viernes, 4 de mayo de 2012

DISCURSO DEL DIPUTADO ROSSI. HISTÓRICA SESIÓN DE RECUPERACIÓN DE YPF. DISCURSO DE COLECCIÓN


TRANSCRIPCIÓN DE LA HISTÓRICA SESIÓN. 
¡NÉSTOR PRESENTE!
Sr. Rossi.- Muchísimas gracias, señor presidente. Vaya un agradecimiento especial por el aliento y por los aplausos, que siempre son bienvenidos. No siempre fue así en esta Cámara. Lo bueno es que con aplausos o con huevazos siempre defendimos las mismas ideas. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
          Les decía a mis compañeros de bloque cuando nos reunimos antes de comenzar esta sesión que participamos de sesiones con distinto espíritu, sesiones más complicadas, sesiones algunas con muchísimo dolor. Siempre vamos a recordar aquella en que nos tocó rendir justo homenaje a Néstor Kirchner. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
          Les decía a mis compañeros de bloque que el sentimiento que tenía se podía expresar con una sola palabra: gracias, una profunda gratitud por participar de esta sesión.
          En realidad tengo un profundo agradecimiento a Néstor y a Cristina por haberme dado la posibilidad de ser protagonista de estos ocho años de historia. Pero esta era una sesión especial y ese sentimiento de gratitud podía tener distintos involucramientos.
          Muchos compañeros le daban gracias a la historia por estar aquí y yo quiero decir, señor presidente, a la historia lo que es de la historia, y a la presidenta lo que es de la presidenta. (Aplausos en las bancas y en las galerías.) Hoy estamos aquí porque la presidenta de la Nación tomó la fuerte decisión política de nacionalizar la principal empresa petrolera que existe en la Argentina. Este es el motivo.
          Muchos preguntarán por qué ahora y no antes, por qué en este momento. Algunos han querido buscar alguna causa coyuntural, mezquina. Y yo quiero decir que como todos sabemos las decisiones no se toman en un termo, las decisiones se toman con un contorno y en un entorno. A veces ese contorno y ese entorno viabilizan las decisiones, y en otras, ese contorno y ese retorno retardan las decisiones.
          En más de una oportunidad, incluso el otro día, en nuestro acto partidario en Vélez, delante de cien mil compañeros, la presidenta agradeció ferviente y honestamente el apoyo político de la oposición y de los bloques de la oposición a esta iniciativa. Pero no olvidamos que dos años atrás este mismo bloque no pudo aprobar el proyecto de ley de presupuesto general de la Nación porque ningún bloque de la oposición permitió a la presidenta gobernar durante 2011 con presupuesto. (Aplausos y manifestaciones en las bancas y en las galerías.)
          Dos años atrás podríamos haber pensado que esto era viable, pero en verdad me parece una discusión casi sin sentido.
          Lázaro Cárdenas estatizó y expropió no una sino todas las empresas petroleras de México, que eran todas privadas, en 1938, después de haber estado cuatro años en el gobierno. ¿Alguien podría criticar a Lázaro Cárdenas haber estatizado en 1938 y no apenas asumió el gobierno? Primero hizo la reforma agraria e implementó una cantidad de medidas.
          Yrigoyen creó YPF casi al final de su gobierno; de hecho, a Mosconi lo nombró Alvear. ¿Alguien podría criticar a Yrigoyen que recién creó YPF al final de su gobierno y no al inicio? Absolutamente nadie podría decir eso. (Aplausos y manifestaciones en las bancas y en las galerías.)
          Algunos dicen que la cuestión es un problema de balanza comercial. Siempre la cuestión de la energía fue un problema de balanza comercial. Cuando Yrigoyen creó YPF, la Argentina importaba energía y pagábamos con carne y trigo. ¿A quién le importábamos la energía? A Inglaterra. ¿A quién le pagábamos con carne y trigo? A Inglaterra. ¿Qué pasó con YPF? Se empezó a balancear ese desbalance, por lo que empezamos a tener un diferencial a favor nuestro. Ya no necesitábamos entregar a Inglaterra tanta carne y tanto trigo por un combustible que no importábamos.
          ¿Quién vuelve a poner las cosas en su lugar para el imperio? Como todos lo deben saber, el Pacto Roca-Runciman, que vuelve a la situación en la que nosotros importábamos energía y pagábamos con carne y trigo, e YPF nuevamente empieza su descenso en cuanto a su producción petrolera.
          Se dicen muchas cosas intentando descalificar una situación que fue tomada cuando correspondía y para rectificar situaciones que claramente perjudican la posibilidad de que la Argentina siga creciendo con el mismo ritmo de los últimos años.
          Se ha dicho que en la historia argentina hubo golpes de Estado que tuvieron olor a petróleo. En el mundo hubo situaciones de guerra cuya causa fue el petróleo.
          ¿Cuál es hoy la situación internacional? El petróleo funciona en el mundo como un commodity. El precio del petróleo no es el de la oferta y la demanda. El 80 por ciento de las que manejan el mercado a futuro del petróleo son empresas financieras; el otro 20 por ciento son empresas petroleras. Una de las que maneja el mercado del petróleo a futuro es la JP Morgan y otra la Goldman Sachs. Claro, la JP Morgan también elabora el índice de riesgo país, y como dijo el diputado Solá, la JP Morgan tiene acciones de Repsol. ¿Cómo no va a aumentar el riesgo país que dictamina la JP Morgan, que tiene acciones de Repsol, cuando la presidenta anuncia que nacionaliza Repsol? (Aplausos.)
          Hay que decirlo con muchísima claridad. Hace bastante tiempo que dejamos de comprar espejitos de colores. El último espejito de colores que anda dando vueltas por el mundo es ese riesgo país. ¿Cómo puede ser que España hoy tenga menos riesgo país que la Argentina? La única explicación es que España paga y tiene un plan económico para pagar sus compromisos financieros internacionales y poco le preocupa lo que pasa con el pueblo español. (Aplausos.)
          Esto es lo que ha pasado, pero no pasa solamente en la Argentina, porque la especulación financiera –lo venimos diciendo y la presidenta lo ha dicho en cuanto foro internacional le tocó participar­‑ está vinculada con la crisis que todavía tienen la Eurozona y los Estados Unidos. Es una crisis que empezó en el ámbito financiero y se trasladó al ámbito económico, y hasta que el mundo y la economía mundial no se posicionen más alrededor de la economía real y menos de la financiera, va a ser imposible que vuelva a crecer como lo venía haciendo. Porque la especulación financiera desbarata cualquier intento de crecimiento económico.
          Si no, pregúntenle a Obama, que intenta recuperar a Estados Unidos de la recesión económica; pretende que crezca económicamente pero cuando se da vuelta le aumentan el combustible, y lo hacen por especulación financiera. Porque la verdad es que el consumo de gasolina en Estados Unidos bajó el 10 por ciento, en la Eurozona el 20 por ciento, y el precio del barril aumentó internacionalmente un 25 por ciento desde diciembre del año pasado.
          Hay menos demanda, hay más oferta y hay un mayor precio. ¿Qué explicación tiene esto? La única explicación que tiene es la especulación financiera. Nosotros teníamos una empresa que controlaba YPF y era parte de ese juego.  Tenía puesta la mirada en el petróleo no como la tenemos que tener nosotros los argentinos, como fuente e insumo indispensable para el crecimiento económico, sino desde el punto de vista del mercado financiero.
          Y así funcionaba. Y esa situación que podía ser sostenible en algún momento era imposible que se siguiera sosteniendo cuando un país crecía arriba del 7,7 por ciento anual durante los últimos años. El mundo de los 90, independientemente de las calificaciones, es distinto al de los 2000.
          Por suerte el mundo de los 2000 es más complicado y la Argentina está menos complicada, pero las reglas de juego cambiaron. El diseño de los 90 no incluía una Argentina industrial; el diseño de los 90 no incluía un mercado interno fuerte. Este diseño de los 2000 incluye una Argentina industrial y un mercado interno fuerte. (Aplausos.)
          Cuando hay mayor consumo de combustibles en la Argentina, cuando hay mayor cantidad de autos en la Argentina, cuando el producto bruto ha crecido durante todo este tiempo, cuando el producto bruto industrial ha crecido por encima de la media del producto bruto, significa que la demanda energética ha crecido.
          Hay que decir las cosas porque si no, funcionamos con clichés. ¿Cómo se puede sostener que no hemos invertido en energía si hemos crecido cerca del ocho por ciento promedio durante todos estos nueve años? ¿Con qué creció el país durante estos nueve años si no fue con energía? Invertimos en energía. Nos encontramos con una situación distinta a la de ahora. El problema en 2003 no era la generación sino el transporte, y ahí están los electroductos y los gasoductos, ahí está la línea Choele Choel‑Puerto Madryn, y la línea NEA‑NOA. Pudimos cerrar el anillo de distribución de energía en la Argentina.
          Este Congreso sancionó leyes que no eran del oficialismo sino de la oposición -como la ley de biocombustibles- para empezar a cambiar la matriz energética de nuestro país.
          Este gobierno terminó Yacyretá y la llevó a su cota definitiva. Duplicamos la capacidad de generación de Yacyretá.
          Este gobierno terminó Atucha II y tiene centrales térmicas, y hacía años que no se hacía una central térmica en la Argentina. (Aplausos.)
          Mientras esto ocurría, nuestra principal empresa petrolera jugaba en el mercado financiero e invertía poco en la Argentina porque buscaba otros lugares del mundo para hacerlo.
          Hay que decir la verdad: YPF financió el crecimiento de Repsol en todo el mundo. Esta es la realidad. El petróleo argentino financió el crecimiento de Repsol en todo el mundo.
          ¿Por qué Repsol invertía en otros lugares del mundo? Porque allí podía vender a precio internacional. ¿Por qué no invertía en la Argentina? Porque el gobierno le decía que el precio del barril no debía superar los cincuenta o sesenta dólares. (Aplausos.) No debía valer 105 dólares.
          Entonces, ¿qué nos decía Repsol? Que íbamos a tener desabastecimiento, y muchas veces nos desabastecía. ¿Qué más nos decía Repsol? Que solamente debíamos refinar combustibles premium. Estas son las cosas que nos decía Repsol. ¿Para qué? Para que llegara el momento en que, como dijo el viceministro de Economía ante los senadores, se dejara de importar a 105 dólares: dénnos a nosotros a 80 o 90 dólares el barril de petróleo, que es el precio al que nosotros lo sacábamos. Esa era la ecuación y esa era la extorsión.
          Esto fue lo que nosotros vinimos a cortar. Por eso bajaron la exploración y la explotación. Por lo tanto, el único indicador económico que funciona en los balances de Repsol es el de utilidades. Tiene bajo patrimonio neto porque la vaciaron y tiene baja liquidez porque la endeudaron, pero tiene alta rentabilidad.
          El plan de Repsol no era quedarse en la Argentina. Pretendían que en algún momento YPF fuese casi una empresa residual.
          Este no fue un mal negocio para Repsol YPF. Invirtieron 13.500 millones de dólares y se llevaron más de 15 mil millones de utilidades. Le vendieron al grupo Eskenazi 3.500 millones de dólares y se llevaron 2.700 millones de dólares en acciones que cotizaron en bolsa. Tuvieron casi 8 mil millones de rentabilidad. La verdad es que el conjunto de los argentinos podría haber esperado una reacción absolutamente distinta.
          Hoy venimos a este recinto con la convicción de que lo primero que estamos haciendo es cambiar un paradigma. A partir de hoy en la Argentina el petróleo deja de ser un commodity para YPF y pasa a ser el insumo básico para el crecimiento y el desarrollo económico de nuestro país. (Aplausos.)
          Entonces, este es el primer efecto que genera este proyecto de ley: desacoplar de la timba financiera el petróleo argentino, que se había convertido en un commodity.
          Nadie va a pensar que cuando Obama critica la cartelización de las empresas petroleras él se está “chavizando”, tal como algunos han manifestado.
          Obama se defiende y ve la impotencia que existe cuando juegan y surge la cartelización que afecta directamente al crecimiento económico de un país. Los Estados Unidos hoy están previendo su crecimiento económico no mediante la performance de su sector exportador, sino fortaleciendo el mercado interno.  Si aumenta la nafta, se le reduce su mercado interno; ésta es la realidad. 
          Entonces, tenemos la posibilidad de volver a andar un camino de soberanía.  Lo han dicho algunos diputados y lo quiero reafirmar.  El artículo 1° del proyecto es tan importante como el que declara de utilidad pública a YPF y sujeto a expropiación el 51 por ciento de sus acciones.
          Declaramos de interés público la exploración, explotación y comercialización de hidrocarburos en la Argentina.  También declaramos como de interés público el autoabastecimiento energético.  Entonces, todas las empresas petroleras que funcionan en la Argentina, YPF y el resto, tendrán que cumplir con ese objetivo de interés público, que es garantizar el autoabastecimiento de la energía en el país.  (Aplausos.)
          Algunos nos preguntan cómo fue que no controlamos. Teníamos una empresa donde el director del Estado representaba una acción y no había ningún mecanismo regulatorio. Lo explicó también el viceministro de economía: para controlar una empresa de la magnitud de YPF había que tener casi otra YPF.  Nosotros nos estamos metiendo dentro de la principal empresa petrolera argentina para empezar a cambiar el paradigma del crecimiento.
          Los desafíos que se le presentan a la Argentina son enormes, pero maravillosos en cuanto a la posibilidad de que nuestro país siga creciendo en el marco de un continente que también lo está haciendo.  Aspiramos a poseer un lugar relativo en el mundo más importante que el que hemos tenido en los últimos treinta o cuarenta años. 
          Para eso debemos cuidar cada una de las cosas que tiene la Argentina.  No llegamos a esta decisión simplemente por una decisión que tomó la presidenta, sino porque hemos construido un país en ese sentido.  En 2003 hemos tratado de que los argentinos sintieran que podían vivir de una manera distinta, después del sueño colectivo de los años 90, que se basaba en el individualismo.  Nosotros hemos intentado construir el sueño colectivo de los años 2000, consistente en que todos juntos podamos organizar lo que el país necesita para seguir creciendo. 
          Uno de los grandes méritos de nuestro gobierno es haber reconstituido el Estado.  Es cierto lo que muchos compañeros dijeron sobre lo que pasaba en la década de 1990.   Hoy nadie piensa en el Estado opresor o deficitario.
          A los que se asustan por los controles, les digo que no es la primera empresa que estatizamos.  ¡Tráiganme una denuncia de corrupción en el Correo, en Aysa o en Aerolíneas!  ¡No hay ninguna denuncia de corrupción sobre los funcionarios que estuvieron al frente de cada una de esas empresas!  (Aplausos.)
          Entonces, estamos considerando un proyecto de ley cuyo primer título habla de la declaración de interés público de los hidrocarburos, mientras que el segundo se refiere a la participación de las provincias en el Consejo Federal de Hidrocarburos.
          No es una cuestión menor.  Volvemos a hacer, con el Estado argentino y las provincias, un organismo que planifique los objetivos de la producción hidrocarburífera de la Argentina en los próximos años.
          El tercer título habla específicamente sobre YPF y su nacionalización.  Hemos decidido dejar a YPF dentro de la órbita de la ley de sociedades comerciales.  No queremos una YPF pesada e incapaz de competir en un mercado tan competitivo como el petrolero. La queremos dejar en el lugar de sociedad anónima para que sea ágil, no dé pérdida y siga siendo una empresa privada con participación estatal, pero fundamentalmente para que persiga los objetivos que estaba señalando recién.
          YPF es la principal empresa argentina. El otro día escuchaba al ministro de Ciencia y Tecnología, quien fue invitado por la señora diputada Giannettasio a exponer ante la comisión. En esa oportunidad, decía que las dos grandes empresas multinacionales Motorola e IBM tienen un presupuesto más elevado en ciencia y tecnología que todos los países de América Latina en conjunto.
          No podemos desperdiciar la oportunidad de que YPF ponga su rentabilidad en dividendos no para los dueños de la compañía sino para generar más inversión, investigación, desarrollo, ciencia, tecnología, capacitación, exploración y explotación. Eso es lo que queremos hacer de YPF. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
          Para finalizar, voy a leer una frase de Raúl Scalabrini Ortiz, que nos identifica a todos. Decía: “Desalojemos de nuestra inteligencia la idea de la facilidad. No es tarea fácil la que hemos acometido. Pero es tarea ingrata. Luchar por un alto fin es el goce mayor que se ofrece a la perspectiva del hombre. Luchar es, en cierta manera, sinónimo de vivir. Se lucha con la gleba para extraer un puñado de trigo. Se lucha con el mar para transportar de un extremo a otro del planeta mercaderías y ansiedades. Se lucha con la pluma. Se lucha con la espada. El que no lucha, se estanca, como el agua. El que se estanca se pudre.”
          El 25 de mayo de 2003 Néstor Kirchner asumió la Presidencia de todos los argentinos. (Aplausos.) En ese sillón dijo que venía a ofrecer un sueño para construir un país distinto, entre todos, y eso fue lo que hicimos siempre, yendo hacia adelante y superando cada una de las dificultades.
          Los primeros meses de Néstor no fueron fáciles. Tuvo que vencer a la corporación militar que quería la consagración de las leyes de la impunidad. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
          Con el 22 por ciento de los votos tuvo que hacer uso de la cadena nacional para pedir a los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que formaban parte de la mayoría automática, que se fueran.
          También tuvo que decir al Fondo Monetario Internacional que no seguiríamos más sus recetas económicas ni aumentaríamos las tarifas de las empresas privatizadas. Debimos renegociar con dignidad la deuda que no habíamos asumido nosotros, con el apoyo de algunos y el escepticismo de la mayoría.
          Después vino Cristina. El otro día pensaba mientras la presidenta estaba en el acto de Vélez, qué distinto es este abril al de 2008. El 1° de abril de 2008, en la Plaza de Mayo, la presidenta celebraba un acto con todos nosotros. Ese día, Clarín nos recibía con un dibujo de la presidenta de la Nación con una marca en la boca para que no hablase. El dibujo era de Sabat. En ese lugar, la presidenta dijo que ese era un mensaje mafioso; no se trataba de un reclamo de un sector por una medida económica sino de la actitud de los generales mediáticos que se posicionaban y pretendían condicionar al gobierno recientemente asumido. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
          Siempre fuimos por más. Todos sabemos cómo terminó esa historia; pero al poco tiempo la presidenta dijo a los argentinos que quería que el ahorro previsional dejaran de manejarlo algunos para empezar a ser manejado por el Estado en beneficio de todos. Y nacionalizamos las AFJP, una de las herencias perversas que nos dejaron. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
          Gracias a la nacionalización de las AFJP pudimos generar la ley de movilidad jubilatoria que permite actualizar el ingreso de nuestros jubilados dos veces por año. Nos decían que el índice habría de ser de 1,5 o de 2,5 puntos, pero la verdad es que los ingresos de los jubilados han crecido enormemente durante todos estos años a partir de la sanción de esa ley.
          Y fuimos a las elecciones de 2009, pero no nos fue como esperábamos. Ahí se encontraban los de siempre, los que creían que estábamos terminados, aquellos que pensaban que nuevamente el poder corporativo tenía que hacerse cargo del gobierno. Y la presidenta respondió con la ley de medios, que el Congreso debatió y sancionó. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
          Entonces, señor presidente, en cada una de las situaciones y circunstancias sabemos que tenemos que ir hacia adelante. No somos como agua de estanque; no nos quedamos quietos, no queremos pudrirnos. Nos subleva un pobre, un necesitado, un desocupado, pues están en cada una de las decisiones que tomamos. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
          Estamos convencidos de que la Argentina tiene un futuro próspero que engloba a todos. Los partidos políticos opositores no son nuestros enemigos. En el año 2009 dije acá, en este recinto, que la contradicción de la política argentina era “política versus corporaciones” y no “oficialismo versus oposición”; que teníamos que construir una política capaz de disciplinar al poder corporativo; que la política, desde cualquier lugar, piensa por el interés general; que las corporaciones piensan en su propio interés; que para nosotros, la Argentina es la patria y no una factoría. (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador.)

miércoles, 25 de abril de 2012

Bernardo de Moteagudo y los destinos asignados a los americanos

Bernardo de Monteagudo. 
por: Mónica L. Oporto
Las palabras, en tanto refieren situaciones, inquietudes, objetivos, cambios, pueden considerarse como “elementos de problemas”[1]. En algunos momentos pierden su monosemia porque se los resignifica, no mantienen un significado fijo, estático, lineal.  El enunciador habla desde su circunstancia y estatus, manifiesta sus intenciones, afectos y busca efectos: “En el acto del habla se distinguen dos componentes: su contenido proposicional y su fuerza ilocucionaria”[2]. Por lo tanto, cuando hacemos referencia a los actos ilocutorios de Bernardo de Monteagudo intentaremos “atrapar” lo que éste quiso decir, el mensaje que existía detrás de las palabras, el significado de lo que dijo.
Se pretende entender cómo Bernardo de Monteagudo establece y transmite los destinos imaginados para los americanos, y con su discurso contribuye a la producción de bienes simbólicos, través de los que busca establecer una conexión con un conjunto de  coenunciadores[3] aunque estos coenunciadores no pertenecen sino a una minoría ilustrada,  con los que establece una relación donde prevalece una coincidencia cuali-dentro de un universo de códigos compartidos.
¿Cómo construye su  discurso este enunciador; cómo se puede establecer la relación que une a quien enuncia y su contexto?. Se intentará responder a estas preguntas entendiendo  que  “La cabeza piensa a partir de donde los pies pisan, y todo punto de vista es sino la vista desde un punto”[4]. Se intentará analizar el discurso de Bernardo Monteagudo, buscando las influencias roussonianas estableciendo como contexto histórico la etapa que va de 1809 -la etapa de implosión imperial[5]- hasta 1811, tratando de  interpretar la ilocución de Monteagudo, de establecer sentidos, direcciones de pensamiento, objetivos y significados atribuidos a vocablos significativos en ese momento.
Expresiones como: despotismo, libertad, patria, soberanía, a través del discurso de Monteagudo, abordan la consecución de los destinos imaginados para los americanos, desacralizandolos, moviéndolos del sentido que les había atribuido el orden establecido, desde que la tarea intelectual de construcción de bienes simbólicos está dirigida a la  formación del imaginario social de una época.
En los escritos de Bernardo Monteagudo se intentará, por lo tanto, desentrañar desde dónde y hacia quién se dirige el discurso, analizando el uso de palabras que, por entonces, asumen un carácter fundante, considerando el contexto revolucionario en que se pronunciaban. 


BERNARDO DE MONTEAGUDO.
Presentaremos, a continuación, algunos aspectos de la vida de Bernardo Monteagudo, como para conocer su contexto, sus estudios, su participación política. A pesar de provenir de una familia de condición humilde, recibió una esmerada educación en los colegios que en la época eran considerados los de mayor prestigio. Algunos de sus compañeros de aquel entonces mas tarde participarían de la tarea revolucionaria.  Es probable que de esa educación a la que pudo acceder Monteagudo, proviniera posteriormente,  un estilo literario compartido con otros reconocidos hombres de actividad pública destacada, debido a haber tenido maestros y lecturas comunes[6].
Justamente de ese grupo que compartía una educación y lecturas comunes, se perfilan quienes disputan el poder a los españoles, y particularmente un sector de intelectuales que, a través de su aporte buscarán encauzar, cohesionar y dirigir  el movimiento que se produjo cuando en América se conoció la presencia de Napoleón en España.
Exactamente un año antes de los acontecimientos de mayo de 1810 en el Río de la Plata, se produjo un levantamiento popular en la ciudad de La Plata (también conocida como la “Ciudad de los cuatro nombres”[7]). De ese movimiento participó Bernardo Monteagudo. Ya por entonces jugó su posición contraria a lo que denunciaba como despotismo de la monarquía española.
Esa actitud despertó de parte de quienes ya veían en él un potencial peligro, que   para desacreditarlo en el medio social en el cual se desenvolvía, utilizaran argumentos para atacarlo y neutralizar de ese modo su potencial acción. Por ejemplo, la alusión a su madre,  supuesta esclava africana,   y el mote de mulato con el que se lo mencionaba, implicaban el escarnio para ridiculizarlo, sin embargo él refutó el ataque en estos términos: “Yo no hago alarde de contar entre mis mayores títulos de nobleza adquiridos […];  pero me lisonjeo de tener unos padres penetrados de honor, y decentes sin ser nobles”[8].
Cronológicamente la actividad de Monteagudo cobra protagonismo desde su estancia en la ciudad de La Plata.   En 1808 había presentado allí su tesis de doctorado  para la cual había contado como tutor al Presbítero Troncoso, y como padrino al Oidor Ussoz y Mosi.  
Monteagudo afirmó que se encontraba en la ciudad de La Plata (Chuquisaca)  cuando aquel 25 de Mayo de 1809  -un año antes de lo que sería conocido como Revolución de Mayo en el Río de la Plata-. se produjo el levantamiento popular contra los abusos de las autoridades españolas.  Monteagudo participó y algunos años después lo relataba diciendo: “desde el 25 de mayo de 1809, mis pensamientos y todo mi ser estaban consagrados a la revolución: me hallaba accidentalmente en la ciudad de La Plata [donde tomó] parte en aquél negocio […] ser patriota sin ser frenético por la democracia era para mí una contradicción…”[9]
Monteagudo por entonces ya había escrito los Diálogos entre Atahualpa y Fernando VII cuyo contenido podía ser reputado de subversivo dado que en el relato el rey aparece muerto. Monteagudo imagina una escena que transcurre en los Campos Elíseos, un diálogo entre el Inca y el rey en el cual pone en boca del Inca un alegato dirigido a defender sus derechos sobre América contra la cesión realizada por el Papa a la corona española.
Volviendo al levantamiento de 1809, éste terminó con una cruenta represión por parte de las autoridades hispanas. Cuatro meses más tarde, en agosto de 1809, las autoridades daban comienzo a la etapa de toma de declaración para la consustanciación del proceso. Es en ese momento en que aparecen las referencias por parte de alguno de los testigos, de la presencia y participación de Bernardo Monteagudo en aquellos sucesos que abrirían el camino a la Revolución en tierras de América. Uno de los testigos, José Lorenzo Ruíz de Villegas afirmó que:
“El Dr. Don Bernardo de Monteagudo le dijo […] el día veinte y cinco, o veinte y seis del pasado, que si se hubiese efectuado el que ellos hubiesen sofocado a los Europeos estuviera mejor aquel gobierno que habían dado cuenta al Tribunal de que él y sus aliados tenían una lista de los Europeos que recidían [SIC] allí [confirmando] que si el tribunal hubiese tomado providencia contra alguno de ellos hubiesen sido víctima del furor del Pueblo…”[10].

Solicitud del Dr. José Bernardo de Monteagudo para que se suspenda la causa seguida contra él

Se pueden reconocer las ideas que acompañarían a Monteagudo en sus escritos posteriores a través del testimonio de Ruíz de Villegas. Por lo pronto es evidente que ya  profesaba un  profundo rechazo hacia los españoles, fueran realistas o no, y también expresaba  su postura contraria al despotismo. Más adelante, desde las páginas de Mártir o Libre rememorando aquellos días, se referiría en estos términos al recordar sus días en La Plata: “el intrépido pueblo de La Plata desenvainó la espada, se vistió de cólera y derribó al mandatario que los sojuzgaba abriendo así la primera brecha el muro colosal de los tiranos [y se opuso] al nuevo yugo” -representado por Carlota Joaquina-, también lo exaltaría como el  “virtuoso y perseguido pueblo” que  no tardó en arrojar la máscara de Fernando VII y erigir una junta protectora de los derechos del pueblo, para combatir  al despotismo[11].
Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia
Como ya se dijo, el movimiento, aislado, fracasó y Monteagudo fue enviado a prisión. Sus escritos fueron considerados sediciosos y se lo condenó a muerte. 




 Por esos días ya era evidente la  influencia de Rousseau en su obra, y aun a  pesar de que por un “fiero regalismo”[12] la Inquisición había impuesto una férrea prohibición de la lectura y difusión de la obra del filósofo ginebrino. No obstante, su lectura y discusión se realizaba en Colegios y Universidades donde se educaban los jóvenes de la clase dirigente. Esos espacios se constituían en centros de difusión que, si bien poseían un anclaje en la religión y podía suponerse imposible el acceso a semejantes lecturas,  la presencia de los jesuitas fue la que permitió la apertura a lecturas de Rousseau en los claustros.  Mas tarde, a través de sus escritos, Monteagudo expuso estas ideas continuadoras, desde La Gaceta de Buenos Aires  de la tarea de Mariano Moreno.

LA PRESENCIA DE ROUSSEAU EN LOS ACTOS ILOCUTIVOS DE MONTEAGUDO
Las construcciones discursivas de Monteagudo, además del contenido proposicional,  van acompañadas de una fuerza ilocutiva que se encuentra en directa relación con las circunstancias, propósitos y la intencionalidad. Según Boleslao  Lewin, se manifiestan en las ideologías junto con premisas racionales, algunos ingredientes emocionales que inciden en la construcción discursiva[13].
En los escritos de Monteagudo es permanente la alusión a la realidad social construida sobre ideas pactistas, que denotan su conocimiento de Rousseau. Por otra parte,  la continuación de la obra de Moreno a través de las páginas de La Gaceta, o en Mártir o Libre, lo posiciona como una figura clave a la hora de contribuir a la construcción del imaginario de la Revolución,  tanto como su preocupación por la creación de un imaginario de la post Revolución que no permitiera que se perdiera todo lo conseguido.
Su posición antirreligiosa y apasionada, lo acerca al deísmo de Rousseau, coincidiendo en que la capacidad de razonar es un don divino, sin aceptar  mas dogma que la soberanía del pueblo. No obstante, con una actitud pragmática no rechazó la actuación del clero patriota, como la del Deán Funes quien, desafiando las prohibiciones establecidas, difundió hábilmente a Rousseau mediante una crítica meticulosa que le sirvió para explicarlo ampliamente.
Pero la formación que recibió Monteagudo en claustros dirigidos por clérigos, quedó plasmada en sus escritos.  En sus palabras se sacraliza la Revolución, es sagrada la lucha por la libertad;   la preocupación por la revolución es mostrar “un fervor de apóstol en su propaganda revolucionaria”; o la discusión de cuestiones políticas y administrativas constituyen el  “catecismo constitucional para los pueblos”[14].
Las alusiones al pactismo las desliza condenando a España porque, despóticamente, impuso la sujeción a América invocando un derecho de donación del Papa. Monteagudo consideraba la inexistencia del pacto basado en el hecho de que la dominación se produjo por la fuerza de las armas. Aun así sostuvo la necesidad de rescindir el contrato que, como una cadena, había sujetado América a la corona española. Además expresa que “El primer derecho del pueblo […] es el de su propia seguridad y conservación…”[15] y darse una organización sobre la base del pacto social. Lo contrario es la tiranía que usurpa la soberanía del pueblo.

Por otra parte,  otra idea que remite al pensamiento de Rousseau, es la referida a la soberanía que “reside sólo en el pueblo y la autoridad en las leyes cuyo primer vasallo es el príncipe”[16], distinguiéndolo de la fuerza como mecanismo para imponer obediencia.  La soberanía del pueblo es también, en palabras de Monteagudo, la voluntad general del pueblo y la majestad del pueblo, que es imprescriptible e inalienable. Remarca que el pueblo es la primera fuente de autoridad, la soberanía es su derecho y la primera obligación del soberano  es respetar dicha majestad.
Condena de manera sistemática el despotismo de España, y como contrapartida, convoca de manera permanente a conseguir la independencia.  En este punto conviene  analizar  los alcances sociales y geográficos de sus palabras. En primer lugar hay que considerar  qué trata de lograr con su discurso en ese momento histórico, y sin dudas, dicho por él, se trata de lograr la independencia, considerando la soberanía popular para establecer un gobierno con el cual el pueblo establecería el pacto. Por otra parte, ¿a qué grupos iba dirigida su prédica?. Era clara su oposición a los españoles y, como quedó dicho, aunque fueran estos partidarios de la causa patriota. Dentro de los grupos dirigentes entonces su mensaje claramente estaba dirigido a los  criollos de familias de posición acomodada socialmente.
Ahora bien, no era común en la sociedad colonial que la mujer tuviera acceso a la lectura de periódicos, con algunas excepciones. Sin embargo escribe “A las Americanas del Sud”[17], llamándolas a la participación revolucionaria, para que contribuyan desde su  posición en la sociedad, pensando en el futuro que quisieran para sus hijos. No obstante poner el acento en aspectos de igualdad, dirigirse a la mujer para que elijan como americanas interesadas por el futuro de sus hijos en una América que debe ser libre, sin embargo esa América aun debía fundar sus nacionalidades y contenía esclavos y siervos.
Esto constituye un aspecto revolucionario dentro de la misma Revolución, que tal vez reconozca como  antecedente al venezolano Simón Rodríguez[18]. Si bien no se puede confirmar que Monteagudo conociera la obra del venezolano sólo porque entre sus libros no había ninguna obra de Rodríguez, según el inventario que,  con motivo de un embargo se practicó de los  bienes de Monteagudo en 1815[19].
Por otra parte, cabe considerar la difusión de su prédica desde el punto de vista del alcance geográfico. Pierre Bourdieu señala que las producciones simbólicas contribuyen a la integración y consolidación de la clase en la cual está inserto el intelectual que los produce. En ese sentido sus escritos aparecían en periódicos cuyo destinatario era el pueblo, entendido como los sectores en lucha por ganar espacios políticos que detentaban los españoles.  Por eso sus escritos, desde La Gaceta, periódico de circulación en Buenos Aires,  y tiempo después  desde Mártir o Libre,  cuya difusión también se dio en el ámbito de Buenos Aires, difícilmente tuvieran difusión en la campaña. Por lo tanto se propagó entre  la clase dirigente porteña, tuvo una producción y difusión urbana dentro de un círculo de quienes compartían sus ideas, geográficamente ubicado en la ciudad puerto.  No obstante ello, hace un llamado “A los Pueblos Interiores” y de ellos a los “ciudadanos ilustrados”[20] para sumarse a satisfacer los intereses de la patria y ayudar a los hombres de Buenos Aires “para llenar este sagrado objeto”[21].
LAS PALABRAS COMO ELEMENTOS DE PROBLEMAS
Muchos términos incluidos en los artículos de Bernardo de Monteagudo son revolucionarios e instalan problemas a resolver. Hablar de Libertad, Independencia; formular expresiones referidas a la Patria; atacar al gobierno imperante, la dominación dulce y suave,  nombrándola como Despotismo, son sin dudas los desafíos que propone, tanto como sostiene la Soberanía del pueblo.
Por entonces el mayor desafío expuesto por Monteagudo era lograr una definición política que desembocara en la independencia. Era consciente de esta situación por lo que insistía en la importancia de la educación a la cual adjudicaba una importancia profunda para lograr la difusión de las ideas. Por eso su preocupación por la libertad, como “ejercicio de la razón misma”[22],  relacionada con  necesidad de dar difusión de los derechos del hombre, los que se expresaban  en “un lenguaje que muy pocos entendían”[23]. La educación fue un tema recurrente. Desde Mártir o Libre insistió en que los pueblos se defienden cuando conocen sus intereses, en tanto que la ignorancia es el origen de las desgracias del hombre. El embrutecimiento resultaba la causa por la que se olvidaban los derechos y se degradaba al hombre. Para él hay “Una autoridad de la ignorancia” identificada con la monarquía española y la iglesia que está “…postrada en los templos del Eterno [donde pide] por la muerte de un tirano [en tanto celebra] con cantos y alabanzas el nacimiento de un déspota”[24].
Metafóricamente refiere que la Revolución es una “época de salud” de América, aunque inquiere: “Pueblos, ¿Cuándo seréis tan entusiastas por vuestra independencia…? […] vamos a ser independientes o morir como héroes, imitando a los Guatimozines y Atahualpas”[25]. Para él, un pueblo que aspirara a la libertad debía estar decidido “a morir por la causa de la humanidad que jamás teman el furor de los tiranos [aun sabiendo] que las primeras páginas de la historia de un pueblo libra van siempre manchadas por la sangre de sus mártires”[26].
 ¿De dónde provienen estas ideas?. Se ha hecho referencia anteriormente que, en 1815, un inventario realizado de los bienes que poseía Don Bernardo dio como resultado unos pocos muebles y los libros de su biblioteca personal. Recordando el estudio realizado por el Dr. Jaime Peire, las bibliotecas brindan un aporte sustancial para entender los discursos y los universos simbólicos de sus dueños[27].  Los libros de la biblioteca de Monteagudo nos informan sobre lecturas que pudo haber realizado su dueño,  por ejemplo, las Reflexiones sobre la revolución en Francia de Burke, editado en inglés; un volumen de la Vida de Moreno; el Tratado de Legislación civil y penal de Bentham, y un Espíritu de la Enciclopedia, editado en francés, entre otros muchos –y sin embargo ningún ejemplar de la obra de Rousseau, prohibido desde fines del siglo XVIII en América, que, sin embargo, conocía bien-.
La Patria es, para Monteagudo,  una referencia al suelo americano considerado como un todo. En agosto de 1809 le escribe desde la ciudad de La Plata la Dr. José Antonio Medina. Le informa que se ha frustrado su proyecto –en obvia alusión a los hechos de mayo de 1809- y le comunica su decisión de viajar a Buenos aires porque en la ciudad en la que se encuentra “el patriotismo se reputa por preocupación”, en tanto que critica el egoísmo que identifica como “obediencia al despotismo”[28].  En 1823 refiere, recordando esos años,  que la dominación española convirtió el suelo patrio en una espantosa soledad[29], por eso los verdaderos patriotas buscaban la gloria de la patria y su independencia de la metrópolis.  
La represión que Sanz, Nieto y Córdoba emprendieron contra los rebeldes de 1809, lo lleva a expresar, cuando fueron llevados a ejecución, que  se acercó al patíbulo “para observar los efectos de la ira de la patria”. La patria significaba la voluntad de los americanos que lograron que el día en que ellos morían fuera el primero en que “volvieron a la vida todos los pueblos oprimidos”[30]. Aquí se refiere a la patria como el conjunto de las voluntades americanas que luchan por su libertad. El amor por la patria se identifica con la areté, la suma de las habilidades y potencialidades del ciudadano que abarcan el conocimiento, el valor, la excelencia en la lucha por la liberad y las leyes.
Buscando encauzar los esfuerzos de los que, como él, asociaron las ideas de  libertad con la independencia y también con las  de democracia, alentó a la lucha en la que había que “morir por la causa de la humanidad [sin temer jamás] el furor de los tiranos”[31]. Un documento, atribuido a Bernardo Monteagudo, hace referencia a estas ideas.  Es difícil establecer fehacientemente si la autoría del documento corresponde a este patriota, tal vez porque muchos de los que participaron del movimiento revolucionario habían transitado las mismas aulas y guardaban un matiz literario o cierto estilo similar en sus escritos. Aunque no fuera de Monteagudo, lo cierto es que  corresponde a otra pluma que por esa misma época perseguía los mismos objetivos.
El documento está  referido a los hechos de mayo de 1809 en La Plata, y se refiere a la libertad en estos términos: “Es un problema demostrado por la experiencia que el patriotismo inspirado por la virtud hace a los Pueblos idólatras de su fama y libertad; y  los prepara a obrar los mas grandes sacrificios en defensa destos sagrados [dioses]”[32].

CONCLUSIONES
Las palabras nombran los objetos desde el lugar desde el que se encuentra quien habla. Esta situación implica una resignificación de los vocablos, adaptados al momento en que se emiten, condicionados por una ideología del enunciador y, por lo tanto, volcando los objetivos del que los emite.  Cada palabra en el contexto del discurso (el cotexto) se formula con una fuerza que está orientada a convencer, a obtener un objetivo político. Las palabras reflejan forma diversa los procesos de la sociedad y de la historia; ningún vocablo conserva autonomía sino que son elementos de un proceso revolucionario.
En el presente trabajo se analizaron escritos producidos por Bernardo Monteagudo y, a través de sus palabras –y sus acciones-  se pudieron explorar los objetivos propuestos, el universo al cual los dirigió y la construcción de su discurso, en relación a  la situación americana entre 1809 y 1811.
Monteagudo estuvo atento a los hechos ocurridos en España, y desde que se produjo la invasión de Napoleón tuvo la real dimensión de lo que se podría lograr desde América. En sus escritos trasunta con vehemencia los objetivos de independencia de la metrópolis, y se puede notar una limitación de carácter social en cuanto a quiénes son los destinatarios de sus palabras, los sectores vinculados a la disputa del poder colonial, universitarios, criollos, con poder económico, pero también una limitación de carácter espacial pues su difusión escrita a través de los periódicos tuvo un alcance a estos sectores sociales ubicados en un radio limitado espacialmente. Por otra parte, se pudo comprobar una apertura a la participación dirigida  a otros sectores de la sociedad colonial habitualmente alejados de la actividad en el espacio público, cuando dirige sus palabras a las mujeres americanas.
La posición que adopta para enunciar sus ideas se manifiesta mediante la utilización de palabras que están vinculadas a un tiempo, un lugar geográfico y un lugar socio-político.  En el caso de Bernardo de Monteagudo,  la construcción del discurso observa influencia de autores de la Ilustración, que imprime a los vocablos producidos. En ese contexto los términos escogidos pierden su monosemia, su  genealogía tradicional, modificada por la necesidad de construcción de un nuevo imaginario de la Revolución.  En tal sentido se puede entender que la noción de Pueblo o Patria están desarrollándose en un campo de cambios y discontinuidades, en tanto que se abren paso las ideas de Soberanía, Libertad e Independencia se establecen como elementos de conflicto.  
En el período analizado fue esta la acción desarrollada por Bernardo de Monteagudo, en la cual no se han dejado de considerar las circunstancias de su vida, los aportes de su educación y las contingencias de la participación política a la que dedicó su breve existencia. El aporte que, como intelectual introdujo a la Revolución, no sólo como continuador de Mariano Moreno en La Gaceta de Buenos Aires sino dando nuevo comienzo a las actividades de la Sociedad Patriótica, nutrieron y prolongaron el espíritu revolucionario de Mayo. Prof. Mónica Oporto

BIBLIOGRAFÍA
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Saussure, Ferdinand de. Curso de Lingüística general. en:
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[1] Williams (2008), 20
[2] Maingueneau (2008), 15
[3] Maingeneau ibid. p. 21, señala que este término, introducido por A.  Culioli, es mas apropiado que el estático de “destinatario”. Coenunciador implica a los participantes en un rol activo.
[4] Leonardo Boff.  Un Doctor en la Sede de Pedro, en http://www.poderciudadano.org.pe/?p=816
[5] Francois_Xavier Guerra. La Nación en América Hispánica. El problema de los Orígenes, en: Untref p. 2 y 8
[6] Ricardo Rojas. Noticia preliminar, en Monteagudo (1989), 19
[7] Charcas es el nombre prehispánico, La Plata el nombre adoptado en la época virreinal, Chuquisaca el que adopta en la emancipación, y Sucre será el nombre adoptado en el periodo republicano.
[8] Juan María Gutiérrez. Apuntes biográficos de escritores, oradores y hombres de estado de la República Argentina, en: Fregeiro (1879), 15
[9] Monteagudo  (1989), 44
[10] Testimonio efectuado el día 5 de agosto de 1809, en Archivo General de la Nación, Sala IX División Colonia, sección 2088 nº 24-5-90
[11] Mártir o Libre, mayo 25 de 1812, en Weinberg (1965), 24
[12] Lewin (1980), 30
[13] Lewin (1980),  6
[14] Grito del Sud nº7: Proyecto político literario, T.I p. 50 y sig., en Fregeiro (1879), 68
[15] Gaceta de Buenos Airs, marzo 6 de 1812 en: Weinberg (19659; 63-64
[16] Oración inaugural pronunciada en la apertura de la Sociedad Patriótica el 12 de enero de 1812, en Weinberg (1965), 12
[17] La Gaceta de Buenos Aires, 20 de diciembre de 1811, en: Monteagudo (  s-f ), 49
[18] Simón Rodríguez (1769-1854) escritor fuertemente influenciado por Rousseau, fue tutor de Simón Bolívar.
[19] Estracto del Inventario de Bienes Practicado en 1815(SIC),  en: Fregeiro (1879), 433-435
[20] Fregeiro (1879), 48
[21] Monteagudo, s-f, 60
[22] Gaceta de Buenos Aires, febrero 14 de 1812 en: Weinberg (1965), 50
[23] Monteagudo (1989), 41
[24][24] Gaceta de Buenos Aires, 6 de marzo de 1812 en: Weinberg (1965) 23
[25] Monteagudo s-f, 61
[26] Monteagudo s-f, 115 y 124
[27]Jaime Peire. Bibliotecas tardocoloniales, los libros como semióforos culturales, 1767-1816, Untref
[28] Monteagudo (1989), 42
[29] Monteagudo (1989), 41
[30] Mártir o Libre, 12 de enero de 1812, en Weinberg (1965), 12
[31] Monteagudo s-f, 115
[32] Archivo General de la Nación, Sala IX, Leg. 24-5-90, Juicio Imparcial nº3 folio 169, atribuido a Bernardo Monteagudo. 

Solicitud del Dr. José Bernardo de Monteagudo para que se suspenda la causa seguida contra él en: http://adhilac.com.ar/?p=1519