martes, 6 de noviembre de 2012

Los últimos viajes de Cortés

6 de octubre
"En 1547, cuando sintió que la muerte le estaba haciendo cosquillas, Hernán Cortés mandó que lo sepultaran en México, en el convento de Coyoacán, que iba a honrar su memoria. Cuando murió, el convento seguía en veremos, y el difunto tuvo que alojarse en diversos domicilios de Sevilla.
Por fin consiguió lugar en un barco que lo llevó a México, donde encontró residencia, junto a su madre, en la iglesia de San Francisco de Texcoco. De ahí pasó a otra iglesia, junto al último de sus hijos, hasta que el virrey ordenó que se mudara al Hospital de Jesús y que se quedara allí, guardado en lugar secreto, a salvo de los patriotas mexicanos locos de ganas de profanarlo.
La llave de la urna fue pasando de mano en mano, de fraile en fraile, durante más de un siglo y medio, hasta que no hace mucho los científicos muertólogos confirmaron que esa pésima dentadura y esos huesos marcados por la sífilis son todo lo que queda del cuerpo de conquistador de México.
Del alma, nada se sabe. Dicen que dicen que Cortés había encargado esa tarea a un almero de Usumacinta, un indio llamado Tomás, que tenía un almario donde guardaba, en frasquitos, las almas idas en el último suspiro; pero eso nunca se pudo confirmar".
De: Eduardo Galeano.

LA YAPA
La historia de los huesos de Hernán Cortés
La muerte de Hernán Cortés, conquistador de México y marqués del Valle de Oaxaca, ocurrió la noche del viernes 2 de diciembre de 1547, cuando tenía la edad de 62 años. A partir de entonces, los huesos de Cortés no encontrarán un sitio permanente de reposo, pues serán constantemente cambiados de lugar por varias razones.
Su testamento fue redactado entre el 11 y 12 de octubre de 1547, y en él planeó sus funerales. Solicitaba ser enterrado en la iglesia de la parroquia donde muriese, sin embargo, este testamento fue modificado poco tiempo después, y se dio a las albaceas de Cortés la libertad para decidir sobre este tema.
Así, el domingo 4 de diciembre de 1547 comenzaron las ceremonias fúnebres, con curas, capellanes, frailes; cincuenta pobres vestidos con "ropas largas de paño y caperuzas"; además de todos los criados del marqués propiamente vestidos de luto. El prior del monasterio pidió que se abriera la caja fúnebre para reconocer el cuerpo del marqués, y hecho esto, el féretro se depositó "en medio de las gradas del altar mayor del monasterio, que era el mausoleo del duque de Medina Sidonia", en San Isidoro del Campo, Sevilla. En este entierro, se puso el siguiente epitafio ordenado por el segundo marqués del Valle (Martín Cortés):
Padre cuya suerte impropiamente / Aqueste bajo mundo poseía / Valor que nuestra edad enriquecía, / Descansa ahora en paz, eternamente.
San Isidoro del Campo
San Isidoro del Campo (Foto: Felix Hinz)
Tres años después, en 1550, sus restos fueron trasladados junto al altar de Santa Catarina en la misma iglesia, por necesidad de espacio en el mausoleo del duque de Medina Sidonia.
En su Testamento, Hernán Cortés disponía que sus restos fuesen trasladados a un monasterio que él había encargado construir en Coyoacán, de ser posible antes de diez años de cumplida su muerte. Este monasterio nunca fue construido, y el dinero encargado por Cortés fue destinado a otras labores por el cabildo de la ciudad de México.
Finalmente en 1566, quince años después de la muerte de Cortés, sus restos fueron trasladados a la Nueva España en una urna cerrada, forrada en terciopelo. Como no existía el monasterio de Coyoacán, se le dio sepultura en la iglesia San Francisco de Texcoco, donde estaban enterradas su madre (Catalina Pizarro) y una de sus hijas. En este sitio reposarán los huesos 63 años.
Al morir en 1629 don Pedro Cortés, cuarto marqués del Valle, y último en la línea de descendencia masculina, se decide enterrarlo en la iglesia de los franciscanos en México. Así, el virrey y el arzobispo aprovechan la ocasión y trasladan junto con don Pedro, los restos de su gran abuelo Hernán Cortés a donde "tomó descanso el último de sus herederos varones". Los huesos de Cortés fueron mantenidos durante nueve días en la sala principal del palacio de su estado en donde se honraron. Posteriormente, se abrió un nicho en la pared detrás del Sagrario de la iglesia de franciscanos, y se depositó la urna de los huesos, resguardada por una puerta doble de hierro y madera dorada, con cristal. Sitio donde pemanecerán por 87 años, y se grabó la siguiente inscripción:
"Ferdinandi Cortés ossa servatur hic famosa".
Posteriormente, en 1716 vuelven a cambiar los restos de lugar, y los trasladan a la parte posterior del retablo mayor, en la misma iglesia. En este sitio permanecerán 78 años.
En 1794, se sacó la urna de madera dorada y cristales, con cuatro asas de plata, y que tenía en la cabecera pintadas las armas del marqués. Dentro de la urna se hallaron los huesos envueltos en una sabana, bordada de seda negra y con encaje. El cráneo estaba en un pañuelo de la misma tela con encaje blanco en la orilla. La urna fué trasladada al Hospital de Jesús, fundado por Hernán Cortés.
Huesos de Cortés
Cráneo de Cortés
Los huesos de Hernán Cortés
El 8 de noviembre del mismo año, se alfombró la iglesia de Jesús, se colocaron treinta blandones de plata en el sepulcro, que constaba de un zócalo, una urna con un busto del conquistador hecho por Manuel Tolsá, y una estela con el escudo del Marqués dorado a fuego. Todo hecho de mármol. La ceremonia se anunció con campanas por toda la ciudad y fue celebrada por Fray. Servando Teresa de Mier. En este sitio reposarán por 23 años.
Hernán Cortés
Copia del busto de Hernán Cortés, hecho por Manuel Tolsá. (Foto: Xavier López Medellín)
En 1823 era casi inminente la profanación de este monumento por el movimiento de independencia y sus partidarios, que querían quemar los restos del conquistador en la plaza de San Lázaro, por lo que fue preciso esconder los restos de Cortés. Para ello, el Ministro don Lucas Alamán, junto con el capellán mayor del Hospital, doctor Joaquín Canales, la noche del 15 de septiembre de 1823 extrajeron los huesos de su mausoleo, y los colocaron bajo la tarima del hospital de Jesús. El mausoleo fue desmantelado y el busto y armas de bronce dorado se remitieron a Palermo, con el señor duque de Terranova. Con este traslado se hizo creer que los huesos ya no estaban en México. Bajo esta tarima se resguardaron los huesos de Cortés 13 años.
De debajo de la tarima del altar mayor, se cambian en 1836 a un nicho en el muro del lado del Evangelio, en donde estaba el monumento, y se cierra el nicho sin ninguna otra referencia. En este nicho estuvieron reposando en secreto 110 años.
Alamán entrega a la Embajada de España una copia del llamado "Documento del año 1836" que revelaba el lugar del secreto entierro del marqués, esta copia se mantuvo en secreto. En 1946 se tuvo acceso a este documento por parte de algunos investigadores de El Colegio de México, quienes convencidos de su autenticidad decidieron buscar los restos ocultos.
El domingo 24 de noviembre comenzó la excavación en el lugar del muro contiguo al altar mayor que señalaba el documento. Dos horas después, descubrieron una gran losa que ocultaba la bóveda con la urna. Finalmente con un golpe de barrena, la urna con el terciopelo bordado en oro quedó al descubierto. La noche siguiente se hizo publico el hallazgo, y se quitó la urna y el forro de terciopelo, la primera cubierta de plomo y la caja de madera. Entonces apareció una urna de cristal y se vieron los envoltorios de los huesos.
El 28 de noviembre se expide un acuerdo presidencial en el que se confía al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la custodia de los huesos, y el realizar estudios para autentificar los mismos, que en caso de confirmarse, se conservarían en el mismo Hospital de Jesús.
El estudio aportó interesantes datos de la vida del famoso conquistador. Aunque ya se conocían datos de los huesos como "cráneo pequeño y alargado, y los demás huesos de un hombre de complexión fuerte", se notaron "huellas de abscesos de los alvéolos de los incisivos medios, canino y premolares superiores izquierdos" lo que indica que Hernán Cortés padeció mucho de los dientes. Además se encontraron "los fémures derecho e izquierdo completos. Tibias derecha e izquierda completas. Peronés derecho e izquierdo. Rótula derecha completa y normal", lo que desdice una posible deformación causada por bubas en la pierna derecha.
Ya confirmada la autenticidad de los huesos, la comisión encargada de este estudio recomendó se restaure la cubierta exterior de terciopelo, las cajas de plomo, la caja de madera y la urna de cristal; y que se depositen los huesos en el mismo nicho en que fueron encontrados. Así se hizo, y el 9 de julio de 1947 se reinhumaron los restos de Hernán Cortés y se puso sobre el muro de la iglesia una placa de bronce, de 1.26 m por 0.85 con el escudo de armas de Cortés con la inscripción:
HERNÁN CORTÉS
1485-1547
En este sitio reposan sus restos hasta la fecha.
Tumba actuál de Hernán Cortés
Placa colocada en la tumba de Hernán Cortés en la Iglesia de Jesús. (Foto: Felix Hinz, 2002)
La misma placa renovada (Foto: Xavier López Medellín, 2011)
 
Exhumando los restos de Cortés en 1946:
Fotografía de un grupo de personas en la Iglesia de Jesús, en México, viendo sacar los restos mortales de Hernán Cortés
Fotografía de una oquedad en el muro de la Iglesia de Jesús, en México, donde se guardaban las cenizas de Hernán Cortés
Fotografía de la caja de cristal que guardaba los restos mortales de Hernán Cortés
 
  de http://www.motecuhzoma.de/huesos.html
BIBLIOGRAFÍA:
Martínez, José Luis: Hernán Cortés (versión abreviada). Breviarios FCE, México 1992
Pereyra, Carlos: Hernán Cortés. Editorial Porrúa, S. A., México 1985

lunes, 5 de noviembre de 2012

Una enfermedad llamada trabajo

5 de noviembre
"En 1714 murió, en Padua, Bernardino Ramazzini.
Era un médico raro, que empezaba preguntando:
-¿En qué trabaja usted?
A nadie se le había ocurrido que eso podía tener alguna importancia.
Su experiencia le permitió escribir el primer tratado de medicina del trabajo, donde describió, una por una, las enfermedades frecuentes en más de cincuenta oficios. Y comprobó que había pocas esperanzas de curación para los obreros que comían hambre, sin sol y sin descanso, en talleres cerrados, irrespirables y mugrientos".
De Eduardo Galeano.


LA YAPA los talleres clandestinos de la empresa de productos textiles AWADA, en el siglo XXI, siguen repitiendo esta terrible historia.
http://youtu.be/BgOGiII_YBc

El suicidio de Tenochtitlán

4 de noviembre
"¿Quién podrá sitiar a Tenochtitlán?, preguntaban los cantares. ¿Quién podrá conmover los cimientos del cielo?
En el año 1519, los mensajes contaron a Mocetzuma, rey de los aztecas, que unos seres extraños, que escupían truenos y tenían pechos de metal, caras peludas y cuerpos de seis patas, venían camino de Tenochtitlán.
Cuatro días después, el monarca les dio la bienvenida.
Ellos habían llegado desde la misma mar por donde se había alejado, en tiempos lejanos, el dios Quetzalcátl, y Moctezuma creyó que Hernán Cortés era el dios que regresaba. Y le dijo:
-A tu tierra has llegado.
Y le entregó la corona, y le otorgó ofrendas de oro, ánades de oro, tigres de oro, máscaras de oro, oro y más oro.
Entonces, sin desenvainar la espada, Cortés lo hizo prisionero en su propio palacio.
Moctezuma murió apedreado por su gente."
de Eduardo Galeano.

LA YAPA
Amparo Ochoa canta la mal llamada "maldición de Malinche". Malinche cargó sobre su persona los errores de su padre y las hijaputeces de los conquistadores. Reivindicando a Malinche, Marina o Malintzin (según la versión que se consulte) diremos que es una descripción de la relación conquistador-conquistado enfocada a los hechos de los que habla Galeano... y que continúa hasta hoy con los cárteles de droga...
http://www.youtube.com/watch?v=hd4tvTO8MRw

sábado, 3 de noviembre de 2012

La guillotina

3 de noviembre
"No sólo los hombres perdieron la cabeza por ella. También hubo mujeres, que la guillotina mató y olvidó, porque no eran importantes como la reina María Antonieta.
Tres casos ejemplares:
Olympia de Gouges fue decapitada por la revolución francesa, en 1793, para que no siguiera creyendo que también las mujeres son ciudadanas;
en 1943, Marie-Louise Giraud marchó al patíbulo, en París, por haber practicado abortos, actos criminales conrta la familia francesa;
mientras al mismo tiempo, en Múnich, la guillotina cortaba la cabeza de una estudiante, Sophie Scholl, por distribuir panfletos contra la guerra y contra Hitler:
-Qué pena -dijo Sophie-. Un día tan lindo, con este sol, y yo me tengo que ir. "
De Eduardo Galeano


LA YAPA
El Dr. Guillotín.
El Dr. Joseph-Ignace Guillotin (1738-1814) era un médico francés, que llegó a diputado. Si bien no inventó la guillotina fue uno de los que impulsó su utilización.
Cuando Guillotín llegó a diputado (1789) para la Asamblea Constituyente, desde allí propuso que se utilizara este útil y práctico elemento capaz de cortar con los problemas ideológicos. Lo paradójico de Guillotín es que su propuesta atendía a hacer "más humana" la ejecución (hasta entonces era común que las ejecuciones fueran cruentas y realizadas a la vista de todo el pueblo: familias, niños, etc).Contrariamente a lo que se divulgó, José Guillotín murió a causa de una enfermedad. La confusión provino a raíz de la ejecución de otra persona de igual apellido.

Día de los difuntos

2 de noviembre.
"En México, los vivos invitan a los muertos, en la noche de hoy de cada año, y los muertos comen y beben y bailan y se ponen al día con los chismes y las novedades del vecindario.
Pero al fin de la noche, cuando las campanas y la primera luz del alba les dicen adiós, algunos muertos se hacen los vivos y se esconden en las enramadas y entre las tumbas del camposanto. Entonces la gente los corre a escobazos: ya vete de una vez, ya déjanos en paz, no queremos verte hasta el año que viene.
Es que los difuntos son muy quedados.
En Haití, una antigua tradición prohíbe llevar el ataúd en línea recta al cementerio. El cortejo lo conduce en zig-zag y dando muchas vueltas, por aquí, por allá, y otra vez por aquí, para despistar al difunto y que ya no pueda encontrar el camino de regreso a casa.
En Haití, como en todas partes, los muertos son muchísimos más que los vivos.
La minoría viviente se defiende como puede"
de Eduardo Galeano.

LA YAPA estos muertos que se hacen los vivos los hay en todas partes.
http://youtu.be/NseFM-LhVm0

Ciuidado con los bichos

1 de noviembre
"En 1986, la peste de las vacas locas golpeó a los británicos, y más de dos millones de vacas, sospechosas de contagiosa demencia, fueron castigadas con la pena capital.
En 1997, la gripe del pollo, difundida desde Hong Kong, sembró el pánico y condenó a un millón y medio de aves a la muerte precoz.
En el año 2009, estalló en México y en los Estados Unidos la gripe porcina, y el planeta entero tuvo que enmascararse contra la peste.
Millones de cerdos, no se sabe cuántos, fueron sacrificados por toser o estornudar.
¿Quién tiene la culpa de las pestes humanas? Los animales.
Así de simple.
En cambio, están libres de toda sospecha los gigantes del agronegocio mundial, esos apéndices de brujos que convierten los alimentos en bombas químicas de alta peligrosidad":
De Eduardo Galeano.


LA YAPA Así se crea el miedo global, y los que "pagan" son los últimos de la cadena. Es un operativo de distracción: culpando a los animales se desvía la atención acerca de los verdaderos asesinos.
http://youtu.be/gKwk8Kq8QXA


Los abuelos de las caricaturas políticas

31 de octubre
"En el año 1517, el monje alemán Martín Lutero clavó sus palabras de desafío en la puerta de la iglesia del castillo de Wittemberg.
Gracias a un invento llamado imprenta, esas palabras no se quedaron allí. Las tesis de Lutero llegaron a las calles y a las plazas y entraron en las casas, las tabernas,  los templos de Alemania y más allá.
La fe proestante estaba naciendo. Lutero atacaba la ostentación y el despilfarro de la Iglesia de Roma, la venta de entradas al Paraíso, la hipócrita soltería de los sacerdotes...
No sólo por palabras se difundían estas herejías. También por imágenes, que llegaban a más gente, porque pocos sabían leer pero todos eran capaces de ver.
Los grabados que ayudaron a difundir las protestas de Lutero, obras de Lucas Cranach, Hans Holbein y otros artistas, no eran muy amables que digamos: el Papa aparecía como un monstruoso becerro de oro, o un burro con tetas de mujer y rabo de Diablo, o era un gordo muy enjoyado que caía de cabeza a las llamas del infierno.
Estos filosos instrumentos de propaganda religiosa, que tanto ayudaron a la difusión masiva de la rebelión luterana, fundaron, sin saberlo, las caricaturas políticas de nuestro tiempo".
de Eduardo Galeano.

LA YAPA
http://www.youtube.com/watch?v=CZg2smpiTss