miércoles, 17 de diciembre de 2008

UNASUR. TODOS UNIDOS TRIUNFAREMOS


TODOS UNIDOS TRIUNFAREMOS

BOTELLA AL MAR Nº33 la botella que recogieron los países de América Latina que construyeron el UNASUR.

La reunión del UNASUR es la esperada y cada vez más consolidada concreción de la Unión de las Naciones Sudamericanas. Hoy más unidas que nunca con el ingreso de Cuba, el regreso posible en el siglo en que las democracias de América latina han madurado bastante sobre la base de las durísimas pruebas a que la sometieron décadas de movimientos sociales y represión desde mediados del siglo pasado en que llovieron gobiernos de facto, luego reemplazados por democracias formales.
El UNASUR es un hecho fundamental que viene a revertir años de división orquestada por los hijos del… Tío Sam. El UNASUR es una propuesta de integración, una respuesta regional para enfrentar poderosos bloques y pseudo tratados de libre comercio con que se intenta exprimir un poco mas a las castigadas economías latinoamericanas, pero es también una necesidad desde el punto de vista coyuntural frente a una crisis que nos exportan desde su centro de origen.
Si los integrantes del UNASUR continúan con sagacidad e inteligencia evitando cualquier quiebre, se puede esperar mucho más.
Es remarcable el hecho de haber producido de manera inmediata la respuesta ante los hechos de Bolivia, reaccionando con rapidez para apoyar a la democracia de Evo Morales e instalando una comisión que dio como resultado un informe que fue aprobado y dio a conocer los hechos de la masacre de Pando producida dentro del conflicto ocasionado por los prefectos de varios departamentos de ese país.
Pero también dentro del UNASUR se ha creado un Consejo de Defensa regional y un Consejo Sudamericano de Salud. Se debe acelerar la puesta en marcha del Banco del Sur propuesto por Chávez ya que resulta fundamental para evitar la dependencia de financiaciones externas, y sería esperable que se acelerara exitosamente el tema aun pendiente de la búsqueda de un arancel externo común.
Pero al sumar a Cuba al UNASUR, país al que se refirió la presidenta Fernández diciendo que ha regresado “al lugar del cual nunca debió haber salido” fue la obvia referencia al aislamiento al cual EE.UU. condenó a Cuba desde febrero de 1962 y que fue acatado por la mayoría de los países latinoamericanos durante años. Años de servilismo al imperio por convencimiento de los sectores dirigentes y por imposición de las políticas exteriores norteamericanas.
Sin embargo el crecimiento y la coincidencia de democracias de signo nacional y popular más atentas a la realidad del continente y a la integración y complementación permitieron la constitución de este espacio de discusión e integración que, si se mantienen alerta y vigilante, podrá evitar cualquier maniobra que pretenda desestabilizarlos y desunirnos. Aunque todavía existen en América latina algunas pretendidas democracias que no son más que correveidiles del imperio.
No obstante en esta cumbre de integración se están proyectando las reformas necesarias para hacernos fuertes, enfrentar la crisis que nos endosó el imperio y alcanzar la cooperación económica que refuerce a cada país de América latina.
Porque como dijo Paulo Freire, nadie se salva solo, todos nos salvamos en comunidad.
Sólo unidos triunfaremos.

sábado, 13 de diciembre de 2008

BOTELLA AL MAR Nº 32 : ESA MUJER


BOTELLA AL MAR Nº 32.
DE LOS GRASITAS
LOS DESCAMISADOS
LOS CABECITAS NEGRAS
TODO ASUMIDO
GRACIAS A
Esa mujer - DE RODOLFO WALSH



El coronel elogia mi puntualidad:
­Es puntual como los alemanes ­dice.
­O como los ingleses.
El coronel tiene apellido alemán.
Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada.
­He leído sus cosas ­propone­. Lo felicito.
Mientras sirve dos grandes vasos de whisky, me va informando, casualmente, que tiene veinte años de servicios de informaciones, que ha estudiado filosofía y letras, que es un curioso del arte. No subraya nada, simplemente deja establecido el terreno en que podemos operar, una zona vagamente común.
Desde el gran ventanal del décimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces pálidas del río. Desde aquí es fácil amar, siquiera momentáneamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.
El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga.
Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. Aún no es una búsqueda, es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme.
Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.
El coronel sabe dónde está.
Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos, ornado de marfiles y de bronces, de platos de Meissen y Cantón. Sonrío ante el Jongkind falso, el Fígari dudoso. Pienso en la cara que pondría si le dijera quién fabrica los Jongkind, pero en cambio elogio su whisky.
El bebe con vigor, con salud, con entusiasmo, con alegría, con superioridad, con desprecio. Su cara cambia y cambia, mientras sus manos gordas hacen girar el vaso lentamente.
­Esos papeles ­dice.
Lo miro.
­Esa mujer, coronel.
Sonríe.
­Todo se encadena ­filosofa.
A un potiche de porcelana de Viena le falta una esquirla en la base. Una lámpara de cristal está rajada. El coronel, con los ojos brumosos y sonriendo, habla de la bomba.
­La pusieron en el palier. Creen que yo tengo la culpa. Si supieran lo que he hecho por ellos, esos roñosos.
­¿Mucho daño? ­pregunto. Me importa un carajo.
­Bastante. Mi hija. La he puesto en manos de un psiquiatra. Tiene doce años ­dice.
El coronel bebe, con ira, con tristeza, con miedo, con remordimiento.
Entra su mujer, con dos pocillos de café.
Contale vos, Negra.
Ella se va sin contestar; una mujer alta, orgullosa, con un rictus de neurosis. Su desdén queda flotando como una nubecita.
­La pobre quedó muy afectada ­explica el coronel­. Pero a usted no le importa esto.
­¡Cómo no me va a importar!... Oí decir que al capitán N y al mayor X también les ocurrió alguna desgracia después de aquello.
El coronel se ríe.
­La fantasía popular -dice-. Vea cómo trabaja. Pero en el fondo no inventan nada. No hacen más que repetir.
Enciende un Marlboro, deja el paquete a mi alcance sobre la mesa.
-Cuénteme cualquier chiste -dice.
Pienso. No se me ocurre.
­Cuénteme cualquier chiste político, el que quiera, y yo le demostraré que estaba inventado hace veinte años, cincuenta años, un siglo. Que se usó tras la derrota de Sedán, o a propósito de Hindenburg, de Dollfuss, de Badoglio.
-¿Y esto?
­La tumba de Tutankamón -dice el coronel-. Lord Carnavon. Basura.
El coronel se seca la transpiración con la mano gorda y velluda.
-Pero el mayor X tuvo un accidente, mató a su mujer.
­¿Qué más? ­dice, haciendo tintinear el hielo en el vaso.
-Le pegó un tiro una madrugada.
­La confundió con un ladrón ­sonríe el coronel . Esas cosas ocurren.
­Pero el capitán N. . .
­Tuvo un choque de automóvil, que lo tiene cualquiera, y más él, que no ve un caballo ensillado cuando se pone en pedo.
­¿Y usted, coronel?
­Lo mío es distinto ­dice­. Me la tienen jurada.
Se para, da una vuelta alrededor de la mesa.
­Creen que yo tengo la culpa. Esos roñosos no saben lo que yo hice por ellos. Pero algún día se va a escribir la historia. A lo mejor la va a escribir usted.
­Me gustaría.
­Y yo voy a quedar limpio, yo voy a quedar bien. No es que me importe quedar bien con esos roñosos, pero sí ante la historia, ¿comprende?
­Ojalá dependa de mí, coronel.
­Anduvieron rondando. Una noche, uno se animó. Dejó la bomba en el palier y salió corriendo.
Mete la mano en una vitrina, saca una figurita de porcelana policromada, una pastora con un cesto de flores.
-Mire.
A la pastora le falta un bracito.
­Derby -dice. Doscientos años.
La pastora se pierde entre sus dedos repentinamente tiernos. El coronel tiene una mueca de fierro en la cara nocturna, dolorida.
­¿Por qué creen que usted tiene la culpa?
­Porque yo la saqué de donde estaba, eso es cierto, y la llevé donde está ahora, eso también es cierto. Pero ellos no saben lo que querían hacer, esos roñosos no saben nada, y no saben que fui yo quien lo impidió.
El coronel bebe, con ardor, con orgullo, con fiereza, con elocuencia, con método.
-Porque yo he estudiado historia. Puedo ver las cosas con perspectiva histórica. Yo he leído a Hegel.
­¿Qué querían hacer?
­Fondearla en el río, tirarla de un avión, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en ácido. ¡Cuanta basura tiene que oír uno! Este país está cubierto de basura, uno no sabe de dónde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.
­Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, ¿no? Ha llegado la hora de destruir. Habría que romper todo.
-Y orinarle encima.
­Pero sin remordimientos, coronel. Enarbolando alegremente la bomba y la picana. ¡Salud! -digo levantando el vaso.
No contesta. Estamos sentados junto al ventanal. Las luces del puerto brillan azul mercurio. De a ratos se oyen las bocinas de los automóviles, arrastrándose lejanas como las voces de un sueño. El coronel es apenas la mancha gris de su cara sobre la mancha blanca de su camisa.
­Esa mujer ­le oigo murmurar­. Estaba desnuda en el ataúd y parecía una virgen. La piel se le había vuelto transparente. Se veían las metástasis del cáncer, como esos dibujitos que uno hace en una ventanilla mojada.
El coronel bebe. Es duro.
­Desnuda ­dice­. Éramos cuatro o cinco y no queríamos mirarnos. Estaba ese capitán de navío, y el gallego que la embalsamó, y no me acuerdo quién más. Y cuando la sacamos del ataúd -el coronel se pasa la mano por la frente­, cuando la sacamos, ese gallego asqueroso...
Oscurece por grados, como en un teatro. La cara del coronel es casi invisible. Sólo el whisky brilla en su vaso, como un fuego que se apaga despacio. Por la puerta abierta del departamento llegan remotos ruidos. La puerta del ascensor se ha cerrado en la planta baja, se ha abierto más cerca. El enorme edificio cuchichea, respira, gorgotea con sus cañerías, sus incineradores, sus cocinas, sus chicos, sus televisores, sus sirvientas, Y ahora el coronel se ha parado, empuña una metralleta que no le vi sacar de ninguna parte, y en puntas de pie camina hacia el palier, enciende la luz de golpe, mira el ascético, geométrico, irónico vacío del palier, del ascensor, de la escalera, donde no hay absolutamente nadie y regresa despacio, arrastrando la metralleta.
­Me pareció oír. Esos roñosos no me van a agarrar descuidado, como la vez pasada.
Se sienta, más cerca del ventanal ahora. La metralleta ha desaparecido y el coronel divaga nuevamente sobre aquella gran escena de su vida.
­...se le tiró encima, ese gallego asqueroso. Estaba enamorado del cadáver, la tocaba, le manoseaba los pezones. Le di una trompada, mire -el coronel se mira los nudillos­, que lo tiré contra la pared. Está todo podrido, no respetan ni a la muerte. ¿Le molesta la oscuridad?
­No.
­Mejor. Desde aquí puedo ver la calle. Y pensar. Pienso siempre. En la oscuridad se piensa mejor.
Vuelve a servirse un whisky.
­Pero esa mujer estaba desnuda -dice, argumenta contra un invisible contradictor-. Tuve que taparle el monte de Venus, le puse una mortaja y el cinturón franciscano.
Bruscamente se ríe.
­Tuve que pagar la mortaja de mi bolsillo. Mil cuatrocientos pesos. Eso le demuestra, ¿eh? Eso le demuestra.
Repite varias veces "Eso le demuestra", como un juguete mecánico, sin decir qué es lo que eso me demuestra.
-Tuve que buscar ayuda para cambiarla de ataúd. Llamé a unos obreros que había por ahí. Figúrese como se quedaron. Para ellos era una diosa, qué sé yo las cosas que les meten en la cabeza, pobre gente.
­¿Pobre gente?
­Sí, pobre gente.­El coronel lucha contra una escurridiza cólera interior­. Yo también soy argentino.
­Yo también, coronel, yo también. Somos todos argentinos.
­Ah, bueno ­dice.
­¿La vieron así?
­Sí, ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Una diosa, y desnuda, y muerta. Con toda la muerte al aire, ¿sabe? Con todo, con todo...
La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista, esa frasecita cada vez más rémova encuadrada en sus líneas de fuga, y el descenso de la voz manteniendo una divina proporción o qué. Yo también me sirvo un whisky.
­Para mí no es nada -dice el coronel­. Yo estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas. Muchas en mi vida. Y hombres muertos. Muchos en Polonia, el 39. Yo era agregado militar, dése cuenta.
Quiero darme cuenta, sumo mujeres desnudas más hombres muertos, pero el resultado no me da, no me da, no me da... Con un solo movimiento muscular me pongo sobrio, como un perro que se sacude el agua.
­A mí no me podía sorprender. Pero ellos...
­¿Se impresionaron?
­Uno se desmayó. Lo desperté a bofetadas. Le dije: "Maricón, ¿ésto es lo que hacés cuando tenés que enterrar a tu reina? Acordate de San Pedro, que se durmió cuando lo mataban a Cristo." Después me agradeció.
Miró la calle. "Coca" dice el letrero, plata sobre rojo. "Cola" dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, círculo rojo tras concéntrico círculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. "Beba".
­Beba ­dice el coronel.
Bebo.
­¿Me escucha?
-Lo escucho.
Le cortamos un dedo.
­¿Era necesario?
El coronel es de plata, ahora. Se mira la punta del índice, la demarca con la uña del pulgar y la alza.
­Tantito así. Para identificarla.
-¿No sabían quién era?
Se ríe. La mano se vuelve roja. "Beba".
­Sabíamos, sí. Las cosas tienen que ser legales. Era un acto histórico, ¿comprende?
­Comprendo.
-La impresión digital no agarra si el dedo está muerto. Hay que hidratarlo. Más tarde se lo pegamos.
­¿Y?
­Era ella. Esa mujer era ella.
­¿Muy cambiada?
­No, no, usted no me entiende. lgualita. Parecía que iba a hablar, que iba a... Lo del dedo es para que todo fuera legal. El profesor R. controló todo, hasta le sacó radiografías.
­¿El profesor R.?
-Sí. Eso no lo podía hacer cualquiera. Hacía falta alguien con autoridad científica, moral.
En algún lugar de la casa suena, remota, entrecortada, una campanilla. No veo entrar a la mujer del coronel, pero de pronto esta ahí, su voz amarga, inconquistable.
­¿Enciendo?
­No.
­Teléfono.
­Deciles que no estoy.
Desaparece.
­Es para putearme ­explica el coronel-. Me llaman a cualquier hora. A las tres de la madrugada, a las cinco.
-Ganas de joder ­digo alegremente.
­Cambié tres veces el número del teléfono. Pero siempre lo averiguan.
­¿Qué le dicen?
­Que a mi hija le agarre la polio. Que me van a cortar los huevos. Basura.
Oigo el hielo en el vaso, como un cencerro lejano.
­Hice una ceremonia, los arengué. Yo respeto las ideas, les dije. Esa mujer hizo mucho por ustedes. Yo la voy a enterrar como cristiana. Pero tienen que ayudarme.
El coronel está de pie y bebe con coraje, con exasperación, con grandes y altas ideas que refluyen sobre él como grandes y altas olas contra un peñasco y lo dejan intocado y seco, recortado y negro, rojo y plata.
­La sacamos en un furgón, la tuve en Viamonte, después en 25 de Mayo, siempre cuidándola, protegiéndola, escondiéndola. Me la querían quitar, hacer algo con ella. La tapé con una lona, estaba en mi despacho, sobre un armario, muy alto. Cuando me preguntaban qué era, les decía que era el transmisor de Córdoba, la Voz de la Libertad.
Ya no sé dónde está el coronel. El reflejo plateado lo busca, la pupila roja. Tal vez ha salido. Tal vez ambula entre los muebles. El edificio huele vagamente a sopa en la cocina, colonia en el baño, pañales en la cuna, remedios, cigarrillos, vida, muerte.
-Llueve -dice su voz extraña.
Miro el cielo: el perro Sirio, el cazador Orión.
­Llueve día por medio ­dice el coronel-. Día por medio llueve en un jardín donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cinturón franciscano.
Dónde, pienso, dónde.
­¡Está parada! -grita el coronel­. ¡La enterré parada, como Facundo, porque era un macho!
Entonces lo veo, en la otra punta de la mesa. Y por un momento, cuando el resplandor cárdeno lo baña, creo que llora, que gruesas lágrimas le resbalan por la cara.
­No me haga caso -dice, se sienta­. Estoy borracho.
Y largamente llueve en su memoria.
Me paro, le toco el hombro.
­¿Eh? -dice­ ¿Eh? -dice.
Y me mira con desconfianza, como un ebrio que se despierta en un tren desconocido.
-¿La sacaron del país?
-Sí.
­¿La sacó usted?
­Sí.
-¿Cuántas personas saben?
­DOS.
­¿El Viejo sabe?
Se ríe.
-Cree que sabe.
­¿Dónde?
No contesta.
­Hay que escribirlo, publicarlo.
­Sí. Algún día.
Parece cansado, remoto.
­¡Ahora! ­me exaspero­. ¿No le preocupa la historia? ¡Yo escribo la historia, y usted queda bien, bien para siempre, coronel!
La lengua se le pega al paladar, a los dientes.
-Cuando llegue el momento... usted será el primero...
­No, ya mismo. Piense. Paris Match. Life. Cinco mil dólares. Diez mil. Lo que quiera.
Se ríe.
­¿Dónde, coronel, dónde?
Se para despacio, no me conoce. Tal vez va a preguntarme quién soy, qué hago ahí.
Y mientras salgo derrotado, pensando que tendré que volver, o que no volveré nunca. Mientras mi dedo índice inicia ya ese infatigable itinerario por los mapas, uniendo isoyetas, probabilidades, complicidades. Mientras sé que ya no me interesa, y que justamente no moveré un dedo, ni siquiera en un mapa, la voz del coronel me alcanza como una revelación.
­Es mía -dice simplemente­. Esa mujer es mía.

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A BUEN ENTENDEDOR POCAS PALABRAS BASTAN. AQUI BASTA CON ANALIZAR LOS ADJETIVOS PARA ENTENDER LAS INTENCIONES Y EL USO DE CIERTOS VOCABLOS COMO "PUEBLO" "DEMOCRACIA" y "LIBERTAD".

BOTELLA AL MAR Nº 31
16 DE OCTUBRE 1945

“franco tren de provocar incidencias y dirimirlas a balazos”
trataron de desfilar los elementos “Peronistas”. Desde temprano circulaba ayer en la ciudad la versión de que una numerosa columna de peronistas, todos ellos “Hombres guapos”, se proponía desfilar por las calles céntricas en franco tren de provocar incidencias y dirimirlas a balazos.
La policía destacó empleados de Investigaciones y reforzó la vigilancia cargo de los agentes de las respectivas seccionales. Muchas personas de filiación democrática concurrieron también al atardecer a la calle Florida pues el anuncio de este desfile de los últimos admiradores del ex vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión, había despertado lógica curiosidad.
De: Diario Crítica.

17 DE OCTUBRE 1945

“Toda clase de métodos de coerción”
Mediante la violencia tratan de impedir el trabajo en Avellaneda.

Recurrieron a toda clase de métodos de coerción y contando con una inexplicable pasividad por parte de la policía, que se negó a intervenir en los casos en que se solicitó su protección, elementos adictos al ex vicepresidente de la República intentaron poner en práctica un plan de perturbación del orden tendiente a impedir la normalización institucional del país. Para asegurarse del éxito del movimiento, desde ayer se habían echado a correr ciertas versiones según las cuales todas las conquistas sociales obtenidas últimamente habían sido derogadas. No obstante la anunciada huelga ha hallado escaso eco entre los trabajadores.
Diario El Mundo

“Grupos dispersos que recorren las calles con paso cansino”
En varias zonas de Buenos Aires los grupos peronianos cometieron sabotajes y desmanes.
El anunciado movimiento popular de los peronistas ha fracasado estrepitosamente en un ridículo de extraordinarias proporciones. Las multitudinarias e imponente columnas de los adictos al ex vicepresidente prometían reunir para dar las sensación cabal de su poderío, se han trocado en grupos dispersos que recorren las calles con paso cansino, en medio de la indiferencia y el desprecio de la población, y dando la impresión de comparsas extenuadas que comprenden la inutilidad del papel que se les quiere hacer representar.
No obstante, ante el fracaso, los elementos más recalcitrantes de este peronismo en veloz menguante, tratan de hallar desquite cometiendo desmanes y recurriendo al sabotaje…
A esto ha quedado reducido el seudo movimiento obrero que no ha mucho, en un jactancioso reportaje, el ex vicepresidente prometía que involucraría a tres millones de obreros, a unos insignificantes núcleos de exaltados que, al amparo de una tolerancia inexplicable, pretende asumir una representación que no les corresponde.
De: Diario Crítica.

“Al grito de hoy es el grito del pueblo: ¡Viva Perón!”
El auténtico pueblo argentino expresa su solidaridad con Perón.
Desde el mediodía una inmensa marejada humana se volcó, como respondiendo a una tácita consigna, por diversas arterias, en dirección al Hospital Militar Central, donde el Coronel J.D. Perón sigue bajo “protección”.
Millares y millares de trabajadores encolumnados tras banderas argentinas, enfervorizados al grito constante de “PERÖN, PERÓN”.
Las mujeres de los trabajadores argentinos pusieron la nota amable en esta grandiosa fiesta del trabajo y la libertad del pueblo argentino, llevando flores, insignias, banderas y retratos del líder del pueblo.
La columna, al llegar frente al Hospital Militar Central, como contenida por un dique monumental, condensó, desbordando las calles adyacentes, mientras que el final de la columna seguía aun encaminándose por Las Heras, Av. Bullrich, Luis María Campos y otras calles. Desde todas las esquinas, nutridos grupos de obreros se sumaron a las columnas agregando su voz al grito de hoy es el grito del pueblo: ¡Viva Perón!.
De: Diario La Época

lunes, 8 de diciembre de 2008

BOTELLA AL MAR Nº 30 AGUSTÍN TOSCO

" Yo no me planteo cómo tendré que morir, creo que mi fin será consecuente con mi lucha, no sé en qué circunstancia. Lo importante es morir con los ideales de uno. Ahora, no me gustaría morir habiendo traicionado a mi clase".



Agustín Tosco nació en Coronel Moldes, Córdoba en mayo de 1930. Contaba 18 años cuando empieza a trabajar en Luz y Fuerza, en el taller electromecánico.
A lo largo de su vida demostró una profunda identificación con los conflictos sociales y dedicó mucho tiempo a lecturas que le permitieron construir sus conocimientos gremiales. En la escuela aprendió conceptos, de la vida nació su vocación por los otros, por la defensa de los derechos de los trabajadores y su ética. Su convicción militante retratada por Vicente Zito Lema cuando anota que: “Símbolo del Cordobazo ¬ una de las mayores gestas populares del siglo¬, prisionero de las dictaduras, ejemplo aun en el cansancio, en la desorientación o en la peor desventura, colocando al servicio de los demás un enorme coraje personal y esa férrea voluntad con que se transforma la realidad. Veía el socialismo como un camino para la construcción del hombre nuevo y la nueva sociedad. Como pocos luchó para que así fuera. Tuvo la pasión de los convencidos, la fraternidad de los justos y alcanzó, sin dejar de ser nunca un trabajador, el más alto grado de conciencia crítica que en su tiempo se pudo lograr. Mirándonos en él, nadie se animará a pensar que la clase obrera argentina come vidrio. La conversación había entrado en lo personal y dio pie a la última pregunta, pertinente para aquellos tiempos donde los destinos trágicos se habían convertido en una cotidianeidad: ¿cómo quisiera morir y cómo no quisiera?. Contestó casi sin respirar, pareció que las palabras las tenía siempre en la punta de la lengua: "El marxismo dice que la muerte es necesaria. Yo no me planteo cómo tendré que morir, creo que mi fin será consecuente con mi lucha, no sé en qué circunstancia. Lo importante es morir con los ideales de uno. Ahora, no me gustaría morir habiendo traicionado a mi clase".
Sus condiciones personales lo hacen sobresalir como conductor, ya como presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela Presidente Roca en la ciudad de Córdoba, mas adelante subdelegado en Luz y Fuerza, luego delegado, Secretario del cuerpo de delegados, llega a la conducción y mas tarde Secretario gremial de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLYF).
La “revolución libertadora” que se ocupó de “disciplinar” toda disidencia gremial particularmente las provenientes del peronismo pero también de todo sector combativo, lo inhabilitó hasta 1957. En este último año participó de la huelga que paralizó Luz y Fuerza y terminó en la cárcel.
El plan económico de Adalbert Krieger Vasena precipitó al movimiento obrero a la calle en lo que constituyó una muestra de fuerza impresionante por las calles de Córdoba. El “Cordobazo” fue una severa demostración de un movimiento obrero cohesionado por encima de las diferencias ideológicas, pero unitario en cuanto al objetivo claro de decirle NO al funesto régimen de facto. Las medidas de Krieger Vasena atendían a la destrucción de la industria nacional.


Desde la cárcel denunció claramente desde prisión: “Somos prisioneros del sistema que aún impera en nuestro país y rehenes de la dictadura que lo agobia […] Los prisioneros de Luz y Fuerza, como los demás detenidos, hemos mantenido y mantendremos permanentemente en alto la dignidad personal que se liga indisolublemente con la dignidad del gremio y del Movimiento Obrero.
No hemos claudicado nunca en la constante lucha contra la dictadura ni claudicaremos jamás aún cuando las puertas de la cárcel no se abran para nosotros. Las grandes consignas de la Justicia Social y de la Liberación Nacional han adquirido mayor valor para nosotros. Si antes las sentíamos y comprendíamos, hoy son parte indisoluble de nuestra conciencia y de nuestra doctrina sindical.
2) Rendimos una vez más un profundo homenaje a nuestros mártires, Santiago Pampillón, Hilda Guerrero de Molina, Cabral, Bello, Blanco, Mena y a aquellos que por nuestra situación no conocemos sus nombres. A los que cayeron bajo la represión brutal de la dictadura, un recuerdo sagrado y la seguridad histórica, de que los sectores del privilegio y de la reacción no podrán detener jamás el avance de los pueblos por más crímenes que cometan, por más ciudadanos que encarcelen, por más persecuciones y atropellos que consuman.
3) Ratificamos nuestro repudio a todos los elementos participacionistas que en esta oportunidad también habrán “participado” de la represión dictatorial; a los simuladores, a los oportunistas, a los débiles de espíritu a los que se niegan así mismos, a los que se salvan pasándose en complicidad o por omisión a la vereda de enfrente. A nosotros nos condena la injusticia y la arbitrariedad. A ellos los condena la verdad del Pueblo. Preferimos toda la vida la prisión con el respeto de nuestros compañeros, que la libertad con su repudio, como les sucede a los partipacionistas.
4) Tenemos una inmensa fe en que el Pueblo triunfará. Que deberá normalizarse institucionalmente el país. Que la voluntad soberana del Pueblo determine quién y cómo gobernar. Para ello la unidad combativa del Movimiento Obrero, del estudiantado, de los sacerdotes progresistas, de las fuerzas civiles y militares patrióticas, de todos los hombres y mujeres argentinos, es un factor de fundamental importancia. El neofascismo comunitarista, caerá inexorablemente aplastado por la conjunción de los esfuerzos inspirados en los sentimientos y pensamientos nacionales, populares y progresistas. La misión de cada uno es construir ese destino, al que la absoluta mayoría del Pueblo aspira.
5) La férrea Unidad del Gremio debe continuar como hasta ahora y si es posible fortalecerla aún más. Ésta que padecemos, es una sanción más de las tantas que nos aplicaron a Luz y Fuerza y que caen simultáneamente sobre tantos hombres e instituciones que luchan por el reconocimiento de sus derechos.
Nos han dicho invocando a la Patria, que somos todos argentinos. Sabemos que es así formalmente, pero que hay una realidad más esencial; la mayoría de los argentinos quieren y defienden su Patria; una minoría privilegiada y reaccionaria, reniega de la misma, la vende o la entrega.
6) Todo lo que de constructivo pueden aportar para consolidar la dirección del Gremio, deben darlo nuestros compañeros. Sabemos que así será porque estamos convencidos de lo permanente de esa frase que es patrimonio de la CGT de los Argentinos. “Es preferible honra sin Sindicatos, que Sindicatos sin honra”. Los Sindicatos no son uno o cien edificios, los verdaderos Sindicatos son un conjunto de Compañeros unidos por el gran ideal de Justicia y de redención humana. Lo demás viene por añadidura.
...
10) Nuestra libertad tiene relativa importancia. Todas las preocupaciones y esfuerzos deben dirigirse fundamentalmente a erradicar el régimen que oprime al país. A reconquistar los derechos sindicales conculcados. A lograr un reconocimiento integral de los derechos humanos. En eso estuvimos todos y en eso debemos proseguir.
En la acción por concretar esos ideales nos mantenemos. La cárcel aprisiona nuestros cuerpos, pero el espíritu es libre y con su solidez se derrota a los tiranos….
Un afectuoso saludo y un gran abrazo para todos los compañeros de Luz y Fuerza de Córdoba AGUSTIN J. TOSCO.” .
Tosco sufrió encarcelamientos en diversas oportunidades, siempre vinculados con su actividad en defensa de los trabajadores. Fue así que lo encarcelaron en Rawson, en Devoto. En la década de 1970 fue llevado a prisión a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
Osvaldo Bayer aporta que perseguido y amenazado durante el gobierno de “Isabel”. En octubre de 1974 se intervino el sindicato de Luz y Fuerza y Tosco pasó a la clandestinidad, amenazado y perseguido, pero además enfermó sin que pudiera acceder a un hospital debido a que si lo encontraban lo iban a matar. Algunos amigos médicos arriesgaron su vida para atenderlo. Así, en la clandestinidad, murió el 5 de noviembre de 1975.
La coherencia de su pensamiento y sus acciones queda plasmada en estas palabras: -¿Qué objetivos persigue como dirigente y como hombre?
"-Hago lo que hago porque quiero a la justicia. Si bien yo nací en una familia de pequeños propietarios y no he experimentado la injusticia que sufre tanta gente, tantos trabajadores, sé que no sólo lucha contra ella quien la padece, sino también quien la comprende. Claro que la represión la hemos sufrido nosotros también. Pero lo fundamental es que todos los que tenemos un concepto de justicia y equidad, debemos luchar para construir una nueva sociedad que permita al hombre salir de la enajenación a que lo conduce este sistema que afecta hasta el derecho de vivir. La mortalidad infantil, el analfabetismo, la deficiencia sanitaria, la falta de vivienda son parte de este sistema injusto.
-¿Cómo llegó a estas convicciones? ¿Estudiando?
-Sí, a través de la lectura. Yo estudié en la escuela primaria y luego hice un curso de cuatro años en una escuela técnica. Más tarde, tres años en la Universidad Tecnológica, donde me recibí de electrotécnico. Por lo demás, leí lo que cayó en mis manos: José Ingenieros, fundamentalmente, y también novelas y ensayos sobre los problemas del movimiento obrero.
-¿Es difícil lograr coherencia entre lo que uno piensa y lo que uno hace?
-Es difícil, si más aún en este tipo de sociedad cuando nosotros pretendemos tener una moral que no sea la típica de esta sociedad, nos encontramos permanentemente con esta tabla de valores, que pretende colocar a toda la población bajo su imperativo. Ahora es difícil, pero no imposible. Llevar a la práctica las ideas de uno requiere un esfuerzo, pero mucha gente lo hace."
SOBRE EL CORDOBAZO. SU TESTIMONIO
La instauración del Estado de Sitio; la intervención a sindicatos; la prisión a disposición del Poder Ejecutivo de cientos y cientos de personas; el injusto castigo de ira disciplinaria, disponiendo la cesantía de numerosos trabajadores, constituyeron una realidad insospechada para nosotros y para el pueblo.
Sin embargo el régimen que se arrogó, sin ningún tipo de mandato, la representación popular; el régimen que usurpó el poder, en lugar de resolver siquiera, los más mínimos problemas del país, instrumentó una política reaccionaria al servicio de los intereses oligárquicos y antinacionales y en contra de todo lo que los argentinos quieren.
Nosotros hemos visto y vivido lo que sucedió en Córdoba. Hemos visto a miles y miles de hombres, mujeres y jóvenes que, sin temer salieron a la calle a gritar su vibrante protesta. Hemos visto verdaderas mareas humanas que reclamaban justicia, libertad y democracia, los hemos visto actuar con valor, decisión y firmeza incomparables... ¿Qué exigía ese Pueblo en lucha?. Exigía respeto a su soberana voluntad; exigía la normalización institucional, para que el Gobierno fuera elegido por decisión de la mayoría de la población, sin persecuciones para con las ideas y doctrinas de ningún argentino. Exigía que se aumentaran los salarios en un 40 %, que era lo que había crecido el costo de la vida. Exigía el respeto al derecho de asociación, reunión y libre expresión. Exigía la defensa del patrimonio nacional, absorbido, cada vez más, por los monopolios extranjeros. Exigía la creación de nuevas fuentes de trabajo, para eliminar la desocupación que trae miseria y desesperación a los hogares. Exigía la reincorporación de los cesantes y el levantamiento de las sanciones por haber hecho uso del derecho constitucional de huelga. Exigía la anulación de la política de racionalización en las empresas del Estado y del desconocimiento de derechos contractuales de las empresas privadas. Exigía una Universidad abierta a las posibilidades de los hijos de los trabajadores y consustanciada con los intereses del país. Exigía la eliminación de las quitas zonales, que reducen las remuneraciones de los obreros por el sólo hecho de vivir en el interior del país. Exigía la restitución del sábado inglés, que disminuyó los salarios en más del 9 % y aumentó la jornada laboral.. Todas estas cosas y muchas más, exigía el pueblo, cansado de peticionar ante los sordos oídos del Gobierno. Cansado de que se prohibieran y disolvieran violentamente sus actos y manifestaciones. Cansado de ser atropellado y escarnecido. Ya el 16 de mayo en Córdoba se cumplió un extraordinario paro general de 24 horas. El 29 y 30 de Mayo se cumplirían otro paro general de 37 horas, con actos públicos, en demanda de soluciones.
Antes de la media hora de marcha, desde las fábricas a la ciudad, las fuerzas represivas ya habían asesinado a un compañero de Mecánicos, y comenzaron a atacar a los trabajadores y estudiantes con saña digna de invasores bárbaros.
Toda la responsabilidad de lo ocurrido cae, inexorablemente, sobre las fuerzas de represión y los Gobiernos Provincial y Nacional, que lo ordenaron. De nada puede culparse al pueblo que salió a defender sus derechos y los defendió con sus tres armas fundamentales: la razón, la verdad y la justicia.
Una de las consecuencias de la represión de la Dictadura, son los trece prisioneros de Rawson; los 11 de Neuquén y los 7 de Córdoba. Todos juzgados y condenados por Consejos de Guerra, en forma injusta y arbitraria, sin una posibilidad adecuada de defensa.
Si bien estamos muy lejos de Córdoba, no podemos sentirnos menos que orgullosos de todos los compañeros de Trelew y Rawson. La inmediata constitución de una Comisión de Solidaridad que visitó la cárcel, en misión fraternal, e hizo llegar importantes provisiones a nuestros presos y que trabaja infatigablemente para solucionar todos los problemas que padecen y que los visita todos los días Domingos, ha demostrado que la unidad, el compañerismo y la solidaridad son virtudes imprescindibles de la clase trabajadora. Por más que existan dirigentes claudicantes, conciliadores y participacionistas.
Cárcel de Rawson, 13/julio/1969

domingo, 7 de diciembre de 2008

BOTELLA N º 29 DE ARTURO JAURETCHE


BOTELLA DE PENSAMIENTO.
FRASES DE ARTURO JAURETCHE. NO PIERDEN ACTUALIDAD.
LEA Y DIFUNDA.

Las disputas de la izquierda argentina son como los perros de los mataderos: se pelean por las achuras, mientras el abastecedor se lleva la vaca.


Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero.

Lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será.

En el territorio más rico de la tierra vive un Pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la Nación y el Pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana ni un Pueblo felíz.

Hasta que un dia el paisano acabe con este infierno, y haciendo suyo el gobierno, con solo esta ley se rija: o es pa' todos la cobija, o es pa' todos el invierno.

El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza.

Los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida de todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada (...) No habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota mercante o las usinas.

La falsificación (de la historia) ha perseguido precisamente esta finalidad: impedir, a través de la desfiguración del pasado, que los argentinos poseamos la técnica, la aptitud para concebir y realizar una política nacional. Mucha gente no entiende la necesidad del revisionismo porque no comprende que la falsificación de la historia es una política de la historia, destinada a privarnos de experiencia que es la sabiduría madre.

No es posible quedarse a contemplar el ombligo de ayer y no ver el cordón umbilical que aparece a medida que todos los días nace una nueva Argentina a través de los jóvenes. No se lamenten los viejos de que los recién venidos ocupen los primeros puestos de la fila; porque siempre es así: se gana con los nuevos.

Todos los sectores sociales deben estar unidos verticalmente por el destino común de la Nación (...) Se hace imposible pensar la política social sin una política nacional.

No existe la libertad de prensa, tan sólo es una máscara de la libertad de empresa.

El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo (...) Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros, todavía sigue naciendo

La juventud tiene su lucha, que es derribar a las oligarquías entregadoras, a los conductores que desorientan y a los intereses extraños que nos explotan

La economía moderna es dirigida. O la dirige el Estado o la dirigen los poderes económicos. Estamos en un mundo económicamente organizado por medidas políticas, y el que no organiza su economía políticamente es una víctima. El cuento de la división internacional del trabajo, con el de la libertad de comercio, que es su ejecución, es pues una de las tantas formulaciones doctrinarias, destinadas a impedir que organicemos sobre los hechos nuestra propia doctrina económica.

Es frecuente el error de oponer la política realista a la política idealista. Error que proviene de confundir al político practicón con el realista. El practicón que es un simple colector de votos o fuerzas materiales. El realismo consiste en la correcta interpretación de la realidad y la realidad es un complejo que se compone de ideal y de cosas prácticas[...] Ni escapa al círculo de los hechos concretos por la tangente del sueño o la imaginación, ni está tan atado a lo concreto que se deja cerrar por el círculo de lo cotidiano al margen del futuro y el pasado. Para una política realista la realidad está constituida de fines y medios, de antecedentes y consecuentes, de causas y concausas.

Ahora a Gardel (Carlos Gardel) en vez de escucharlo, lo analizan. Es un disparate pedirle conciencia de clase, como es un disparate pedirle conciencia de clase a Cassius Clay o a Bonavena (Oscar Bonavena). El es un mito. Como Rockefeller, con la diferencia que éste no fue un cantor de éxito, que empezó de abajo, prosperó y se adaptó a su público. A un hombre que canta bien no se le pregunta si traiciona o no a su clase.

Los intelectuales argentinos suben al caballo por la izquierda y bajan por la derecha.

Yo no soy un "vivo", soy apenas un gil avivado.

BOTELLA Nº 28 CUATRO GATOS.

LA BOTELLA QUE NUNCA QUEDA DESACTUALIZADA LA ENVÍA DON ARTURO JAURETCHE.
CAMBIANDO ALGUNOS NOMBRES LA HISTORIA DE LOS CUATRO GATOS SE REPITE...

Cuatro gatos, por Arturo Jauretche (1940)
Cuatro gatos enjaulados debatían
Viendo un menú olvidado del fondero
En que forma el conejo preferían;
Y así dijo de los gatos el primero:

No hay nada que me guste a mí en el mundo,
como el conejo al modo democrático.
Y sesudo contestó el gato segundo,
Que era un gato conocido por lunático.

El materialismo histórico me enseña
a preferirlo en salsa comunista;
y el tercero exclamó: Con leña
sale mucho mejor, a la fascista.

Y el gato forjista que era el cuarto,
Intervino a su vez en el debate:
Cállense los tres, que ya estoy harto,
de oírles discutir tal disparate.

Pues aferrados a tales temas
Olvidan que en la fonda son conejos;
Dejémosle al cocinero los sistemas
y tratemos de salvar nuestro pellejo!

Como los gatos en la jaula aquella
Si no los cuatro, por lo menos tres,
Los ideólogos criollos se querellan,
Pero en la jaula del fondero inglés.

Vamos a hacer la libertad criolla
Gritoles el forjista a los pedantes
Escapemos primero de la olla,
El sistema se verá mas adelante.

BOTELLA AL MAR Nº 27: de la COMISION MEDIOS AUDIOVISUALES EN CARTA ABIERTA

ESTA BOTELLA VA SIN SONZERAS. LEE EL PRIMER DOCUMENTO DE MEDIOS AUDIOVISUALES EN:

http://www.mediosencartaabierta.org/index.php