domingo, 13 de marzo de 2011

LA DECADENCIA DE LA NACIÓN (DEL DIARIO)


Ay, la derecha!... Esa nefasta combinación de liberales-conservadores (liberales en lo económico y conservadores en lo político, como todo el mundo sabe), que posee los medios para la expresión de sus minoritarios intereses, de sus malditos y mezquinos intereses de clase.
Un balcón donde sólo hay flores venenosas.
Una tribuna sólo para el discurso único, -discurso que nunca benefició al país, fíjese usted! Porque si en el diario La NAZIón el titular dice "mejoró el precio de la carne" seguro que es porque subió el precio del kilo vivo en el Mercado de Liniers. Nunca imagine que baja el precio en el mostrador del supermercado chino ni en la carnicería del barrio.
Así ha de leerse este diario nacido de la exitosa carrera de don Bartolo, el imprensentable Bartolomé Mitre, al que su padre mandó a que educaran "por las buenas" con la familia de Prudencio Rosas (quien recibía a jovenes "díscolos" de las clases altas porteñas para "enderazarlos").
De allí se fugó. Digamos que su trayectoria siempre encierra una fuga, una situación inconclusa. Exiliado hasta 1852, desde los diversos destinos de exilio (de los que tuvo que salir con cierto apuro algunas veces) puso todo el empeño en la causa contra su patria. Línea Mayo-Caseros (no es un recorrido de subte, aunque de serlo recordaría funestos días).
Egresó del Colegio Militar pero nunca pegó una porque de la brutal guerra contra de Paraguay en que embarcó a la Argentina la historia JAMÁS lo absolverá fue siniestro estratega. Declamó (y la pifió) "En 24 horas en los cuarteles, en 15 días en campaña, en 3 meses en Asunción". Cinco años de guerra fratricida hundieron a Paraguay y la ataron a una deuda externa que antes no tenía...
Y en cuanto a su parcial libro de historia... ¡vade retro satana!.
Pero, no conforme con todos sus desaciertos, lo único que le quedaba era "rosquear". Llegó a presidente de la República. Y fundó un diario.
Como quien dice "plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro".
Sólo que él taló muchos árboles para escribir un libro.

EL DIARIO, A SU IMAGEN Y SEMEJANZA.
El dicho diario fue utilizado para divulgar y fijar la concepción "Mayo-Caseros" en la vida de nuestro país.
Arturo Jauretche así nos da una somera explicación sobre lo desgraciado de esta concepción: "La Línea Mayo-Caseros ha sido el mejor instrumento para provocar las analogías que establecen entre el pasado y el presente la comprensión histórica (...) ¡Flor de revisionistas estos Libertadores! Así bastó que nos demostrasen que esto era el nuevo Caseros, para que mis paisanos se dieran cuenta, una vez por todas, de lo que fue el otro. Y una dosis un poco masiva de cipayismo.
Consecuentes con aquella línea del fundador, este diario hoy congrega (dios los cría y ellos se amontonan solos) una fauna del orden de los Primates, familia de los póngidos, género Gorila. Así por ejemplo, a un colaborador del Operativo Independencia , a editorialistas de dudosa filiación democrática o escaso brillo intelectual, y por supuesto es el medio que le da espacio al vocero del consenso neoliberal para que escriba columnas del tono que era imaginable de una pluma mercenaria del imperio.
¡Pensar que Rodolfo Walsh fue el autor de "El Violento Oficio de Escribir" y estos no despegan de ser escritores violentos!.
Todos ellos, a traves de las sus notas, opiniones y editoriales, cantan el "himno a la empresa", es decir al diario La NAZIón.
Y digo "himno de la empresa" porque este "cuarto poder" no es más que un poder de cuarta aunque haya marcado la agenda de tantos gobiernos.
Hoy (y siempre) viene al pelo volver a Arturo Jauretche y recalar en sus palabras. En este caso, leamos las palabras finales de la zonzera n° 37: "Ahora en su calidad de primer poder, es el único que no es afectado por los golpes de estado. Porque además de ser de primera internacional y S.I.P. mediante, y también sin ella, es el que termina por disciplinar los otros poderes conforme a las exigencias de la libertad de prensa.".
Prueba de su política de "disciplinamiento" de los otros poderes, de su permanente cipayismo servil a la antipatria y contrario a la unión de América latina, publica un comentario destinado a corroer la relación con Venezuela (parte inferior de la tapa de hoy, huelga todo comentario). Todo en lamisma tapa.
De esto y de mucho más son capaces, pero eso sí, de lo que pueden estar seguros es de que ya no tienen un público sumiso y crédulo.
Para finalizar:
Les dejo aquí LA YAPA, la zonzera número 37 citada anteriormente: CUARTO PODER
Mi infancia pueblerina creyó que el cuarto poder era español y republicano.
Y muy valiente, pero muy débil, es decir que era poder, pero poco. Más bien que un cuarto poder, un poder de cuarta, muy inferior al sargento Cárdenas, que era el habitualmente encargado de llevarlo preso al "gallego" o a los hermanos Ávila, que atendían los empastelamientos y las garroteaduras persuasivas.
Tema inevitable del sainete o de cualquier cuento de "pago chico", el periódico y el
periodista de campaña representaban la libertad de prensa que algún día se habría de lograr pese a la prepotencia de los comisarios y matones.
Mi experiencia de periodista me dice que aún no se ha logrado y que es cada vez más
difícil, aunque ahora sean otras las técnicas de los que insensiblemente gobiernan realmente y no en apariencias.
No voy a hacer la historia de los periódicos que me ha tocado dirigir, fatalmente
clausurados por los variados Conintes y estados de sitio, que al fin y al cabo no son más que formas estilizadas y con apariencia jurídica del sargento Cárdenas y los hermanos Ávila.
Ahora el cuarto poder existe, y yo diría que es el primero, sólo que no tiene nada que ver con la libertad de prensa y sí mucho con la libertad de empresa.
Hace mucho que el cuarto poder no está constituido por aquel súbdito español, y por
añadidura republicano, que conoció mi infancia atravesando la plaza del pueblo con rumbo a la comisaría, gritando sus protestas bajo los empujones del sargento Cárdenas. No sólo ha cambiado el cuarto poder, sino que también muchos periodistas republicanos españoles que andan por ahí conchabados y por encargo de sus patrones son empujadores de sargentos Cárdenas, o se encargan de hacer bulla en otro lado para facilitarle la tarea.
El cuarto poder está constituido en la actualidad por las grandes empresas periodísticas que son, primero empresas, y después prensa. Se trata de un negocio como cualquier otro que para sostenerse debe ganar dinero vendiendo diarios y recibiendo avisos. Pero el negocio no consiste en la venta del ejemplar, que generalmente da pérdida: consiste en la publicidad. Así, el diario es un medio y no un fin, y la llamada "libertad de prensa", una manifestación de la libertad de empresa a que aquélla se subordina, porque la prensa es libre sólo en la medida que sirva a la empresa y no contraríe sus intereses.
Ahora en su calidad de primer poder, es el único que no es afectado por los golpes de
estado. Porque además de ser de primera internacional y S.I.P. mediante, y también sin ella, es el que termina por disciplinar los otros poderes conforme a las exigencias de la libertad de prensa.

viernes, 11 de marzo de 2011

CAUSA PENA...


Diario La Nación, 11 de marzo de 2011. Otro diario que no paga correctores... pero que sí paga a: periodistas como Morales Solá, cómplices de la dictadura, que aparecen en las fotos al lado de genocidas como Adel Vilas, jefe de la “Operación Independencia” (ver foto 2),

o de otros que se presentan como “filósofos” y no pasan de sofistas de gobiernos de facto de la década de 1960 (ver foto 3);

o que da lugar a la pluma una gama de periodistas que NECESITAN repetir(se) a cada rato que “son independientes”...

pues este mismo diario afirma que el director técnico de independiente procederá por medio de una cauSa (¿penal por tratarse de fútbol?) contra los jugadores?

POR LO MENOS ESO ES LO QUE SE DESPRENDE DE LA NOTA FIRMADA POR FRANCISCO SCHIAVO:


Joaquín Morales Sola junto al genocida Adel Vilas visitando el centro clandestino de detención conocido como La Escuelita de Famaillá:


Mariano Grondona, autor del comunicado 150 mediante el cual el gobierno de Onganía pretendía legitimidad para sus acciones de facto:

miércoles, 9 de marzo de 2011

RECUPERAMOS LOS CARNAVALES

Lo escribió un compañero de docencia y no puedo dejar de compartir este breve pero emotivo texto con el que me identifiqué de inmediato, con lágrimas en los ojos porque volvieron a mi memoria recuerdos hermosos. (Lucía, mencionada en el texto, es su hija)
"Algo se está gestando, lo siento al respirar...", y es un cambio que comenzo sutil, a la vez profundo, y que florece sin parar.


Queridos amigos:

Ayer fuimos al corso de la avenida Boedo. Una verdadera multitud. Se me recreó toda la infancia y adolescencia cuando con mi familia y amigos eramos abonados al corso de la calle Beltrán en Remedios de Escalada. "Los piojos de Boedo", "Los desamparados de La Boca", "Los resucitados de San Telmo", "Los no se qué de Don Bosco", "Los no sé cuanto del ananá"...Durante las casi dos horas que estuvimos no dejaron de pasar. Lucía no paró de moverse al ritmo murguista, ese paso de baile diabólico que en mi puta vida voy a poder hacer. ¡Cómo disfrutó!

Estaban los que llevaban las banderas, los estandartes, los dados gigantes, los clásicos trajes murgueros, los disfrazados de brujas, de fantasmas, los que caminan con los zancos (ahora más sofisticados, son flexibles, hidráulicos o neumáticos), los bombos gigantes con el platillo arriba (bien de acá), las trompetas, las murgueras con sus bebes en brazos y hasta alguna con un embarazo bastante adelantado. Se arrojaba papel picado y por supuesto nieve. Parecía que el tiempo no había pasado.

Lo que no apareció en ningún momento fue el ataúd con el muerto adentro que cada rato se sentaba y saludaba al público (al menos en mi barrio de Escalada era un clásico).

Realmente la pasamos bárbaro y se me cayó uno que otro lagrimón.

¡Recuperemos los carnavales carajo!

Abajo, una de las fotos que quedará en la historia.

Tonín.

lunes, 7 de marzo de 2011

Néstor y Cristina: con la fuerza de los hechos y no con asesores de imagen.


Entrevista en un programa de AM del Plata hoy a la mañana, en la cual la periodista Pérez habla con Ricardo Rouvier. Preocupación de la periodista (que comenta que fue a ver a Shakira y se extraña de la inserción del kirchnerismo en adolescentes y adultos)
Pone al aire a Ricardo Rouvier, tema: las encuestas y las elecciones. Rouvier explica que Cristina aventaja por 20 puntos a los "segundos". Que, justamente en esa franja (los segundos) hay disputa por el lugar entre varios candidatos (los cuales se encontrarían "segundos incómodos"?). Agrega que Cristina gana cómoda sin pasar a segunda vuelta.
Segundos afuera.
Pero también se realizan comentarios acerca del porqué de la inserción del kirchnerismo en la franja etaria joven y adulta. Es ahí donde sorprende el descarrilo que sufre la conversación por lo fragmentado del análisis, porque atribuir al estilo "adolescente" (periodista dixit) o "irreverente" (Rouvier y periodista) de Néstor Kirchner o "al discurso" de Cristina Fernández la llegada a los sectores jóvenes es verdaderamente pobre análisis, incompleto, malintencionado.
Los asesores de imagen hartaron con políticos mediáticos: Macri destruyendo patéticamente hermosas composiciones de Queen, o De Narváez bailando (por poco en el caño) de Showmatch. Así los describe casi a la perfección Moris
"cultivas tu aire ausente y despreocupado
porque te supergusta hacerte el raro
y tu fama te tiene muy preocupado
te haces copar, como engañas
sos de mentira y no servís"
No señoras y señores: Néstor Kirchner y Cristina Fernández no lograron el apoyo ni la inserción en los jóvenes por esas livianas razones, sino por la fuerza de los hechos, con fundamento, concretos, populares. Eso es caminar la calle, mezclarse con el pueblo.
Pensar el país desde adentro y no para los de afuera.
Incluir y construir lo que políticos hoy al borde de un ataque de nervios quisieran alcanzar para reiniciar el proceso de destrucción.
Recuperando los espacios que se habían arrogado como propios ciertos sectores, desplazando a los sectores populares.
De eso se trata.
Esa es la política y no la imagen.MÓNICA OPORTO

viernes, 4 de marzo de 2011

LADY GAGÁ


Pruebas irrefutables de la decadencia conífera. ¿Cómo puede estrechar la mano con gesto de tanto gusto a quien contribuyó a la destrucción de todo aquello que forma parte de la denuncia en la filmografía pinista?

martes, 1 de marzo de 2011

Cómo armar un discurso para no decir nada:

Cuando escuché a Macri dando sus palabras de apertura en la Legislatura de la ciudad Autónoma de Buenos Aires (que podés leer clickeando sobre la parte destacada) me acordé de aquél viejo juego:
comenzando en la Columna I, donde dice "queridos colegas" (que se puede reemplazar por camaradas, correligionarios, compañeros, amigos, etc) se elige una frase de las columnas II, III y IV, para volver a la primera. Así se podrá combinar tantas veces las frases y estructurar un discurso tan vacío como el que pronunció Macri:

>>CLICK SOBRE LA IMAGEN PARA AMPLIAR<<

jueves, 24 de febrero de 2011

Más ágora y menos rosca. Recuperamos la plaza gracias a Néstor.


POR: MÓNICA OPORTO
A Mario Marolla, un compañero que advirtió la necesidad de recuperar la plaza y acuñó la frase que da título a esta nota.

PLAZAS GRIEGAS, ROMANAS Y FEUDALES.
¿Por qué, nos podríamos preguntar, han sido tan importantes las plazas?. La interrogación está referida a la plaza como espacio público, de participación, de interacción. Y hubo una repetición en diversas sociedades. Por ello la duda es ¿cuándo el poder permitió esta multiplicidad de actividades y cuándo las prohibieron? Acaso ¿se beneficiaba el poder –político o religioso- con el apoderamiento del espacio público? Por último ¿Cuál es el papel que cumple la plaza hoy?
El puntapié inicial lo dieron los griegos. Éstos, con la racionalidad que los caracterizaba, planificaron el espacio de sus ciudades: enclavado en la parte más alta de la ciudad (polis), la acrópolis, estratégicamente ubicada allí para poder detectar cualquier movimiento enemigo en caso de enfrentamientos bélicos, tan corrientes por entonces. En el centro de la acrópolis: el ágora, corazón político, lugar de reunión de los griegos para la discusión, el discurso, la toma de decisiones. La diástole y sístole de la polis.El ágora era ese espacio abierto que aunaba la característica de centro del comercio y de la vida social, religiosa y política; a su alrededor además se ubicaron edificios privados y públicos de importancia, es decir que se trata de lo que actualmente conocemos como plaza.
El ágora trascendió al tiempo y a las diferentes poleis (plural de polis). La influencia griega se extendió no sólo a Europa y Asia, sino que llegó a América con la llegada de los españoles. La misma actividad y la palabra política deriva de la actividad que se desarrollaba en la polis. En definitiva, ágora-plaza era-es un espacio público para el ejercicio de la vida política, organizativo, pensado para la participación y la decisión, centro del cual partirían decisiones fundamentales, desde aristotélicos tiempos.
Los romanos adoptaron esta idea de espacio para la congregación multitudinaria y monumental, obligatoria como participación pasiva para los sectores plebeyos, y activa para los miembros del patriciado. En éstos últimos se centralizaba el rol principal en los ritos religiosos y festejos del Estado cuando Roma logró la fórmula catalizadora de los grupos asentados en las siete colinas fundadoras que se “pusieron la camiseta” como romanos. Esa unificación -de las siete colinas- logró que Roma dejara de ser sólo un pueblo de campesinos, pero puso al descubierto su afán por la expansión. Para los romanos, la plaza cumplió un papel similar al ágora: fue sede religiosa y política, para los actos que congregaron multitudes, pero distinta en su valor estratégico. Por ejemplo, en la plaza de Campidoglio (Capitolio, en Roma) que fue ubicada en la cima de la colina capitolina, se levantó el Templo de Júpiter –el más grande y de mayor importancia de Roma-.
Más aún: si vamos al origen de Roma, podemos hallar que nació como una plaza, con forma de plaza. Cuenta la leyenda que cuando Rómulo y Remo, los dos míticos fundadores, discutían el lugar donde erigir la ciudad, Rómulo trazó un recuadro con un arado en lo alto del monte Palatino, estableciendo que esa sería la delimitación de la nueva ciudad. Con la unificación de los pueblos asentados en los alrededores nacería la Roma Quadrata.
Durante la Edad Media se profundizó el concepto de plaza como sitio de demostración de autoridad y poder, tanto religioso como político, y a su vez, espacio de socialización. En las plazas se llevaban a cabo los autos de fe, ahí compadecían los condenados para la sanción pública, el espectáculo de la humillación o de la “sanción ejemplificadora”; tanto como el armado de ferias y mercados. En todo caso la plaza constituía un espacio de espectáculos para el pueblo: el de bufones y payasos de toda monta, que hacían reír, o los de las “ejecuciones ejemplificadoras” o más bien actos de búsqueda de sumisión y pasividad frente al poder terrenal y el celestial.
Lo cierto es que por entonces la plaza ordenaba la vida social, en una doble acepción del término: indicaba el orden que debía observar la sociedad, tanto como transmitía la orden de la autoridad. Se perdía el espacio público para la participación (al estilo griego), transformado en un ámbito más del poder terrenal (monárquico) y celestial (iglesia).
NUEVOS TIEMPOS: LA MODERNIDAD Y LA CONTEMPORANEIDAD.
Recién durante la Edad Moderna un sector de la sociedad puja por posicionarse y en esa lucha ocupa espacios. La calle-plaza es el primer lugar en el cual se moverá en busca de los derechos habilitados a la nobleza y al clero. La burguesía se “desmarca” desempeñando un papel central en los hechos posteriores, en los cuales logra un posicionamiento económico y político arrollador. La calle y la plaza dejan de ser territorio no permitido, interdicto para el pueblo, y cobra una importancia fundamental como espacio de reclamo, de acción colectiva, y de búsqueda de legitimación de un sector reforzado por su crecimiento económico. Es en el espacio público en que se dirime su búsqueda de reconocimiento y diferenciación frente a los sectores privilegiados nobiliaramente y a los sectores bajos de la sociedad.
El espacio público –calle, plaza- incluiría a un nuevo actor social que se animaba a pelear su lugar y se sumaba al poder terrenal y celestial agregando el económico. Se sentaba a la mesa del poder, lo había disputado y lo ganó. Sin embargo, aún quedaba afuera del debate la multitud de trabajadores que asistirían todavía mirando desde lejos o, por lo menos, haciendo de extras en la película social.
Durante los siglos XVII-XVIII la plaza se consolidó como lugar de manifestación de ideas, reclamos y planteos, donde se puso en cuestión el poder.
LA PLAZA EN AMERICA
En América las ciudades -fundamentalmente ciertas capitales como México, Lima, Buenos Aires- constituyeron pequeñas sociedades urbanas erigidas de acuerdo con las Leyes de Indias, las que disponían de manera central, en un ámbito trazado en forma de damero, una plaza a cuyo derredor se ubicarían ciertos edificios. Clara herencia greco-romana trasladada a España y de allí pasó a nuestra América .
Los españoles legislaron sobre la forma y la orientación de las plazas, resaltando su centralidad no sólo desde el punto de vista de su ubicación sino por la posibilidad de la interacción vecinal que representaba. La legislación preveía que la plaza fuera rodeada por edificios representativos del poder (gobierno, iglesia).
En Buenos Aires la actual Plaza de Mayo nació de la fusión de dos espacios: por un lado la Plaza de la Victoria (nombre original luego cambiado por el de Mayo), y por otro el espacio que ocupaba el fuerte (residencia de las autoridades) a partir de la demolición de la Recova Vieja que se hallaba en el medio. Hoy es un espacio público cuyos lados están rodeados por: la Casa de Gobierno, la Catedral Metropolitana, el Banco Central y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires... aunque hubo momentos en que fue el pueblo el que “rodeó” a estos poderes y desvió el curso de una historia… pero ya volveremos sobre este tema más adelante. Este sector cobrará voz y voto a mediados del siglo XX.
La plaza de Buenos Aires fue escenario y testigo de muchos momentos donde la participación popular constituyó un eje de vital importancia para producir quiebres y continuidades o cambios. Así, por ejemplo, el movimiento de mayo de 1810 que desplazaría el poder español ubicando a sectores de criollos afines al poder económico inglés; o, en las antípodas, el movimiento del 5 y 6 de abril de 1811 que representó fuertemente a la “plebe” de criollos, de los sectores bajos, una multitud reunida en los Corrales de Miserere que avanzó hacia la Plaza de la Victoria –espacio reservado sólo a sectores sin inserción popular- para presentar un petitorio impulsado por los alcaldes de quinta de barrios, los tenientes de cuartel. Esa “pueblada” tenía como objetivo no sólo ocupar el espacio para el reclamo, sino para plantear la expulsión de Buenos Aires de todos los europeos de cualquier clase y condición, y exigir el abandono de la Junta de gobierno de las facciones de intrigantes y extranjerizantes –luego conocidos como cipayos-: los morenistas, la sociedad patriótica. Era el enfrentamiento entre la periferia –popular- y el centro de poder asociado al poder hegemónico. La plaza quedaba ocupada por la gente de la periferia, la mayoría paisanos. Y aunque el resultado no fuera el esperado, sirvió de advertencia popular, sirvió para marcar el territorio como para volver… y volvieron mas de una vez.
Aun deberían pasar algunos años de idas y vueltas hasta que los sectores populares reconquistaran el espacio-plaza.
OCTUBRE DE 1945.
“Nosotros no hacemos la crónica, señor Pereira, eso es lo que me gustaría que entendiera. Nosotros vivimos la Historia…” Antonio Tabucchi. Sostiene Pereira.

Hasta octubre de 1945 la plaza fue un espacio indiscutible del poder hegemónico, que se vio disputado por un nuevo actor social que asomó de a poquito a partir de la crisis de 1930. Ese sector trabajador, obrero, laborioso sólo encontraría voz a través del Peronismo. Aunque hubo pioneros, que no actuaron azarosamente sino por convicciones sociales, por lograr su organización, sin recibir otra cosa que una respuesta violenta por parte de los gobiernos del statu-quo que se encargaron del despeje del espacio público siempre por la fuerza.
La utilización de la violencia se produjo a lo largo de la historia nacional, pero para dar dos ejemplos y no abundar diremos que durante la segunda presidencia de Julio Roca se dictó una ley de Residencia de extranjeros, la N° 4144, por la cual se deportaba a todo extranjero que participara o que promoviera ideas o actos contra la “conciencia nacional”. La ley estaba dirigida básicamente a los trabajadores de origen extranjero organizadores del movimiento obrero que luchaban por leyes en defensa de la dignidad humana. La represión fue en aumento: a medida que los reclamos ganaban espacio público (calles y plazas) desde el gobierno eran obligados a replegarse y a perder territorio, siempre aplicando el uso de la fuerza represiva o coactiva. El poder –en este caso, el poder “terrenal”- no consentía en incorporar un actor más a un espacio donde ejercía su hegemonía. Otro acto de esta naturaleza se produjo un 1° de mayo de 1909 en que los trabajadores fueron reprimidos y, hasta asesinados, por las fuerzas al mando del jefe de Policía, coronel Ramón Falcón.
Tuvo que llegar un 17 de octubre de 1945 para que el –hasta entonces- convidado de piedra sector de trabajadores, hiciera ocupación efectiva de un espacio que ya nunca abandonaría. Se posicionaría en un espacio hasta ese momento parte del botín de los poderosos. La plaza recupera su función de ágora en aquella gloriosa pueblada de octubre y fija una tradición para propios y para ajenos, dado que la multitud presente en Plaza de Mayo sería replicada en cuanta ocasión se presentase la necesidad de un amplio reclamo o la legitimación y el apoyo. La plaza volvía a ser el ágora y el movimiento obrero el nuevo actor que se incorporaba a la hora de las decisiones.
Una década le tomó a las fuerzas de la antipatria volver a caer sobre estos orilleros del siglo XX, y con una violencia sólo superada por la feroz represión desplegada por los golpistas del 24 de marzo de 1976. Pero “la plaza” se “resistió” y no hubo decreto ni violencia que la frenara. La reprimían por un lado y aparecía en otro. Las plazas se multiplicaron en mil compañeros. Mil flores. Treinta mil.
En diciembre de 2001 el espacio de la plaza fue el lugar de la eclosión, de la respuesta popular contra las consecuencias del neoliberalismo imperante y sus efectos nefastos. Fue una plaza con casi 40 muertos. Una plaza de desesperanza, de descreimiento, decepción, pero a su vez se notaba que se estaba pariendo algo nuevo para que la plaza volviera a ver caras de felicidad y no cabezas ensangrentadas por la violencia.
Sólo la obra de un hombre con la capacidad y la voluntad política de devolver la plaza a los verdaderos propietarios, de lograr el regreso a la ocupación del espacio y de esa presencia para la praxis. Ese hombre es Néstor Kirchner. Fue por su fuerza y su determinación que no sólo se volvió a la plaza sino que se recuperó la confianza y las ganas de ocuparla con alegría. Porque se recuperó primero la confianza en un dirigente. Esa confianza perdida en aquellas jornadas del “que se vayan todos”.
La plaza volvió a ser un lugar de afirmación y de lucha, de participación y legitimación, del agradecimiento a la palabra y al haber cumplido con la palabra. Una plaza de reivindicación de la política y, sobre todo, una plaza joven, porque se demostró que las convicciones revolucionarias no se dejaban en la puerta de la Casa de Gobierno.
La plaza y la calle pasaron a ser otros lugares recuperados. Para la lucha, para la militancia. Yen ese vendaval popular hasta recuperamos los lugares que antes eran para el asesinato y la tortura y los hicimos espacios libres. La plaza recobraba su sentido primigenio, el de los actos de la polis.


Barrow, R. H. Los Romanos, México: Fondo de Cultura Económica, 1975
Kito, H.D.F. Los griegos, Buenos Aires: EUDEBA, 1993
Romero, José Luis. Latinoamérica: las ciudades y las ideas, Buenos Aires: Siglo XXI, 1976