martes, 1 de marzo de 2011

Cómo armar un discurso para no decir nada:

Cuando escuché a Macri dando sus palabras de apertura en la Legislatura de la ciudad Autónoma de Buenos Aires (que podés leer clickeando sobre la parte destacada) me acordé de aquél viejo juego:
comenzando en la Columna I, donde dice "queridos colegas" (que se puede reemplazar por camaradas, correligionarios, compañeros, amigos, etc) se elige una frase de las columnas II, III y IV, para volver a la primera. Así se podrá combinar tantas veces las frases y estructurar un discurso tan vacío como el que pronunció Macri:

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jueves, 24 de febrero de 2011

Más ágora y menos rosca. Recuperamos la plaza gracias a Néstor.


POR: MÓNICA OPORTO
A Mario Marolla, un compañero que advirtió la necesidad de recuperar la plaza y acuñó la frase que da título a esta nota.

PLAZAS GRIEGAS, ROMANAS Y FEUDALES.
¿Por qué, nos podríamos preguntar, han sido tan importantes las plazas?. La interrogación está referida a la plaza como espacio público, de participación, de interacción. Y hubo una repetición en diversas sociedades. Por ello la duda es ¿cuándo el poder permitió esta multiplicidad de actividades y cuándo las prohibieron? Acaso ¿se beneficiaba el poder –político o religioso- con el apoderamiento del espacio público? Por último ¿Cuál es el papel que cumple la plaza hoy?
El puntapié inicial lo dieron los griegos. Éstos, con la racionalidad que los caracterizaba, planificaron el espacio de sus ciudades: enclavado en la parte más alta de la ciudad (polis), la acrópolis, estratégicamente ubicada allí para poder detectar cualquier movimiento enemigo en caso de enfrentamientos bélicos, tan corrientes por entonces. En el centro de la acrópolis: el ágora, corazón político, lugar de reunión de los griegos para la discusión, el discurso, la toma de decisiones. La diástole y sístole de la polis.El ágora era ese espacio abierto que aunaba la característica de centro del comercio y de la vida social, religiosa y política; a su alrededor además se ubicaron edificios privados y públicos de importancia, es decir que se trata de lo que actualmente conocemos como plaza.
El ágora trascendió al tiempo y a las diferentes poleis (plural de polis). La influencia griega se extendió no sólo a Europa y Asia, sino que llegó a América con la llegada de los españoles. La misma actividad y la palabra política deriva de la actividad que se desarrollaba en la polis. En definitiva, ágora-plaza era-es un espacio público para el ejercicio de la vida política, organizativo, pensado para la participación y la decisión, centro del cual partirían decisiones fundamentales, desde aristotélicos tiempos.
Los romanos adoptaron esta idea de espacio para la congregación multitudinaria y monumental, obligatoria como participación pasiva para los sectores plebeyos, y activa para los miembros del patriciado. En éstos últimos se centralizaba el rol principal en los ritos religiosos y festejos del Estado cuando Roma logró la fórmula catalizadora de los grupos asentados en las siete colinas fundadoras que se “pusieron la camiseta” como romanos. Esa unificación -de las siete colinas- logró que Roma dejara de ser sólo un pueblo de campesinos, pero puso al descubierto su afán por la expansión. Para los romanos, la plaza cumplió un papel similar al ágora: fue sede religiosa y política, para los actos que congregaron multitudes, pero distinta en su valor estratégico. Por ejemplo, en la plaza de Campidoglio (Capitolio, en Roma) que fue ubicada en la cima de la colina capitolina, se levantó el Templo de Júpiter –el más grande y de mayor importancia de Roma-.
Más aún: si vamos al origen de Roma, podemos hallar que nació como una plaza, con forma de plaza. Cuenta la leyenda que cuando Rómulo y Remo, los dos míticos fundadores, discutían el lugar donde erigir la ciudad, Rómulo trazó un recuadro con un arado en lo alto del monte Palatino, estableciendo que esa sería la delimitación de la nueva ciudad. Con la unificación de los pueblos asentados en los alrededores nacería la Roma Quadrata.
Durante la Edad Media se profundizó el concepto de plaza como sitio de demostración de autoridad y poder, tanto religioso como político, y a su vez, espacio de socialización. En las plazas se llevaban a cabo los autos de fe, ahí compadecían los condenados para la sanción pública, el espectáculo de la humillación o de la “sanción ejemplificadora”; tanto como el armado de ferias y mercados. En todo caso la plaza constituía un espacio de espectáculos para el pueblo: el de bufones y payasos de toda monta, que hacían reír, o los de las “ejecuciones ejemplificadoras” o más bien actos de búsqueda de sumisión y pasividad frente al poder terrenal y el celestial.
Lo cierto es que por entonces la plaza ordenaba la vida social, en una doble acepción del término: indicaba el orden que debía observar la sociedad, tanto como transmitía la orden de la autoridad. Se perdía el espacio público para la participación (al estilo griego), transformado en un ámbito más del poder terrenal (monárquico) y celestial (iglesia).
NUEVOS TIEMPOS: LA MODERNIDAD Y LA CONTEMPORANEIDAD.
Recién durante la Edad Moderna un sector de la sociedad puja por posicionarse y en esa lucha ocupa espacios. La calle-plaza es el primer lugar en el cual se moverá en busca de los derechos habilitados a la nobleza y al clero. La burguesía se “desmarca” desempeñando un papel central en los hechos posteriores, en los cuales logra un posicionamiento económico y político arrollador. La calle y la plaza dejan de ser territorio no permitido, interdicto para el pueblo, y cobra una importancia fundamental como espacio de reclamo, de acción colectiva, y de búsqueda de legitimación de un sector reforzado por su crecimiento económico. Es en el espacio público en que se dirime su búsqueda de reconocimiento y diferenciación frente a los sectores privilegiados nobiliaramente y a los sectores bajos de la sociedad.
El espacio público –calle, plaza- incluiría a un nuevo actor social que se animaba a pelear su lugar y se sumaba al poder terrenal y celestial agregando el económico. Se sentaba a la mesa del poder, lo había disputado y lo ganó. Sin embargo, aún quedaba afuera del debate la multitud de trabajadores que asistirían todavía mirando desde lejos o, por lo menos, haciendo de extras en la película social.
Durante los siglos XVII-XVIII la plaza se consolidó como lugar de manifestación de ideas, reclamos y planteos, donde se puso en cuestión el poder.
LA PLAZA EN AMERICA
En América las ciudades -fundamentalmente ciertas capitales como México, Lima, Buenos Aires- constituyeron pequeñas sociedades urbanas erigidas de acuerdo con las Leyes de Indias, las que disponían de manera central, en un ámbito trazado en forma de damero, una plaza a cuyo derredor se ubicarían ciertos edificios. Clara herencia greco-romana trasladada a España y de allí pasó a nuestra América .
Los españoles legislaron sobre la forma y la orientación de las plazas, resaltando su centralidad no sólo desde el punto de vista de su ubicación sino por la posibilidad de la interacción vecinal que representaba. La legislación preveía que la plaza fuera rodeada por edificios representativos del poder (gobierno, iglesia).
En Buenos Aires la actual Plaza de Mayo nació de la fusión de dos espacios: por un lado la Plaza de la Victoria (nombre original luego cambiado por el de Mayo), y por otro el espacio que ocupaba el fuerte (residencia de las autoridades) a partir de la demolición de la Recova Vieja que se hallaba en el medio. Hoy es un espacio público cuyos lados están rodeados por: la Casa de Gobierno, la Catedral Metropolitana, el Banco Central y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires... aunque hubo momentos en que fue el pueblo el que “rodeó” a estos poderes y desvió el curso de una historia… pero ya volveremos sobre este tema más adelante. Este sector cobrará voz y voto a mediados del siglo XX.
La plaza de Buenos Aires fue escenario y testigo de muchos momentos donde la participación popular constituyó un eje de vital importancia para producir quiebres y continuidades o cambios. Así, por ejemplo, el movimiento de mayo de 1810 que desplazaría el poder español ubicando a sectores de criollos afines al poder económico inglés; o, en las antípodas, el movimiento del 5 y 6 de abril de 1811 que representó fuertemente a la “plebe” de criollos, de los sectores bajos, una multitud reunida en los Corrales de Miserere que avanzó hacia la Plaza de la Victoria –espacio reservado sólo a sectores sin inserción popular- para presentar un petitorio impulsado por los alcaldes de quinta de barrios, los tenientes de cuartel. Esa “pueblada” tenía como objetivo no sólo ocupar el espacio para el reclamo, sino para plantear la expulsión de Buenos Aires de todos los europeos de cualquier clase y condición, y exigir el abandono de la Junta de gobierno de las facciones de intrigantes y extranjerizantes –luego conocidos como cipayos-: los morenistas, la sociedad patriótica. Era el enfrentamiento entre la periferia –popular- y el centro de poder asociado al poder hegemónico. La plaza quedaba ocupada por la gente de la periferia, la mayoría paisanos. Y aunque el resultado no fuera el esperado, sirvió de advertencia popular, sirvió para marcar el territorio como para volver… y volvieron mas de una vez.
Aun deberían pasar algunos años de idas y vueltas hasta que los sectores populares reconquistaran el espacio-plaza.
OCTUBRE DE 1945.
“Nosotros no hacemos la crónica, señor Pereira, eso es lo que me gustaría que entendiera. Nosotros vivimos la Historia…” Antonio Tabucchi. Sostiene Pereira.

Hasta octubre de 1945 la plaza fue un espacio indiscutible del poder hegemónico, que se vio disputado por un nuevo actor social que asomó de a poquito a partir de la crisis de 1930. Ese sector trabajador, obrero, laborioso sólo encontraría voz a través del Peronismo. Aunque hubo pioneros, que no actuaron azarosamente sino por convicciones sociales, por lograr su organización, sin recibir otra cosa que una respuesta violenta por parte de los gobiernos del statu-quo que se encargaron del despeje del espacio público siempre por la fuerza.
La utilización de la violencia se produjo a lo largo de la historia nacional, pero para dar dos ejemplos y no abundar diremos que durante la segunda presidencia de Julio Roca se dictó una ley de Residencia de extranjeros, la N° 4144, por la cual se deportaba a todo extranjero que participara o que promoviera ideas o actos contra la “conciencia nacional”. La ley estaba dirigida básicamente a los trabajadores de origen extranjero organizadores del movimiento obrero que luchaban por leyes en defensa de la dignidad humana. La represión fue en aumento: a medida que los reclamos ganaban espacio público (calles y plazas) desde el gobierno eran obligados a replegarse y a perder territorio, siempre aplicando el uso de la fuerza represiva o coactiva. El poder –en este caso, el poder “terrenal”- no consentía en incorporar un actor más a un espacio donde ejercía su hegemonía. Otro acto de esta naturaleza se produjo un 1° de mayo de 1909 en que los trabajadores fueron reprimidos y, hasta asesinados, por las fuerzas al mando del jefe de Policía, coronel Ramón Falcón.
Tuvo que llegar un 17 de octubre de 1945 para que el –hasta entonces- convidado de piedra sector de trabajadores, hiciera ocupación efectiva de un espacio que ya nunca abandonaría. Se posicionaría en un espacio hasta ese momento parte del botín de los poderosos. La plaza recupera su función de ágora en aquella gloriosa pueblada de octubre y fija una tradición para propios y para ajenos, dado que la multitud presente en Plaza de Mayo sería replicada en cuanta ocasión se presentase la necesidad de un amplio reclamo o la legitimación y el apoyo. La plaza volvía a ser el ágora y el movimiento obrero el nuevo actor que se incorporaba a la hora de las decisiones.
Una década le tomó a las fuerzas de la antipatria volver a caer sobre estos orilleros del siglo XX, y con una violencia sólo superada por la feroz represión desplegada por los golpistas del 24 de marzo de 1976. Pero “la plaza” se “resistió” y no hubo decreto ni violencia que la frenara. La reprimían por un lado y aparecía en otro. Las plazas se multiplicaron en mil compañeros. Mil flores. Treinta mil.
En diciembre de 2001 el espacio de la plaza fue el lugar de la eclosión, de la respuesta popular contra las consecuencias del neoliberalismo imperante y sus efectos nefastos. Fue una plaza con casi 40 muertos. Una plaza de desesperanza, de descreimiento, decepción, pero a su vez se notaba que se estaba pariendo algo nuevo para que la plaza volviera a ver caras de felicidad y no cabezas ensangrentadas por la violencia.
Sólo la obra de un hombre con la capacidad y la voluntad política de devolver la plaza a los verdaderos propietarios, de lograr el regreso a la ocupación del espacio y de esa presencia para la praxis. Ese hombre es Néstor Kirchner. Fue por su fuerza y su determinación que no sólo se volvió a la plaza sino que se recuperó la confianza y las ganas de ocuparla con alegría. Porque se recuperó primero la confianza en un dirigente. Esa confianza perdida en aquellas jornadas del “que se vayan todos”.
La plaza volvió a ser un lugar de afirmación y de lucha, de participación y legitimación, del agradecimiento a la palabra y al haber cumplido con la palabra. Una plaza de reivindicación de la política y, sobre todo, una plaza joven, porque se demostró que las convicciones revolucionarias no se dejaban en la puerta de la Casa de Gobierno.
La plaza y la calle pasaron a ser otros lugares recuperados. Para la lucha, para la militancia. Yen ese vendaval popular hasta recuperamos los lugares que antes eran para el asesinato y la tortura y los hicimos espacios libres. La plaza recobraba su sentido primigenio, el de los actos de la polis.


Barrow, R. H. Los Romanos, México: Fondo de Cultura Económica, 1975
Kito, H.D.F. Los griegos, Buenos Aires: EUDEBA, 1993
Romero, José Luis. Latinoamérica: las ciudades y las ideas, Buenos Aires: Siglo XXI, 1976

viernes, 18 de febrero de 2011

QUÉ PASA CON EL PROGRAMA DE LILIANA LOPEZ FORESI EN RADIO DEL PLATA?



Mucho se ha comentado acerca de la Locutora y Periodista Liliana López Foresi, a partir de la persecución y consecuente censura a que fue sometida desde la época nefasta del menemismo hasta hace un par de años, sin embargo mas allá de lo fáctico -aun a pesar de su gravedad- lo interesante de su caso es cómo pone de manifiesto los manejos espurios de los medios. López Foresi se encuentra hoy “congelada”, tal como suele decirse en el argot de los medios. Culminado el ciclo de su programa matutino su lugar es hoy ocupado por una periodista de rango acomodaticio y nada polémico, casi complaciente. López Foresi se encuentra tal como surgía de las promociones, sujeta por contrato a Radio Del Plata (propiedad de Marcelo Tinelli) por el cual debería iniciar su nuevo programa el 28 de febrero en otro horario (desde las 13 y hasta las 16), por lo cual, según lo mencionado, Del Plata le hizo grabar los avances y micros de promoción, sin embargo la misma emisora por razones que no se han hecho públicas, omite la difusión de la promoción del programa.

López Foresi tenía también un programa diario en Canal 26 que fue “terminado” por la producción del mismo de un modo bastante particular… Cuando López Foresi se negó a obedecer a uno de los productores (Claudio Martinez quien la contratara pero permanecía en las sombras hasta en los créditos) y hacer de coro áulico al macrismo el productor dejó de pagarle su parte correspondiente de honorarios contratados y a dificultarle todo lo posible la realización de su programa, lo cual si se considera que se trataba de un programa que iba en vivo, no es poco.

El titulo del presente tiene su razón en ambas situaciones, la televisiva y la radial.

El Malleus Maleficarum (Martillo de las brujas), era el instrumento conceptual y metodológico por el cual los inquisidores cumplían la santa tarea de perseguir y destruir a los herejes y enemigos de la Fe, las brujas que en sus pactos con el demonio pretenderían el advenimiento del demonio como gobernante sobre la tierra… la subversión del orden establecido.

Así, la similitud entre el Malleus con la persecución y censura de aquellos que pretenden hacer de la difusión objetiva de los hechos en el ejercicio de la profesión periodística no es sino un update (actualización) del oscurantismo y del ejercicio pertinaz de la mentira como instrumento de control. Afortunadamente estos procederes se ven algo dificultados por el estado actual de participación popular en la atención y selección de a qué medios y a cuáles “comunicadores” es posible atender para saber la verdad.

Podría inquirirse cómo es posible que un “manejo” desinformativo o coercionante desde la parte no visible de lo mediático tenga lugar en una radio como Del Plata siendo esta una emisora privada y “aparentemente” al margen de la pelea entre el Gobierno y el establishment mediático, sin embargo debe recordarse que Del Plata es propiedad de Marcelo Tinelli, cuya mayor fuente de ingresos es parte fundamental de la programación de Canal 13 perteneciente al Grupo Clarín, responsable principal de la proscripción mediática de López Foresi y principal opositor de la acción de gobierno.

En la batalla entre dos maneras básicas de leer la realidad como la que se advierte entre el Grupo Magnetto y aquellos que defienden el discurso oficial, resalta la necesidad y la importancia de un emisor objetivo en la construcción de la visión de la realidad.

Paradojalmente, los comunicadores como López Foresi sufren la peor de las situaciones, ya que por su dignidad, su consecuencia y su falta de obsecuencia no se doblegan ni se entregan a ningún postor ni siquiera al mejor. Pero, y observando su trayectoria, tampoco se someten al discurso complaciente con lo oficial, no por contrariarlo, sino por la búsqueda del mejoramiento de la gestión más que por el actor político en sí, por el beneficiario directo de una mejor gestión de gobierno como es el Pueblo.

Así, en los 90, en una época en que los valores exaltados desde lo mediático tenían que ver con el enaltecimiento del menemato ocultando su corrupción generalizada y el endiosamiento de acción “regularizadora” del mercado que cimentaba la desilusión continuada del ciudadano medio en la acción política, como capacitadora del cambio social, un comunicador como López Foresi, “molestaba demasiado” por así decirlo. Molestaba tanto al menemato como al multimedio que quería cerrar trato con el dueño del circo… Así en aquella época López Foresi fue la variable de ajuste entre los dos poderes, fue la moneda de cambio y a la vez la víctima, de aquellos que necesitaban imperiosamente que la gente no solo no pensara, sino que además creyera en la mentira de vestirse de dólares cuando en realidad estaban cada vez mas desnudos.

Hoy, la cotidianeidad mediática muestra más allá de sobre qué lado se ponga el acento, que el Pueblo está más que interesado en saber de qué se trata, hoy el pueblo está interesado y consustanciado con la construcción de un país mejor, más justo en lo social, más libre en económico y lo inclusivo, más soberano en su autodeterminación, el pueblo está involucrado en la pelea contra aquellos que quieren excluirlo del ejercicio de su derecho democrático de construcción de ciudadanía…

Hoy, como ayer, los poderes en juego necesitan silenciar y censurar a los López Foresi que surjan en su camino tal como lo hicieron en los 90…

Hoy los que silencian a López Foresi (ya sea por acción en contra como por la omisión deliberada de su espacio legitimado), parecen ser los mismos que en sus programas transaron con la hiperpromoción a los candidatos opositores que más dinero volcaron a las campañas mediáticas, son los mismos que cada tanto “boquean” a favor de los que piden mano dura, o los mismos que celebran festivamente las actitudes xenófobas de algún negociante de la política o alguna descerebrada ex modelo que pide pena de muerte, son los mismos que pagan fortunas por bailes y escándalos de baja estofa alrededor de un caño lustrado con campañas de idiotización de la población…

Es por ello que, por López Foresi en sí misma, por su dignidad y el respeto a la verdad como comunicadora que le significan el respeto del pueblo que confía en ella, por el derecho a gozar de una información objetiva, porque la adultez del pueblo argentino no admite la existencia de una Inquisición que desde las sombras digite censuras acomodadas a las conveniencias de candidatos de cartón es que se hace INDISPENABLE pedir la claridad y la corrección que el respeto al pueblo implica.

Los argentinos han aprendido de la peor de las maneras que cuando se elige ignorar el atropello a uno de ellos las consecuencias les duelen a todos…(del blog http://sga01.blogspot.com/)


[1] El Malleus Maleficarum (del latín: Martillo de las Brujas), es probablemente el tratado más importante que se haya publicado en el contexto de la persecución de brujas y la histeria brujeril del Renacimiento. Es un exhaustivo libro sobre la caza de brujas, que luego de ser publicado primeramente en Alemania en 1486, tuvo docenas de nuevas ediciones, se difundió por Europa y tuvo un profundo impacto en los juicios contra las brujas en el continente por cerca de 200 años. Esta obra es notoria por su uso en el período de la histeria por la caza de brujas que alcanzó su máxima expresión desde mediados del siglo XVI hasta mediados del XVII. Entre los años 1487 y 1520, la obra fue publicada 13 veces. Después de unos 50 años, fue nuevamente publicada, entre 1574 y la edición de Lyon de 1669, un total de 16 veces. La supuesta aprobación que aparece al inicio del libro contribuyó a su popularidad, dando la ilusión de que se le había otorgado un respaldo garantizado. El texto llegó a ser tan popular que vendió más copias que cualquier otro, aparte de la Biblia, hasta que El progreso del peregrino, de John Bunyan fue publicado en 1678. Los efectos del Malleus Maleficarum se esparcieron mucho más allá de las fronteras de Alemania, causando gran impacto en Francia e Italia, y en menor grado, en Inglaterra. Se estima que el número de víctimas que ocasionó su empleo supera las 80.000.-

[2] Entrevista a Liliana López Foresi: “Mi salida de Canal 13 fue el arreglo entre el menemato y el Grupo Clarín” (haga click en el vinculo para leer)

domingo, 13 de febrero de 2011

Bajen las armas que aquí sólo hay pibes.

por: Mónica Oporto

Sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones crean una
verdad. ¡Idiotas! – Aldous Huxley: Un Mundo Feliz.


Hasta tal punto trabaja en el inconciente la reiteración machacando y machacando cien veces por hora acerca de la peligrosidad de los jóvenes, de la inseguridad, de la necesidad de una baja en la edad en la imputabilidad, -la cual a este paso, pronto podría proponerse en un piso- de 10 años. Es que ciertas “verdades” se instalan por la malsana e intencionada reiteración según conveniencias, ya volveremos sobre este punto.

En una porción de nuestra sociedad está instalada la certeza, aun cuando un pibe caiga bajo las balas arbitrariamente, de la sospecha por si “algo habrá hecho”, pues –recurriendo a la ironía de Umberto Eco- se ha trabajado (sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones mediante) en construir una seudo captatio benevolentiae, es decir, estableciendo una falsa creencia en un público al que le adjudica su supuesto conocimiento acerca del tema del que se habla, se lo hace sentir incluido y conocedor, se le dirige un guiño de complicidad y se lo trata de “auditorio cualificado” que “bien sabe…” sobre el tema. En realidad, lo que conoce este público es por haberlo “visto y oído” por el ojo del amo. Su entendimiento del tema ha sido preparado por la línea que bajan algunos medios hegemónicos. Es que crean un público apto para opinar de acuerdo a los intereses de… los dueños de los medios. Como decía el personaje de la memorable película “Sostiene Pereira”, -a cargo de Marcello Mastroiani-: la opinión pública la forman los medios.

Entonces, si un pibe cae bajo las balas de un policía, no constituye una tremenda inseguridad para los pibes. De inmediato aparecen para interpretar la situación los especuladores “capta-votos” con sus discursos de orden (y progreso), elaboraciones varias de mapas de la inseguridad, pedidos de sacar el ejército a la calle. Se produce como una especie de “guerra del cerdo” pero al revés donde el joven constituye el riesgo a eliminar, un riesgo para los adultos, su objeto del miedo.

El martilleo incesante acerca de la peligrosidad de los menores sirve de fundamento para otros discursos que se suman –y no se superponen- a los de los interpretadores que, dirigidos a un público ya “preparado” mediante la repetición y al mensaje intencionado. Se introduce la panacea derechosa: la solución al problema de la inseguridad es bajar la edad de imputabilidad, entonces bajemos a 14… y por qué no, a 12 o a 10 inclusive, fundamentado en la enorme peligrosidad que constituye un menor que lo mismo da de 14 o de 19. Es que es muy peligroso tener esa edad, más vale ponerlo entre rejas lo antes posible para “corregirlo”. En nuestro país está explícitamente prohibida la pena de muerte (por causas políticas) en el artículo 18 de la Constitución Nacional de allí que la estigmatización del joven, -y sobre todo del joven-pobre- constituye una pena de muerte indirecta, de acuerdo con razonamientos del Dr. Elías Neuman a los que adherimos.

Es decir que: muerte por disparos o por pena de encarcelamiento (cuando más joven, mejor) es pena de muerte directa o indirecta para quienes cargan con el estigma de ser jóvenes y encima son pobres, viven en la villa, son sospechosos-culpables. La presunción de culpabilidad prima hasta que se demuestre su inocencia.

Una sociedad preparada perversamente mediante la repetición, que condena al pobre -aunque hipócritamente proteste y se conduela de la pobreza-, y se hace eco del sonsonete de que hay que bajar la edad para imputar al menor como única panacea para el “mal de la inseguridad” que, dicho sea de paso, es una de las cuatro patas sobre las que sostendrá la oposición su campaña del terror en un año electoral (lean la excelente nota de Hernán Brienza sobre este tema en http://tiempo.elargentino.com/notas/cuatro-males-elegidos-oposicion), pone a la inseguridad como producto de los jóvenes, cuando en realidad fueron y son los adultos-imputables-impresentables que en los años 90 produjeron que una gran masa de la sociedad cayera varios escalones de los cuales intenta recuperarse, en tanto que los que no cayeron (o no cayeron tanto) manifiestan su terror-miedo a correr idéntica suerte, y ese miedo se traduce en su actitud de apartar (al) y apartase del pobre como solución para conjurar el mal de la inseguridad, estigmatizando las villas (que siempre son los puntos señalados ante el delito) pero nunca el country (donde viven muchos de los que llevaron a la destrucción del tejido social…)
Al coro se agregan otros imputables-impresentables como ilusionistas que pretenden hacer creer que “todo pibe nace chorro” y que por lo tanto bajando la edad para poderlos encarcelar será la manera rápida de solucionar un tema que se soluciona como lo entendió Néstor Kichner y el actual gobierno de Cristina Fernández: bajando
- la pobreza y la deserción escolar con la Asignación Universal por Hijo
- la exclusión social con más inclusión laboral
- la desocupación mediante la creación de puestos de trabajo

Pero el poder, y en este caso el poder ejercido desde ciertos lugares como por ejemplo desde el gobierno de la provincia de Buenos aires, utiliza mecanismos maquiavélicos: con un maquillaje tapa y desfigura la verdadera fisonomía del problema y con otro da un retoque mejorando lo que es realmente horrible pero hay que negarlo. Porque son las especulaciones desde los ciertos-lugares-de-poder que, en un año electoral vienen plantando trampas caza-votos.

Michel Foucault analiza (Vigilar y Castigar) la imposición del castigo durante diferentes edades históricas. En la Edad Moderna, era el rey quien se sentía ofendido y perjudicado frente a un delito ocurrido en su reino, más aun que a los directos familiares de la víctima ¿por qué? Porque había ocurrido en su reino, en su jurisdicción, en violación a sus leyes, a su investidura. Era entonces él quien imponía el castigo demostrando su “soberano poder”. Utilizaba su derecho de castigar para diferenciar y poner bien en evidencia que castigar no puede, en ningún caso, pertenecer a la multitud. De lo que se puede llegar a otra idea pensando primero ¿qué se castiga, qué constituye delito? ¿quién establece lo que constituye delito?: siguiendo el trabajo de Rusch y Kircheimer (Punishment and social structures) Foucault explica que la clave está en la definición de infracciones y su persecución que surgen de la relación con los sistemas de producción . (Salvando las distancias, hoy existe un Poder Judicial que impone las sanciones, pero las leyes son la vía por medio de las cuales se canaliza lo que constituye delito).

Estas no constituyen sutilezas teóricas, desde el poder se busca captar y canalizar la bronca de ciertos sectores del electorado -propensos a soluciones extremas sin reflexión ni capacidad de mea culpa- preparadas con toda intencionalidad en la doctrina de la captatio benevolentiae, y se fundamenta en un cambio en el eje de análisis del problema que se focaliza en los jóvenes, y donde el castigo pasa por la inclusión… en la imputabilidad desde edades mas tempranas. Foucault habla de una “tecnología del poder” destinada a embaucar sobre esta seudo solución.

Volvemos al comienzo: si un hecho se reitera por los medios sesenta y dos mil cuatrocientas veces es porque esa es la forma en que se instala una verdad contribuyendo al discurso que hace de los menores monstruos a los que hay que eliminar.

No es bajando la edad como se solucionará el problema sino profundizando un modelo que viene bajando la exclusión, la deserción escolar, la pobreza. El gobierno de Néstor Kirchner y el actual gobierno de Cristina Fernández han sido los únicos que después de muchos años se han preocupado seriamente por estas cuestiones que no se solucionan de un día para el otro sino que son políticas que se visualizan en el tiempo. Los que hoy “apuntan” contra los pibes lo saben, pero también saben armar discursos “efectistas” y engañosos.

sábado, 12 de febrero de 2011

NUNCA MENOS


Lágrimas que riegan todo el suelo en primavera
de tu mañana azul que llora y rie
nombre que se talla para siempre en la madera
de los que sin estar están y viven
Voces que te nombran y se aferran al color
de esa insolencia alegre que inventaste
ríos muchedumbres de un subsuelo que volvió
para quedarse
acá para quedarse
¿Será verdad que te fuiste con la historia
o será que aún no despertamos
y que con una antorcha nueva en cada mano
vas a volver cubriéndonos de gloria?
Nada más al sur de esa indómita armadura
hecha de ayeres blindada de ausencias
mágica de amores y de sueños que perduran
sin arrumbarse en ninguna puerta
Todas esas risas que viniste a restaurar
desde un recóndito rincón dormido
hoy cubren las paredes que no pueden derrumbar
los que sin luz ni sol están perdidos
¿Será verdad que te fuiste con la historia
o será que aún no despertamos
y que con una antorcha nueva en cada mano
vas a volver cubriéndonos de gloria?
Y esos mil jirones que dejaste en el camino
serán retazos si de una bandera
marcas imborrables en el cuerpo que elegimos
llevar hasta el final
y nunca menos

CORO MURGUERO Nunca menos que ese fuego en la mirada
que las voces acalladas
retomando la canción
Nunca menos que tu nombre en las banderas
que tu plaza siempre llena
de esperanza y de pasión
Nunca menos que pañuelos en tu casa
Nunca menos que justicia sin perdón
Nunca menos que el paisaje repetido
de este sur tan aguerrido
y gritando al fin que no
Nunca menos que esas risas ...

viernes, 11 de febrero de 2011

IMAGENES EXCLUSIVAS: MOUBARAK DEJA EL GOBIERNO


En helicóbtero se marcha Moubarak de la Rua de Egipto.

miércoles, 9 de febrero de 2011

LA VENGANZA DE LOS "MOTOCHORROS": VOLVIERON... Y SON MILLONES!!!

Corría octubre de 2010: Mauricio Macri y el Rabino Bergman lanzaban la primera iniciativa popular contra los que, genéricamente, él denomina "motochorros". Esta campaña tendría lugar en la Ciudad en sintonía con la posición del jefe de Gobierno (palos contra los sin techo, contra los laburantes), quien se comprometió a “juntar todas las firmas para que se trate un nuevo proyecto”, en tanto que el rabino Bergman afirmó su apoyo porque se apruebe la recolección de firmas.

Por supuesto que esta iniciativa popular corrió la misma suerte que los 71 leyes vetadas por Macri. Fue el anuncio para la foto y para la oportunidad, matizado y cargado con todo su prejuicio contra los que laburan con la moto a los que genéricamente identifica como motochorros y que hoy VOLVIERON Y SON MILLONES!!


Récord histórico en el patentamiento de motos



El patentamiento de motos durante el mes de enero totalizó 68.919 unidades, un incremento del 103% respecto a enero de 2009, hasta ahora el mejor de la historia del sector, informó la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (ACARA).

Con un patentamiento de 33.923 motos, el mes de enero de 2009 había sido el de más alto registro hasta ahora. Con respecto a diciembre de 2010, el mes anterior, el aumento de enero pasado fue del orden del 22%, indicó ACARA.

De esta manera, el patentamiento de motos en enero bate todos los records, al igual que ocurriera ya con la matriculación de automóvile, y permite proyectar un record histórico de producción y patentamientos en ambos rubros en 2011.

La marca que mayor número de patentamiento registra es Motomel, con 9717, seguida de Honda, con 8,860; Zanella, con 8.696 y Yamaha, con 7.661.
(fuente: TELAM
http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&dis=27&sec=3&idPub=211914&id=401673)