecto del ALCA, que desde el Unasur contribuyó a evitar el golpe de Estado en Bolivia y que ha logrado la simpatía y apoyo de Chávez y Fidel, quienes, según parece, saben algo de imperialismo y cuestión nacional.

3) La depuración de la Corte Suprema de Justicia con la incorporación de figuras de capacidad y conducta incontrovertible.

4) El recupero de los aportes previsionales al tomar las AFJP, dando un fuerte golpe al poder financiero.

5) La reconversión de una economía de especulación por un modelo productivo que permitió una importante disminución de la desocupación y la pobreza.

6) El intento de redistribuir el ingreso a través de la Resolución 125, afectando la renta agraria diferencial, en el mismo sentido que lo hizo Perón en el '46 a través de los tipos de cambio selectivos. (En este caso, no vale el argumento de Alcira acerca de la votación de Lozano, pues la AFIP (resolución 1898/2008) inició acción contra las grandes exportadoras por los 1700 millones de pesos evadidos (El Cronista, 22/1/2009). Y aun cuando no lo hubiera hecho, esto obligaba, por lo menos a la abstención y no a ser cobertura de izquierda de la nueva Unidad Democrática que están conformando Carrió, Morales, López Murphy y otros.)

7) El recupero del rol del Estado: en Correos, Aguas, transporte aéreo, astilleros, algunos ramales ferroviarios, proyecto de tomar la fábrica de aviones de Córdoba y el canal Encuentro.

El kirchnerismo es pues todo esto y es también buena parte de lo que dice Alcira, como ocurre normalmente con los movimientos nacionales en gestación, policlasistas, contradictorios, clientelistas, pragmáticos, conciliadores, con "amigos del poder" que hacen negocios. ¿Se lo tenemos que decir nosotros, desde la izquierda nacional, justamente a los peronistas? Diría Jauretche, ¿dónde se ha visto que los hijos enseñen a los padres cómo se hacen los hijos? ¿Qué hubiera hecho Pino cuando Perón se negó a expropiar a la corrupta y recorrupta CADE? ¿Hubiera dicho que era "un gobierno antinacional y antipopular"? Claro, desde la izquierda abstracta es fácil decir, ¿por qué Perón no desarrolló fuertemente la minería?, ¿por qué apenas dio el puntapié inicial con Somisa cuya primera colada es de la época de Frondizi? ¿Y el contrato petrolero con la California? ¿Habría dicho acaso: "¡Qué antinacional y antipopular es este Perón!"? Pino dice en otro artículo: "Perón no estaría hoy en el PJ". Yo pregunto: ¿era mucho mejor el PJ del '54? ¿No había entonces "amigos del poder" que hacían negocios? ¿Quiénes eran Jorge Antonio y Silvio Tricerri? ¿O entonces resulta que Codovilla tenía razón siendo funcional al imperialismo para que sanease a la Argentina emporcada por los "negros peronistas" del '45?

Por otra parte, somos ya lechuzas demasiado cascoteadas para entrar en la moralina boba de la Carrió: la corrupción es intrínseca al capitalismo y cuando está la reacción en el poder disimula sus negocios con leyes a su conveniencia; cuando estamos los del pueblo algunos violan esas leyes y hacen sus negocitos. Pregúntenle a Chávez, que sabe de esto, como también de la clase media de Caracas escandalizada moralmente, aunque, igual que la nuestra, evade impuestos con toda naturalidad.

Por momentos me asombro, porque parece que hay que enseñarles peronismo a los peronistas. Ningún gobierno, decía Perón, cumple el 100 por ciento de los objetivos nacionales y populares, porque está el enemigo que también es fuerte. Cuando cumple el 50 por ciento o más ya el balance es favorable. Jauretche le decía a Jorge Del Río cuando se deslizaba a la oposición porque Perón no expropiaba la CADE: "Es importante, sí, pero usted no puede ver la historia por el agujerito de la cerradura de la CADE".

El balance general es el que interesa. Escuchen esto mis viejos y queridos amigos: "Hay muchos actos, y no de los menos trascendentales por cierto, de la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. En el dinamómetro de la política, esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de su conveniencia. No debemos olvidar en ningún momento –cualesquiera sean las diferencias de apreciación– que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país" (1947). No hace falta que te diga a vos, Pino, que hiciste recientemente una película sobre "los hombres que están solos y esperan", que el autor es Raúl Scalabrini Ortiz. Por eso, como decía Jacques Prevert, es muy peligroso dejar que los intelectuales jueguen con fósforos porque, retomando a Jauretche, combatir lo bueno ("desgastando", creando "clima destituyente") puede significar que en vez de lograr lo mejor, sirvamos para que vuelva lo malo.

En esta Argentina de hoy hay que luchar para profundizar este proceso, cabalgándole al lado, marcando críticas, proponiendo soluciones superadoras, empujando, pero no atacando desde enfrente, presionando para que fracase, porque la única opción que hay hoy la conocemos y viene de lejos: Bullrich Luro Pueyrredón, Pinedo, Estensoro, López Murphy, Grondona, Anchorena, los grandes pulpos mediáticos... y el Tío Sam.

Por esta razón, Proyecto Sur debería sumarse a Carta Abierta en vez de arrojarle críticas y trabajar desde allí, para incorporar a la lucha a los sectores populares, para movilizar, exigiendo al Gobierno que profundice lo realizado, porque –y vuelvo a decir, me da vergüenza explicarlo a compañeros de larga militancia– aquí hay una cuestión nacional argentina y latinoamericana por resolver. Y estamos frente a una oportunidad como nunca tuvimos antes. Lo saben Fidel, Chávez, Evo, Correa y muchos otros y lo intuyen los pueblos. Quienes socaven este proceso –con planteos que desconocen la correlación de fuerzas existente– asumen una grave responsabilidad si se frustra esta gran oportunidad para ir dando pasos hacia una América latina unida y soberana, marchando en el camino del socialismo del siglo XXI.

* Historiador y ensayista.